29 ago. 2011

Educación 2.0: los útiles del siglo XXI



Desde el ábaco, pasando por la tiza, el lápiz y la pluma fuente, hasta las calculadoras y luego las tabletas y las netbooks, la tecnología ha sido una constante transformadora en los proceso de aprendizaje.

Y en alguna medida, son también las necesidades educativas las que han alimentado algunas de las innovaciones tecnológicas más significativas.

En la útlima década y media ha surgido un sinnúmero de dispositivos y sistemas que han penetrado en el ambiente educativo.
De ellos, repasamos aquí alguno de los más fundamentales, dando por descontadas las computadoras personales, que ya se veían en las escuelas de los ''90 e internet, que es una condición previa para el funcionamiento de muchos de los otros.

Computadoras portátiles
Existen numerosos proyectos de distribución de ordenadores portátiles entre escolares.
En 2005 había sido anunciado el proyecto Una PC Portátil por Niño (OLPC), que tenía como objetivo distribuir portátiles, a un costo de US$100 la unidad, entre millones de niños de todo el mundo.
No costaron US$100, sino algo más, ni llegaron a tantos niños, pero el proyecto abrió las puertas para el desarrollo comercial de las netbooks (algo menos poderosas y más pequeñas que las computadoras portátiles tradicionales). Y a su vez, el crecimiento de las versiones comerciales facilitó el desarrollo de nuevos programas nacionales de distribución de ordenadores.
En cualquier caso, el proyecto de OLPC distribuyó cientos de miles de ordenadores tras convenios en Uruguay y Brasil, entre otros.
En la actualidad existen muchos otros proyectos para introducir ordenadores personales en las aulas, desde la escuela hacia la vida cotidiana de los alumnos.
Dos ejemplos son los de Argentina y España. En el país sudamericano se lleva a cabo el programa oficial Conectar Igualdad, que prevé distribuir 3 millones de netbooks enter 2010 y 2012.
En España el programa oficial se llama Escuela 2.0 y además de intentar dotar a los alumnos de portátiles, tiene como objetivo final convertir las aulas tradicionales en "aulas digitales del siglo XXI".
La idea es que los alumnos puedan conectarse a internet, realizar trabajos en los ordenadores, compartir material con compañeros y docentes.
Pero también que tengan acceso a material multimedia o interactúen, mientras están en el aula, con otros dispositivos tecnológicos, como las pizarras digitales.
Tabletas y lectores electrónicos
Las tabletas son consideradas por muchos como una alternativa más práctica (es más cómodo leer en ellas), y en el algunos casos más económica, a las netbooks.
En Tailandia, el gobierno está evaluando distribuir en forma gratuita tabletas entre niños en edad escolar.
Y Corea del Sur ha anunciado que tiene previsto reemplazar todos sus libros de texto en sus escuelas para 2015.
Esto permitiría hacerle llegar los textos en forma remota a cada alumno y que participen en clases remotas.
Para acceder a versiones digitales de textos, los alumnos podrían recibir lectores electrónicos, que son más baratos aún y cuyas pantallas son más cómodas para leer.
El problema es que este tipo de dispositivos tienen limitadas capacidades multimedia.
En cualquier caso, para que se concreten proyectos de digitalización absoluta, es necesario terminar de convencer a las casas editoriales, que pueden terminar convirtiéndose en las grandes perdedoras de este cambio tecnológico.
Ya no hará falta comprar más de un ejemplar para distribuir entre cientos, o inclusive millones, de alumnos.

Teléfonos celulares e inteligentes
Aunque los celulares y los teléfonos inteligentes no son los dispositivos más reverenciados por los maestros y profesores, pueden tener más de un beneficioso uso en el marco educativo.
"Muchos docentes mantienen la idea todavía de apagar el celular en el aula o dejarlo afuera de la clase", le dijo a BBC Mundo la especialista en tecnología educativa Laura Castiñeira.
"Y hoy la clase está traspasando la barrera del aula".
De hecho, Castiñeira cree que los celulares son de los dispositivos tecnológicos que más impacto podrían tener en el futuro de la educación.
Cada vez surgen más aplicaciones con fines pedagógicos o informativos (tan solo en la tienda de Android hay cientos de aplicaciones bajo la categoría "educación")
Y como los dispositivos que tienen conexión a internet, también permiten a los alumnos acceder a documentos escolares o realizar tareas escolares a distancia, en equipo.
En Bangladesh, por ejemplo, Janala, un servicio creado por la organización de asistencia de la BBC, el World Service Trust, provee clases de inglés a través de teléfonos celulares estándar.
Los usuarios solo necesitan llamar a un número y escuchar.
"No podíamos llevar un diccionario a todas partes", dijo un estudiante que utilizó el servicio, "pero ahora podemos llevar con nosotros un celular que nos ayuda a aprender".
En Argentina, mientras tanto, una universidad ha lanzado un posgrado que se dicta a través de teléfonos inteligentes.
José Romero, de la Universidad del Salvador, que lleva adelante la experiencia, le dijo a BBC Mundo que cree que es la primera iniciativa de este tipo en América Latina.
"La idea es aprovechar lo que los expertos en educación llaman ''las burbujas de ocio'': esos tiempos perdidos que tenemos todos cuando estamos esperando en el consultorio de un médico o viajando en autobús", explicó.

Bibliotecas virtuales
El crecimiento exponencial en los dispositivos móviles ha permitido también que una de las instituciones más venerables del ámbito educativo también fuera alcanzada por la ola digital.
Varias bibliotecas ofrecen ya versiones digitales de algunos de sus libros. Pero hay casos extremos, como el de la Universidad de San Antonio, Texas, EE.UU., que en 2010 abrió la primera sin libros de ese país.
Tiene lugar para 80 personas y contiene más de 425.000 libros electrónicos (también está suscrita a más de 18.000 publicaciones periódicas en formato digital).
Una de las ventajas es que todos los que quieran pueden leer el mismo libro simultáneamente.
La universidad tiene previsto cargar colecciones de textos en tabletas y lectores electrónicos que los estudiantes puedan tomar prestados para llevarse a su casa.

Aulas virtuales
Si hay bibliotecas virtuales, por qué no aulas virtuales también. De hecho, la educación a distancia a través de internet es un fenómeno de grandes proporciones, que va desde iniciativas comerciales privadas hasta opciones gratuitas para acceder a cursos en las más reputadas casas de estudio del mundo.
Pero también es una forma en que la escuela tradicional puede extender su alcance más allá de las paredes del aula, acompañando a los alumnos hasta sus casas, donde pueden interactuar con compañeros y docentes, o revisar versiones grabadas en video de clases específicas.
Una reciente experiencia de la Universidad de Stanford (donde estudiaron, entre otros, los fundadores de Google) ha causado gran interés. La casa de estudios ofrecerá tres cursos gratuitos a través de internet, todos vinculados con tecnología informática.
Ya hay cientos de miles de inscritos.
Pero también es posible encontrar clases de Oxford, Harvard y el MIT (Instituto de Tecnología de Massachusets) en la tienda iTunes de Apple.
Y el sitio web Academic Earth tiene grabaciones en video de muchas de ellas, gratis.
Pizarra digital
El viejo y multifuncional pizarrón tiene en la pizarra digital un, tal vez, digno sucesor.
Hay diferentes tipos de pizarras digitales interactivas, pero en esencia lo fundamental de esta tecnología es que permite no sólo escribir sobre ella (con marcadores especiales), sino también desplegar textos de documentos digitales, proyectar video o escuchar audio.
Las pizarras digitales también pueden conectarse con los ordenadores. Al del docente, para que este despliegue elementos visuales a lo largo de la clase o guarde algo escrito en ella por algún alumno. A los de los alumnos, para que puedan almacenar algo escrito allí por el docente, o teclear algo desde sus pupitres.
Algunas tiene la capacidad de reconocimiento de texto escrito a mano, por lo que puede ayudar a crear documentos editables en base a lo que sobre ellas se escriban.
Pero Castiñeira advierte que, como con todas estas tecnologías, no debe ser un fin en sí mismo.
"Si no hace más potente la clase, si no abre una puerta que no se podría abrir de otra manera, es mejor no incluirla", dice.
3D
En el futuro, la propia pizarra digital podría ser reemplazada por versiones 3D. Pero es algo que apenas está dando sus primeros pasos.
"No estamos muy lejos de la etapa en la que los niños puedan tomar y manipular con sus manos imágenes en 3D. Esto podría combinarse con la educación por internet. Podría ser un visionario modelo educacional que se convierta en algo fenomenalmente exitoso", dijo Katheryn MacAulay, vicedirectora de la escuela Abbey, en el Reino Unido.
MacAulay introdujo este modelo educativo el año pasado como una experiencia conjunta con la compañía estadounidense Texas Instruments.
Ros Johnson, a cargo del área de biología de la escuela, dijo haber quedado "boquiabierta" cuando compararon los resultados de los exámenes en las clases que utilizaron la tecnología 3D con los de las que no la usaron.
"Los resultados en las clases con 3D fueron significativamente mejores", aseguró.
En cualquier caso, Castiñeira sugiere que no se pierda el foco con las "luces de colores de la tecnología".
Según ella, "el docente es irreemplazable, como lo es el alumno, y el contenido en un proceso de enseñanza y de aprendizaje".
"Tal vez las aulas sean más modernas, los pizarrones más sofisticados, pero los docentes seguiremos pensando como ''promover lo humano y construir humanidad''

27 ago. 2011

¿Qué es la discriminación?



La discriminación es una forma de violencia pasiva; convirtiéndose, a veces, en una agresión física. Quienes discriminan designan un trato diferencial o inferior en cuanto a los derechos y las consideraciones sociales de las personas, organizaciones y estados. Hacen esta diferencia ya sea por el color de la piel, etnia, sexo, edad, cultura, religión o ideología.

Los individuos que discriminan tienen una visión distorsionada de la esencia del hombre y se atribuyen a sí mismos características o virtudes que los ubican un escalón más arriba. Desde esa “altura” pueden juzgar al resto de los individuos por cualidades que no hacen a la esencia de estos.
Muchas veces este rechazo se manifiesta con:
• miradas odiosas
• con la falta de aceptación en lugares públicos, trabajos o escuelas.

La intolerancia, el rechazo y la ignorancia son determinantes para el nacimiento de conductas discriminatorias.

Las creencias populares pueden convertirse en propulsoras de odios.
Los judíos son avaros, los gitanos ladrones, los coreanos sucios, el que
tiene tez trigueña es cabecita, los bolivianos son inmigrantes ilegales.

Los individuos que son afectados por estas clasificaciones no son valorados por virtudes sino por características secundarias que no determinan sus cualidades como ser humano. Estos ejemplos son crueles e injustos pero son los clásicos dentro de nuestra sociedad.

Existe distintos tipos de discriminación:
• Discriminación social.
• Discriminación laboral.
• Discriminación sexual.
• Discriminación racial.
• Discriminación religiosa.
• Discriminación ideológica.

Entre los adolescentes el aspecto físico como el color de la piel, el tamaño, y el peso, es el principal motivo por el que los adolescentes son discriminados.

Después de las cuestiones físicas y la nacionalidad, el nivel socioeconómico es la tercera causa por la que los adolescentes se sienten discriminados.

Los actos discriminatorios ocurren en la sociedad, de la que la escuela es parte. Frenar la discriminación es complicado porque es parte de un diálogo social.

La discriminación entre adolescentes se da principalmente en las escuelas, esta actitud está incorporada en la sociedad y es institucionalizada por los sistemas de enseñanza, que busca una homogeneidad escolar, desconociendo la diversidad.

Las motivaciones pueden ser de diversa índole, pero siempre están ligadas con la intolerancia por las diferencias.

Algunas formas de discriminación que usan los adolescentes pueden ser:
• Insulto.
• Colocar apodos despectivos.
• Comportarse como si fueran mejores que la persona a la que están discriminando.

No siempre se trata de un acto de mala fe. Muchos actúan por seguir a otros o porque así lo aprendieron.

Entre las consecuencias más comunes y de gravedad de la discriminación en las instituciones educativas está:
• la deserción.
• los trastornos psicológicos y fisiológicos, como por ejemplo depresiones y afecciones psicosomáticas, entre otros.

Para Reflexionar:
La raza humana puede ser comparada con una paleta de colores. Todos diferentes, cada uno con una cualidad especial, algo que lo hace bello. Algún que otro parecido pero, al final distintos.

Ninguno igual pero todos con la misma categoría: colores… Los hombres y las mujeres somos iguales a los colores, todos distintos pero todos, al fin y al cabo: humanos.

Existen millones de opiniones, tantas como habitantes hay en la tierra. Una manera de no discriminar es escuchar y tratar de entender los pensamientos de nuestros semejantes.

Escuchar y respetar, son las claves para no rechazar.



24 ago. 2011

Para que Argentina vuelva a leer

Por Mempo Giardinelli 



El siguiente es el discurso de apertura "Panorama desde el Chaco: Claroscuros de la Lectura en 2011", que el 17 de agosto dio el escritor Mempo Giardinelli, en Domo del Centenario, en el 16° Foro Internacional por el Fomento del Libro y la Lectura:
Queridas y queridos colegas, autoridades nacionales, provinciales, municipales, amigas y amigos... Se cumplen hoy 16 años desde que empezamos a proponer estrategias para que este país vuelva a ser una sociedad de lectores, capaz de salir de la oscuridad, la mediocridad y el resentimiento. Y la verdad es que la Argentina se está recuperando como país lector, aunque en materia educacional debería leer todavía mucho más y sobre todo textos cada vez mejores.
Porque no hay otro camino que la buena literatura para formar lectores competentes. Y eso significa que no hay mejores libros que los clásicos. Lo que a su vez significa, o debería significar, que no hay mejores orientadores de la buena lectura que los maestros y los bibliotecarios.
Ahora bien, ¿no es maravilloso, casi un sueño, advertir que nuestro país hoy puede pensar y analizar estas cosas? Porque hace treinta años éramos una carnicería, y hace veinte éramos una confusión, y hace diez estuvimos al borde de la disolución nacional...
Pero ahora podemos pensar. ¿No es fantástico? Ahora la educación ya no es la escuela donde los chicos van a tomar la leche o comer un pedazo de pan, sino un lugar en el que se puede discutir la calidad educativa que les damos. Y ahora la lectura ya no es aquel desaparecido al que debimos recolocar en la agenda de este país; hoy es un problema que vamos resolviendo.
Más de tres lustros después de aquel primer Foro que organizó nuestra entonces incipiente Fundación, con el auspicio de la Universidad Nacional del Nordeste, la lectura ya está instalada en la conciencia, el imaginario y la vida cotidiana de este país, y es en todo el territorio, en las 24 entidades federadas una tarea en marcha, una pedagogía en la forja. Enhorabuena.
Pero si hoy la sociedad argentina es más consciente del potencial revolucionario de la lectura, eso, siendo mucho, y muchísimo, es poco frente al titánico desafío que es recuperarnos como nación lectora. Porque los daños de la censura, el miedo y las políticas monopólicas están todavía a la vista y jamás debemos olvidarlos.
Nuestro modesto aporte, por lo menos desde 1998, consiste en crear voluntariados para trabajar en programas concretos con el objetivo de dar de leer. Con nuestros Programa de Abuelas Cuentacuentos, de Pediatras Voluntarios, de Amigos Lectores y otras acciones solidarias, comenzamos a llevar autores a las escuelas, donde previamente estimulábamos a maestros y alumnos para que leyeran textos de quienes luego los iban a visitar. Así crecimos como institución, y así creció este Foro, que no es otra cosa que un espacio para debatir, imaginar, crear conciencia sobre el valor de la lectura y sobre todo desarrollar estrategias lectoras que desburren no sólo a los chicos, sino y muy especialmente a los grandes.
Hoy es obvio que los argentinos leen más que la generación anterior. La estrategia nacional de promoción que ha venido ejecutando el Plan Nacional de Lectura (PNL) arroja frutos positivos y estamos muy cerca de poder afirmar que la Argentina tiene una política de estado de lectura, que es el objetivo superior por el que siempre trabajó nuestra Fundación. Enhorabuena también por eso.
Pero hay cosas que faltan y debemos señalarlas. Hace exactamente un año, al inaugurar este Foro, anunciamos nuestra alegría porque se ponía en marcha el Consejo Nacional de Lectura, organismo pensado para coordinar esfuerzos e inversiones para garantizar la mayor calidad de lectura de nuestros hijos y nietos. También se anunció en paralelo la realización de la 2ª Encuesta Nacional de Lectura, que desde hace años es una de las propuestas que con más tenacidad impulsan nuestra Fundación y este Foro. Pero hoy, un año después, infortunadamente debo decir que si ese Consejo se reunió, nosotros no nos enteramos. Y de la encuesta, no tenemos noticias. Y no lo digo por puro afán de crítica, sino porque hay ya mucho camino andado, y bien andado, pero todavía no tenemos mediciones confiables sobre lectura y ése es un problema serio. Hace años que nuestra Fundación propone la realización de una encuesta de Lectura anual, preparada entre todos y con participación de las entidades con trayectoria, para ver cómo evolucionamos.
Todo país necesita saber cuánto leen sus habitantes, porque un país que no lee cercena su futuro. Y personas y pueblos somos lo que hemos leído, pero también somos lo que nunca leimos. Y eso se paga.
Necesitamos, por lo tanto, redefinir y profundizar estrategias y acciones concretas. Porque ya somos un país convencido de la importancia de la lectura. Eso ya lo hicimos. Por lo tanto, no hace falta gastar tanta energía en promocionar lo que ya sabemos y todo el país sabe. ¿Se entiende lo que digo? ¿Me estaré explicando bien? Digo que ya no hace falta tanta "promoción de la lectura". Ahora lo que falta es leer. O sea, ahora viene la parte más difícil de una política de lectura: lograr que la sociedad lea; que todo el país se convierta en una nación de lectores.
Y no se imaginan cómo me gusta abrir este Foro proponiendo que ya no hablemos tanto de lo importante que es leer. Porque ahora hay que leer. Ahora es necesario que todos y todas se pongan a leer, empezando por los maestros y los bibliotecarios. Y los papás y las mamás de los chicos, todos y todas, o sea la ciudadanía, que es la protagonista de la democracia.
A ellos tenemos que convertirlos en lectores. No sólo a los chicos. Es a los grandes a los que hay que cambiar. A los grandes tenemos que orientar hacia la lectura, porque si los grandes leen, leen los chicos. Y si los grandes se embrutecen con la telebasura, los chicos también. Es así de sencillo. Leer también es ver menos televisión, como es aprender a ser espectadores conscientes y críticos. Única manera de preservarse de la imbecilidad y la mentira cotidianas que ofrece la telebasura argentina.
Por supuesto que cuando digo "los grandes" me refiero también a los funcionarios, los dirigentes, los empresarios. El drama de este país está en los adultos; no en los chicos. Son los adultos los que no leen. Incluso es evidente que muchos profesionales, y los dirigentes de todas las disciplinas y actividades, también dejaron de leer. Y se les nota...
Por lo tanto, es el Estado el que debe garantizar el derecho a leer, y no sólo con políticas educativas sino también aplicando recursos como la excelente Ley de Medios Audiovisuales que ahora tenemos.
Es claro que estamos en el buen camino, y podemos enorgullecernos de ello. De haber sido una nación lectora hace más de medio siglo, pasamos al terror, la censura y la persecusión. El retroceso cultural argentino fue pavoroso. El paradigma de ascenso social que eran el libro y la lectura fue destruido con maldad y a conciencia, y se lo sustituyó por el paradigma de facilismo, especulación e individualismo que todavía está vigente en algunos sectores. La privatización abierta o encubierta de la educación, y la destrucción de la industria editorial argentina, abrieron las puertas a los negocios a la vez que las cerraban para el conocimiento.
Por eso ahora que la reconstrucción en democracia está en marcha y sus resultados se notan, podemos sentirnos orgullosos. Ya estamos viendo jóvenes maestros que se hicieron lectores con la colección LeerXLeer, de la primera Campaña Nacional de Lectura del Ministerio de Educación, y que fue el verdadero inicio del actual PNL. Y hoy sabemos que las próximas generaciones de maestros y de bibliotecarios estarán mucho mejor formadas, gracias a los nuevos paradigmas de lectura, a los recursos y tecnologías que se están asignando, a la existencia de nuevos acervos en las escuelas y sobre todo a la inclusión del fomento de la lectura en la carrera docente. Sin duda ése es el camino, y vamos bien. Hoy se lee mucho más que hace diez años, y lo sabemos aunque no tengamos todavía las encuestas.
Pero una vez más: si eso es verdad, también lo es que debemos mejorar la calidad de las lecturas. Porque si somos más lectores, entonces leamos mejores textos. Y ayudemos a que los demás -los chicos, ahora sí- lean mucho y de lo bueno. Y para eso yo sigo sin ver mejor estrategia que la lectura en voz alta, estrategia que en nuestra Fundación venimos probando como nadie en este país, y con resultados asombrosos. Ahí están las Abuelas Cuentacuentos para probarlo; ellas son las verdaderas heroínas de esta tarea: inteligentes, cultas, amorosas, van y dan de leer a los que no tienen, y leen bien y leen lo bueno, y nos hacen sentir orgullosos del mejor programa de la Fundación, porque además es gratuito absoluto: nadie paga, nadie cobra, y nuestra función es garantizarles libros, aprendizaje y logística.
De ahí que nos sorprenden algunas resistencias. Porque al menos aquí en el Chaco pero también en otras provincias, a pesar de la firme decisión del Estado de acompañar y promover la propuesta de leer en voz alta diariamente en las escuelas, hay inesperadas reticencias para aplicar esta estrategia. Vemos a diario que es difícil quebrar cierta inercia negativa en muchas escuelas. No en todas, pero sí en muchas. Parece mentira que haya tantos maestros, y sobre todo directivos, que se niegan a incorporar esta práctica tan simple, que ha demostrado ser verdaderamente revolucionaria porque es generadora de las ganas de leer. Nos resulta increible que aún haya docentes que no quieren sostenerla en el tiempo, y por eso aprovecho esta tribuna para invitar nuevamente a todas las directoras y directores de escuelas del Chaco y otras provincias a convertir a la Lectura en Voz Alta en política central de sus establecimientos. ¡No necesitan nada para hacerlo: ni resolución ministerial, ni aprobación de supervisores, ni grandes dotaciones de libros, ni dinero ni tiempo! Sólo se necesitan ganas de leer, hacerlo amorosa y encantadoramente, y durante nada más que 5, 10 o 15 minutos al inicio de cada jornada...
Y ya que estamos, aprovecho también para proponerles, a ustedes que son mayoritariamente maestros y maestras, que piensen que es hora de ir cambiando algunas actitudes y prácticas... Acéptenme, por favor, que señale que es muy común, demasiado habitual y harto complejo, observar cómo maestros y profes jóvenes nos preguntan qué pueden hacer para que los chicos lean, y cuando les respondemos que simplemente se trata de leer cada uno y luego leerles a los chicos, nos responden que "lo que pasa es que no les gusta leer...". Frase injusta y facilista, que hay que desterrar. Cuando un docente culpa a sus alumnos de no leer es porque a él, o a ella, no le gusta leer. Y no le gusta porque no sabe, o no conoce las simples virtudes de la lectura. No se vale escudarse en la culpabilización de los chicos.
Claro que no estoy acusando a los docentes, que también fueron víctimas de esas modas pedagógicas que en la Argentina hicieron del placer literario un trabajo pesado y a las que no debemos dejar de denunciar.
Es necesario y urgente volver a enseñar Literatura desde el placer estético. Que es la vieja idea de Dostoievsky y de Joyce, de Jane Austen y de Borges y Julio Cortázar. Se trata de leer la mejor literatura como manera de descubrir la maravillosa conciencia del descubrimiento, y sintiendo la alegría de la libertad del espíritu en ebullición. Y si no saben cuál es la mejor literatura, pregunten, que hay respuestas excelentes. Este Foro, con la gente que invitamos, es el inicio de una respuesta en sí misma.
Y si esto es así, señoritas maestras y queridos profes, si desterramos la idea de que la buena literatura es "difícil" o "pesada", contrario sensu es imprescindible terminar con las ejercitaciones obligatorias y trabajosas, que, más allá de las buenas intenciones que las alientan, en muchos casos sólo entorpecen el simple y grandioso placer de leer y la libertad de decir.
Sueño con un sistema educativo en el que la Literatura vuelva a ocupar el primer lugar entre las Humanidades. Un sistema en el que se lea Don Quijote como exhortación a la libertad y no para que a los catorce o quince años los muchachos y las chicas se vean forzados a hacer resúmenes inútiles, o clasificaciones temáticas, conductuales, geográficas o históricas, y ni siquiera lingüísticas. Aspiro a un sistema en el que los jóvenes lean los libros fundamentales de toda cultura, como son los clásicos, para simplemente descubrir el goce que producen las andanzas, para apreciar el fulgor de la ironía y las paradojas del ridículo, para incorporar escalas de valores, para comprender lentamente el valor de la lectura en la vida de cada uno/una. Y subrayo la lentitud de la lectura porque la lectura es sabor y es alimento. Y porque el saber y el conocimiento son lentos, y porque toda prisa es idiota y es bueno que los maestros lo sepan y lo enseñen. El aprendizaje es y debe ser lento, pausado, sereno, porque sólo así es profundo, y porque lo lento encierra siempre pensamiento y perspectiva de calidad.
Y claro, sueño también -y que me disculpen los editores- con un sistema escolar que no sea permeable a las sugerencias interesadas de las editoriales, y en particular las grandes multinacionales. Si ellas van a seguir siendo las que determinen los contenidos de la enseñanza en la Argentina, vamos a seguir en problemas. La diversidad y la calidad de la lectura debe determinarlas el Estado a través de la orientación ministerial, respetando la libertad de elección de cada profe y cada maestro en cada aula y con cada grupo humano.
Otro tanto quisiera decir del trabajo de los bibliotecarios. Que son mis hermanos, porque yo me crié en bibliotecas y las bibliotecas fueron y son mi vida, como la biblioteca es el alma de nuestra Fundación. La verdad es que se trabaja mucho por la lectura en las bibliotecas argentinas, sean las populares, las públicas y las escolares, todas las cuales se están actualizando después de años de abandono y obsolecencias. Pero también persisten, yo diría, algunas taras profesionales que vienen de los tiempos del oscurantismo y el miedo. Y hay que señalarlas para que en democracia las cambiemos. Por ejemplo, y sencillito: creo que por más problemas económicos que tengan, las bibliotecas escolares no deberían cobrar y mucho menos dejar de prestar libros a los chicos porque no pagaron la cuota de la cooperadora... Esto es absurdo y hay que terminarlo. No hay que pagar por leer. Ni siquiera las bibliotecas escolares que fijan cuotas voluntarias, porque eso también está mal y encima termina siendo excusa para que los libros no circulen.
¿Y no les parece además que ya es hora de que las bibliotecarias dejen de atender quioscos de golosinas dentro de las bibliotecas? Ésta es una costumbre nefasta que hace que en el recreo los chicos vayan a la biblioteca a comprar alfajores y no a elegir qué leer. Es urgente terminar con los quioscos en las bibliotecas, para que en el momento del recreo los chicos vayan a buscar a un adulto que les recomiende libros y no que les venda dulces. Eso pudo tener algún sentido en los 90 cuando el Estado no enviaba libros ni se recibían dotaciones de la Conabip, ni había una ley de bibliotecas como en esta provincia para sostenerlas.
Y si me permiten algunas ideas más: ¿no sería bueno que en las salas de profesores haya libros, o que de la biblioteca se traigan materiales para posibles lecturas, o que haya una pequeña dotación de textos disponibles y con seguro recambio cada siete días? ¿Y que cada semana un profe ofrezca una breve charla sobre un tema de su especialidad? ¿No sería bueno que entre colegas se converse acerca de lo que van a compartir con los alumnos al día siguiente, para recibir sugerencias, e incluso compartir alguna lectura entre pares en un recreo? ¿Y de paso eludir las vacías conversaciones sobre algún programa de la tele? ¿No sería precioso y útil que las bibliotecarias sean el motor de estas prácticas, preguntando a los docentes si ya tienen lo que van a leer mañana a sus alumnos?
Habría más propuestas, y desde luego no ignoro que persisten las dificultades para acordar una política nacional que respetando las diferencias regionales adopte líneas de acción comunes. Hoy a la Nación le es muy difícil acordar sus políticas con todas las Provincias, y no sólo las referidas a la lectura. Son rémoras del desastre educativo de las décadas anteriores.
Por eso mismo quiero terminar diciendo cuánto nos fastidia cuando se oye criticar a la educación en la Argentina como si los problemas fueran de hoy. No es así, y esto no es ser oficialista como piensan algunos tontos. Es innegable que hoy luchamos contra los desatinos de ayer, contra la herencia perversa de la dictadura y el oscurantismo, y corrigiendo los pésimos resultados del falso federalismo de los 90, que desquició a la educación argentina. Y todo eso además de la perversa decisión de castigar salarialmente a los maestros y debilitar a la escuela pública, que fue la política oficial hasta hace ocho años. ¿O nos vamos a olvidar de los salarios miserables, el maltrato al conocimiento, el abandono de la educación pública para estimular empresas y negocios privados supuestamente educativos, y de las carpas docentes?
Yo no digo que hoy la educación "está bien" en la Argentina. Pero sí digo que ha mejorado muchísimo y que vamos por el buen camino. Y eso hay que reconocerlo, aunque muchos políticos mezquinos e ignorantes no lo hagan. Estamos en rumbo propicio y acertado. Valga como ejemplo que hoy, discutir la calidad educativa es tanto o más importante que discutir salarios. Esto significa que hoy podemos ocuparnos de la calidad de la educación. Podemos planificar el devenir de la educación y la lectura.
Y decirlo no implica obsecuencia alguna, ni tampoco conformidad. Porque como lo saben ustedes, y lo sabemos nosotros, las cosas para los docentes nunca van a estar bien. Nunca ustedes van a estar conformes, y nosotros tampoco, y ésa es una actitud intelectual sana y estimulante que yo espero tengamos por generaciones.
Y ahora sí: declaro inaugurado este 16º Foro. Muchísimas gracias. 
Fuente del texto: http://www.lanacion.com.ar/1399993-para-que-argentina-vuelva-a-leerFoto sacada del Fuente de la imagen: visto en DesEquiLIBROS muro facebook demia wallas mia alicante a través deSonia Conde.
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