28 sept. 2014

Los 347 amigos virtuales de la red social, ni son virtuales, ni son amigos, ni son 347

Por: Ángel García Prieto 


No he aceptado nunca la invitación a formar parte de ninguna red social, aunque desde aquí agradezco que se hayan acordado de mí. Y es así porque no veo la realidad, la veracidad, la sustancia, la necesidad ni la conveniencia de considerarme amigo, ni que me consideren amigos, varios centenares de personas que en principio me merecen toda la consideración, pero que de otra manera no son más que nombres virtuales de una lista en un sistema de comunicación. 


Entiendo que estas redes sociales son muy útiles para pasarse avisos, convocatorias, mensajes y toda suerte de cosas para que una persona se relacione con otra, pero nada más. Y en cambio la amistad es mucho, mucho más; la entiendo como un amor desinteresado, leal, generoso y duradero que hay entre personas que se ayudan, se alegran, se condolecen, se divierten, comulgan en una serie de aficiones, intereses, ideas, emociones y sentimientos. La amistad es, probablemente, una de las mejores cosas que puede tener una persona y, lamentable y afortunadamente a la vez, no la pueden dar ni Facebook, ni Linkedin, ni Twiter, ni el sursum corda de la comunicación. La amistad nos la da Dios -o la naturaleza humana, para los que no creen en Él- para sobrellevar la existencia, como nos son dados el agua, el sol, el fuego, la tierra y tantas otras cosas esenciales y buenas de la vida. 



La "virtualidad" de esa amistad electrónica es una falacia en el mejor de los casos o un notable peligro en algunos casos negativos, pues nunca se sabe qué es esa persona virtual y si es persona, si es de carne y hueso o se trata de la Bella Durmiente del Bosque o del Conde Drácula; de un santo o de un asesino en serie. Las secciones de sucesos en los medios de comunicación están, por desgracia, llenas de problemas causados por engaños, estafas, abusos y otros delitos llegados por Internet. 

No soy capaz de superar las diferencias que percibo entre el amor de amistad y las páginas de anuncios por palabras y prefiero, en esta cuestión, quedarme como estoy. Con unos cuantos amigos de los de verdad, de carne, hueso y alma, por un lado y la posibilidad de hacer llegar a muchos, cuando sea necesario, los mensajes a través de los medios de comunicación social de papel, radio, televisión o Internet, según los casos.






Fuente:http://www.laopiniondezamora.es/opinion/2014/09/12/347-amigos-virtuales-red-social/788056.html

27 sept. 2014

“Felices los felices” no es una frase de superación personal

BORGES NUNCA FUE UN VIEJO AFABLE: ERA AGUDO Y DESPIADADO, Y QUIEN LO NIEGUE SÓLO DEMUESTRA SU POCA CAPACIDAD DE LECTURA


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En 1969 Borges publicó Elogio de la sombra, probablemente uno de los libros más desafortunados en ese destino imprevisible que se conoce como lectura. ¿Por qué razón? En parte porque ahí se encuentran al menos un par de frases que internet adoptó como mottosdistintivos del autor argentino, pero sueltas, descontextualizadas y al mismo tiempo recontextualizadas en narrativas que poco tienen que ver con la literatura y menos aún con el estilo con que Borges escribía y la intención que quiso dar a sus escritos.
A pesar de la imagen que podemos tener de él —la del anciano un tanto afable, un tanto desvalido a causa de su ceguera, hablando de la eternidad o de poesía inglesa, rozando peligrosamente el patetismo—, lo cierto es que durante casi toda su vida intelectual fue implacable, por momentos cruel, agudo e ingenioso, cualidades que difícilmente casan con esos discursos que a medio camino entre el new age y el catolicismo más rancio, preconizan el amor de todos los seres y las muchas cosas que de esto se deriva.
Así, por ejemplo, en el poema “Un lector”, encontramos este inicio que sin duda muchos reconocerán:
Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
¿Es una declaración de humildad? Eso parece transmitir, al menos si, como al animal salvaje, se le saca de su hábitat natural para exhibirlo en el ambiente controlado y aséptico de un zoológico. El poema evoluciona hacia un elogio un tanto nostálgico de la lectura, pero enumerando ciertos títulos, los cuales descubren un gusto especial. Esto, es cierto, no está reñido con “ser humilde” (hay canallas que han leído a Virgilio), pero es un exceso esgrimir ambas líneas para (auto)justificar la mediocridad lectora o escritural de alguien fuera de Borges.
En ese mismo libro también se encuentra otro texto que pone a prueba la comprensión lectora de cualquiera: “Fragmentos de un evangelio apócrifo”, un ejercicio estilístico o de imitación, un pastiche que retoma el fraseo religioso de los textos sagrados para conformar una lista de 48 versículos, comenzando en el número 3 (un recurso que alude a la incompletud para reforzar la idea de lo apócrifo).
3. Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra.
4. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto.
5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria.
6. No basta ser el último para ser alguna vez el primero.
7. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen.
8. Feliz el que perdona, a los otros y el que se perdona a sí mismo.
9. Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la discordia.
[...]
Para quien esté familiarizado con los Evangelios, de inmediato el tono de las sentencias hace recordar el llamado “Sermón de la Montaña”, ese discurso de Jesús que recogen Mateo y Lucas y el cual, en términos generales, ofrece esperanza de recompensa a los bondadosos pero sobre todo a los desgraciados, los sufrientes: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”.
Borges escribe algo que nos suena parecido. Utilizando las palabras correctas —los clichés del discurso religioso, podríamos decir—, construye un texto que guarda semejanza con algo que creemos haber leído o escuchado. Ahí están las palabras “desdichado” y “dichosos”, las fórmulas, la cadencia, incluso el tono magisterial y de adoctrinamiento.
Sólo que esa semejanza sólo es aparente y, por lo mismo, tramposa. Porque es Borges. Y porque alguien como Borges sería incapaz de escribir un catecismo.
La salmodia debería comenzar a quebrarse desde el principio, pero si no, basta arribar a los versículos intermedios para asistir a la paulatina explosión del mecanismo en una carcajada de ironía.
“No jures, porque todo juramento es un énfasis”. Ese es el versículo 25. La prohibición del juramento, que se encuentra ya en la tradición judía, está también aquí pero ligada a algo mucho más mundano, más exquisito quizá: la retórica. No jures pero no porque ofendas con ello a una posible divinidad, sino porque jurar es incurrir en una de las mayores faltas retóricas del discurso, el énfasis, que todo lo solemniza hasta volverlo risible y chabacano, el énfasis que caracteriza a los noveles y los ingenuos.
Y así sucesivamente.
La verdad es que cada una de esas frases podría explicarse siguiendo más o menos el mismo procedimiento, pero pocas cosas tan anticlimáticas hay en este mundo  como explicar un chiste. El que entendió, entendió, como se dice en México.
Y repetir con inocencia, con emotividad, “Felices los felices”, es no haber entendido nada.
Twitter del autor: @saturnesco
Fuente:http://pijamasurf.com/2014/09/felices-los-felices-no-es-una-frase-de-superacion-personal/

Las bibliotecas escolares en la sociedad digital: cambios y oportunidades

Como parte de su Programa de Apoyo a las Bibliotecas Escolares, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía viene editando en los últimos años una serie de informes, guías y resúmenes de buenas prácticas a los que se puede acceder a través de su web. Por aquello de la vuelta al cole, retomamos septiembre con lo que nos parece más destacado e interesante del informe más reciente, titulado “Nuevas dinámicas para la biblioteca escolar en la sociedad red”.
BibliotecaCervantesEl documento hace referencia a la necesidad de abordar el concepto y la organización de estas bibliotecas en un nuevo contexto social y de transición cultural en el que, por un lado, la tecnología digital es ubícua e impregna cualquier ámbito social, y por otro lado la escuela “ha dejado de ser el único lugar de legitimación del conocimiento”. Este último aspecto, en particular, nos parece esencial, porque supone una auténtica revolución en el sistema educativo, y el informe lo dice claramente: antes los saberes se encontraban centralizados y personificados en unas figuras sociales determinadas, pero ahora el conocimiento es más diversificado y difuso. El reto tanto para las escuelas como para sus bibliotecas está servido.
Más allá de las posiciones de los “tecnológicos evangelistas” y de los “bibliófilos románticos”, como ellos califican a los de uno y otro bando en el debate de la adaptación a lo digital, el informe aboga por un proceso de renovación de las bibliotecas escolares que les vincule al mismo tiempo a su esencia y a las nuevas características de la sociedad red. Para ello, parte del análisis de los elementos que están transformando nuestra sociedad, y desde ahí sugiere los caminos por los que tienen que andar las bibliotecas escolares para adaptarse a esas nuevas realidades cumpliendo con sus funciones como centros de recursos para la enseñanza y el aprendizaje (BECREA). Así, identifica tres bloques:
  1. La existencia de un nuevo ecosistema comunicativo e informacional: las bibliotecas necesitan establecer nuevas formas de intermediación entre las personas y la información, filtrando y redistribuyendo contenidos. Además, es necesario que reorganicen los programas formativos vinculados al acceso y uso autónomo de la información teniendo en cuenta el nuevo contexto.
  2. La incorporación de lo digital al universo de la lectura: la función de fomento de la lectura debe ejercerse teniendo en cuenta todo tipo de soportes y realizando acciones específicas de mediación en relación a la calidad de los contenidos. ¿Cómo? Configurando itinerarios de lectura y fomentando la interconexión entre los lectores para facilitar “dinámicas de retroalimentación de la lectura”.
  3. El espacio virtual como entorno social de relación y comunicación: es una oportunidad para que la biblioteca expanda sus acciones “más allá de sus muros”. En el entorno digital puede establecercanales de comunicación múltiples con la comunidad educativa.
Más gráficamente, los ejes de cambio en las bibliotecas escolares pueden verse así:
Becrea1
El elemento transversal en estos tres bloques, y quizás una de las aportaciones más interesantes del informe, es el reconocimiento de que, más allá de ser un espacio físico con una colección, las bibliotecas escolares deben centrarse en las “acciones mediadoras” como la creación de servicios de información y programas específicos de fomento de la lectura, como aparece en este diagrama.
Becrea2
Además, aporta un concepto muy interesante, el de“bibliotecas ubicuas”, preparadas para actuar en cualquier parte. No se trata de repetir en internet lo que ya se hace presencialmente, ni de estar en la red para parecer más modernas, sino de que las acciones presenciales y las digitales se complementen al servicio de los objetivos de la biblioteca. Para ello, debe contar con un entorno virtual propio personalizado, crear plataformas de interacción para fomentar la cultura participativa en la comunidad educativa, y utilizar las redes sociales para el intercambio de información.
Todo esto implica, además de voluntad de cambio y experimentación, un enriquecimiento del perfil de la persona responsable de la biblioteca y la implicación de los profesores y la administración educativa. Y algo que nos parece esencial siguiendo el hilo del reconocimiento de que la escuela ya no es el único entorno de aprendizaje: es necesario reconocer y dar valor a las trayectorias personales de aprendizaje del alumnado, personalizar la enseñanza para adaptarla a esas trayectorias, y diseñar las acciones teniendo en cuenta los entornos colaborativos de aprendizaje en red.
Es un reto de gran envergadura al que hay que hacer frente, en la mayor parte de los casos, con recursos muy escasos. Pero es esencial para la supervivencia de las bibliotecas escolares empezar a andar el camino, un pasito tras otro, para no perderse y desaparecer en un mundo que ya no es el que era.
¿Qué os parecen estas propuestas? ¿Estáis ya lanzando iniciativas en esta línea? ¿Qué dificultades veis? Como siempre, el debate es bienvenido.
Fotografía: Biblioteca escolar del CEIP Cervantes de Cáceres (España).

Así trabajaba un censor de 1930

libros perdidos
Siempre asociamos la censura a países que están más bien lejos de ser una democracia, aunque lo cierto es que la censura puede aplicarse de muchas maneras diferentes. Se puede presionar para hacer desaparecer un libro por cuestiones económicas. O se pueden usar argumentos morales (más o menos discutibles) para impedir que un libro salga a la luz. Y eso, en realidad, no es tan viejo. Ahí está lasemana de los Libros Prohibidos que cada año se celebra en Estados Unidos, que acaba de empezar y que siempre recuerda esos títulos que no pueden ser recomendados (o compartidos) en los centros escolares estadounidenses porque están prohibidos por la autoridad escolar de la zona.
Durante la semana los medios suelen publicar historias sobre censura y, en el caso de The New Republic, han decidido recuperar un artículo de su amplia hemeroteca (es uno de esos medios intelectuales estadounidenses con una larga historia) que habla sobre un censor y su trabajo en los años 30. El articulista tiene que ir a defender en nombre de un editor un libro ante la oficina de un censor de una localidad portuaria de Estados Unidos, que ha bloqueado el cargamento de la edición de The Art of Eastern Love, llegada desde Reino Unido. Y aprovecha para hablar con él…y a nosotros nos desvela cómo trabajaban y qué censuraban entonces los censores.
La clave estaba, más que en las ideas, en la decencia. Como sabía muy bien  ya entonces D.H. Lawrence, escribir según que cosas que iban más allá de lo que la sociedad biempensante consideraba decentes no estaba no solo muy bien visto sino que llevaba directamente al secuestro del libro. “No es tan malo como los otros”, le dice el censor sobre el libro que le ocupa, “no está cerca de ser tan malo como son muchos de ellos. Yo mismo creo que es aburrido. Pero trata un tema sagrado de una forma indiferente y no puedo dejar pasar nada semejante“, añade. El libro, por cierto, eran traducciones de textos indios sobre el amor. Y aunque no es lo peor que ha leído el censor, no puede dejarlo pasar.
El censor, confiesa, se lee todo lo que cae en sus manos en la oficina.  Lleva seis años en la ofigina ya ha leído como unos 272 libros diferentes por culpa del trabajo. Tiene intereses literarios (hasta estudió un año de literatura comparada, defiende) pero no por ello baja la guardia. Y todo lo “soez” se cae ante su lectura. “No puede ni imaginarse las cosas viles que intentan traer”. “Supongo que he leído más libros sucios que ningún hombre en Nueva Inglaterra y podría hacer la colección de erótica más grande del país si quisiera”.
Obviamente, el periodista siente curiosidad. ¿Cómo puede sobrevivir un censor ante la lectura de tantas cosas tan sucias como las que él ha tenido que leer? El censor reconoce que es un hombre como otro cualquiera y que, en fin, no puede evitar compartir las “partes más picantes” con sus amigos. “Es natural. Tú harías lo mismo”, le dice. Aunque el trabajo ha acabado por hacérsele más fácil, sobre todo, confiesa, ahora que está casado. Y el periodista no tiene muy claro cómo el matrimonio puede ayudar a censurar libros de moralidad dudosa, pero el censor lo explica. Ahora solo tiene que pensar en si mismo leyendo en alto lo que tiene que censurar e imaginar lo que pasaría. Si no vale para leer en alto, no lo pasa.
Aunque el censor, confiesa, no es tan extremista. Hay cosas que siguen siendo literatura, como Les Cent Contes drolatiques, unas historias humorísticas escritas por Balzac entre 1832 y 1837 y que han sido censurados a lo largo de la historia por su contenido sexual. El censor de 1930 reconoce que “hay algunas ediciones que son ilustradas, sin embargo, y las imágenes son demasiado calientes”, pero en general no cree que pasen de historias sin importancia. No lo tiene tan claro con algunos clásicos, que los editores se empeñan en editar a pesar de que se puede decir mucho sobre su moral. “No puedes suprimir este libro porque es parte de nuestra herencia clásica”, dice que le dicen los editores. “Bobadas. Porque he tenido gente aquí diciéndome que Lisístrata de Aristófanes es un clásico. Es un tratado de pederastia. Pederastia”, clama.
 (El fascinante artículo está en The New Republic
Fuente:http://www.libropatas.com/libros-literatura/asi-trabajaba-un-censor-de-1930/

22 sept. 2014

La batalla de los libros

Por: Umberto Eco
Desde hace varios meses he estado siguiendo la lucha entre Hachette, un coloso de la publicación tradicional, y Amazon, un coloso (de hecho, el coloso) de la venta de libros en línea.

Como ya han informado muchos medios noticiosos, parece que después de un conflicto inicial por los libros electrónicos, Amazon está entorpeciendo la venta de libros de Hachette, reduciendo o eliminando descuentos en esos títulos y entregándolos con considerables demoras.
Muchos escritores estadounidenses famosos han tomado partido por Hachette, como Stephen King y John Grisham, quienes en agosto firmaron una carta abierta junto con cientos de escritores más para “exhortar a Amazon, en los términos más severos posibles, a que deje de dañar el medio de vida de los autores en los que ha construido su negocio”.
En el curso de este conflicto se ha escrito mucho sobre sus implicaciones para las casas editoriales y su futuro. Pero no se ha hablado lo suficiente sobre las librerías tradicionales. Yo estoy interesado en los libreros independientes, no sólo porque es a ellos a quienes debo mi éxito como escritor (y creo que muchos otros escritores estarían de acuerdo conmigo), sino también porque hay una gran diferencia entre la experiencia de pedir un libro en el sitio web de Amazon y la de pasar tiempo hojeando libros en una librería, descubriendo títulos de los que nunca había oído, solicitando los consejos del librero y así sucesivamente. Y cada libro comprado en Amazon parece una puñalada en la espalda de los libreros.
No obstante, aunque a usted le guste comprar libros a la vieja usanza, podría encontrarse, como me encuentro yo en estos momentos, en la necesidad de un libro mientras pasa algún tiempo en el campo, lejos de cualquier ciudad con el tamaño necesario para albergar una librería. Si lo pido en Amazon, lo recibo a la puerta de mi casa en dos días. O bien, puedo recorrer 60 kilómetros en auto para llegar a una ciudad con librería, donde existe una buena posibilidad de que no encuentre el título que quiero, quizá por estar agotado desde hace mucho tiempo.
¿Qué hacer? No veo una solución sencilla a este problema que, me permito agregar, es una situación temporal para alguien que, como yo, reside en el campo por un corto tiempo. ¿Qué hay de quienes viven todo el año en las montañas, junto al mar o en algún pequeño pueblo muy lejos de cualquier librería bien surtida?
Por supuesto, incluso quienes viven en las grandes ciudades pueden encontrarse en semejante problema. Y es ahí donde yo pienso que los libreros independientes podrían convertir un problema en una oportunidad.
Imagine a una persona que está haciendo una investigación sobre cierto tema y muchas de sus fuentes mencionan un libro en particular que no ha leído. El investigador siente que definitivamente debe conseguirlo. Pero digamos que el libro en cuestión se publicó hace diez, veinte o incluso cuarenta años y que él no lo encuentra en su librería acostumbrada. Así que decide buscarlo en Amazon y ahí lo encuentra finalmente. Ordena un ejemplar y lo recibe en cuestión de días.
Al actuar así, él no ha dañado a su librero de cabecera; después de todo, la librería no tenía ese título para empezar. Pero ahora imaginemos que el librero reacciona de otra manera a la solicitud del cliente. En lugar de decir simplemente que no tiene el libro, el librero le dice al cliente que lo tendrá en dos o tres días. En ese tiempo, el librero visita Amazon o un sitio similar, encuentra el libro y lo ordena para poder vendérselo al cliente. Ya será cosa del librero si aumenta el precio para sacarle una ganancia o si se lo vende al costo con el afán de asegurarse la lealtad del cliente. (Ciertamente, un servicio tan bueno haría maravillas para retener al cliente para siempre).
Esta situación no daña ni al librero ni al editor, que incluso podría tener el libro fuera de catálogo. Aún más, establece un círculo virtuoso entre la librería de ladrillo y cemento y el comercio electrónico. Aunque la tecnología siga transformando la forma y el lugar en que compramos libros, siempre podrá haber un lugar para las librerías.
En el futuro, la gente quizá visite sistemáticamente las librerías para comprar productos de impresión por pedido: libros que quizá sólo existan impresos en una remota tienda, pero que una máquina puede imprimirnos al momento; quizá con una letra de tamaño adecuado para nuestra vista. La tecnología de impresión por pedido sigue siendo más bien voluminosa y, por tanto, generalmente está fuera del alcance de las librerías pequeñas, pero ya es posible encontrar en línea facsímiles de libros que han estado agotados desde hace mucho tiempo.
Por supuesto, algunos lectores expertos en la web ya buscan esos volúmenes por sí mismos, pero quizá los libreros independientes deberían considerar la posibilidad de encargarse de tales búsquedas para sus clientes. Sería una forma más de zanjar la brecha entre las tiendas de ladrillo y concreto y el comercio electrónico. Y lograr eso, en particular en los países que todavía no están totalmente conectados, podría ser la clave para que las librerías tradicionales reclamaran el lugar que les corresponde con todo derecho.
http://www.elespectador.com/opinion/batalla-de-los-libros-columna-516493

Cómo detectar si un chico es víctima de grooming

El Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes porteño brinda pautas para que los padres puedan prevenir sobre esta modalidad delictiva en la web


Cada vez es más común leer en las noticias casos de niños, niñas o adolescentes que han sido víctimas del grooming.
Este término hace referencia a las prácticas que lleva a cabo un adulto en la web con el objetivo de ganarse la confianza de un niño, niña o adolescente fingiendo empatía, cariño, etcétera, con un fin de satisfacción sexual. En concreto, lo que ese adulto busca es obtener imágenes del cuerpo desnudo de un niño o niña. Muchas veces, el grooming es el paso previo a un abuso sexual carnal.
En la Ciudad de Buenos Aires:
  • 70% de las personas en la CABA utiliza computadoras en sus hogares
  • Más de 300 mil chicos entre 3 y 14 años en CABA utiliza PC en sus casas
  • La mayoría de los hogares no aplica filtros de contenidos para niños
  • Más del 50% de los padres no conoce los contactos de su hijo
  • 30% de los chicos tiene PC en su cuarto
  • 83% de los chicos accede a Internet sin control de los padres
Estas cifras demuestran que los padres y madres deben tomar recaudos para proteger a sus hijos de los delitos que pueden ser cometidos a través de Internet. El Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes recomienda:
  • Ubicación de la PC en la casa: la computadora debe estar en un lugar común y de uso frecuente de la casa (por ejemplo, el living o comedor). Esto asegura que podamos tener siempre una mirada sobre lo que los niños hacen en la web. Teniendo en cuenta que cada vez es más común el acceso a Internet desde celulares o tabletas, los padres deben establecer pautas de uso estrictas de estos dispositivos móviles en horarios y lugares consensuados.
  • Uso de la webcam: si nuestra PC tiene cámara web, es recomendable restringir su uso mediante la instalación de claves o controles parentales que la mayoría de los modelos ya incorporan.
  • Hablar con tus hijos acerca de los peligros en la red: muchas veces existe una mirada "inocente" sobre las posibilidades que nuestros hijos tienen en la web. Lo cierto es que tanto los padres como los hijos deben ser conscientes de que en el mundo digital hay tantos peligros como en el mundo real. La norma general es recomendarles no hacer en la red lo que no harían cara a cara.
  • Estar al día sobre las potencialidades y los usos de la tecnología: como padres, tenemos la responsabilidad de aprender a manejar las nuevas tecnologías para así poder saber qué hacen nuestros niños y niñas cuando están conectados y cuáles son los riesgos que deben afrontar.
  • Amigos virtuales: en la web no todo es lo que parece ser, por lo que es muy importante que los padres conozcan quiénes son los contactos de sus hijos en Internet y revisar juntos su agenda de contactos en el chat y en las redes sociales.
  • Horarios: los niños y niñas deben tener claras pautas de uso de la web, así como la tienen con el televisor, por ejemplo. Ellos deben saber que pueden usar la computadora, por ejemplo, hasta las 8 de la noche.
  • Proteger los datos: los niños deben tener conciencia de que nunca deben llenar formularios ni brindar información personal de ellos ni de la familia en Internet.
  • Malware: es importante mantener siempre la computadora libre de virus y malware (software malicioso) que podría revelar nuestras claves a los autores del grooming.
  • Contraseñas: los padres y madres deben saber las contraseñas de sus hijos e hijas, ya que esta es una de las formas más efectivas para tener conocimiento sobre la actividad de los niños en la web.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1729448-como-detectar-si-un-chico-es-victima-de-grooming?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+devexel-lanacion+%28La+Naci%C3%B3n+-+RSS%29

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