20 ago. 2017

"La tecnología no va a reemplazar a los docentes"

Lo afirman desde la UNESCO



"Hay un papel diferente al de antes", sostuvo la directora de la Unesco para América Latina, Cecilia Barbieri.

La implementación de las nuevas tecnologías en las aulas educativas de América Latina no reemplazará el papel de los maestros, que deben convertirse en guías para el uso de toda la información generada con esos recursos, afirmó la directora de la Unesco para la región, Cecilia Barbieri.

"Está cambiando el acceso a la información, en el pasado era accesible a través de un docente, ahora el papel del docente es clave porque la tecnología no va a reemplazar al docente, hay un papel diferente", dijo en entrevista con Efe la jefa de la Oficina de Educación para América Latina y el Caribe de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Barbieri llegó desde Santiago de Chile a La Paz para participar en el octavo encuentro de Educación Alternativa y Especial organizado por el Ministerio de Educación de Bolivia, que tuvo invitados de Brasil, Ecuador, México, Chile y Costa Rica.

La mujer sostuvo que la región está pasando por un proceso importante donde el profesor se vuelve un guía para los estudiantes para la buena utilización de la tecnología.

"Un estudiante necesita ser guiado, no toda la información es segura, entonces se tiene que procesar esa información para controlar las fuentes", insistió.

La formación, es clave
Según la directiva de Unesco, la formación de los docentes para utilizar las nuevas tecnologías en las aulas es importante y debe ser desde el inicio de sus estudios de docencia, ya que las nuevas generaciones de estudiantes manejan estas herramientas digitales.

Agregó que los docentes con esos conocimientos pueden crear contenidos digitales propios de cada región que es lo que hace falta en América Latina frente a todas las adaptaciones que se hacen.

Falta la creación de contenido, en la región hay mucho contenido que entra, que se adapta, pero se tiene que producir más contenido local", señaló la italiana.

Barbieri destacó la importancia de la tecnología en la educación si se la usa con un objetivo específico y que su buena utilización puede ayudar a romper las brechas de desigualdad.

"El trabajo con la tecnología es potente porque seguramente puede romper esa brecha de desigualdad a través de la formación a distancia, a la conexión de acceso a la información, pero cuando entra al aula tiene que ser utilizada con un objetivo muy específico", aseveró la directora.

Los estudiantes del siglo XXI
Todas estas transformaciones en la educación se deben a las nuevas necesidades de los "estudiantes del siglo XXI" que buscan adquirir conocimientos más cercanos a su realidad.

"El sistema se está transformando, la necesidad de los países se está transformando, el mundo se está transformando, entonces la educación como se enseñó en el siglo pasado no funciona ahora, entonces es un requerimiento de los jóvenes justamente aprender algo que sea mucho más cercano a su realidad", explicó Barbieri.

Es por eso que se potencia el trabajo en equipo, el pensamiento crítico y que puedan encontrar soluciones creativas a las dificultades de su realidad porque son conscientes de su entorno.

Barbieri señaló que los desafíos de la región en cuanto a educación tienen que ver con mejorar la calidad educativa y trabajar en disminuir las brechas de desigualdad.


Además, indicó que hay una nueva preocupación en la región que tiene que ver con la atención de la educación de personas adulto mayores y es necesario que los países realicen acciones y puedan cubrir también sus necesidades educativas. (EFE)

Fuente bibliográfica
La tecnología no va a reemplazar a los docentes. [en línea], [sin fecha]. [Consulta: 20 agosto 2017]. Disponible en: http://www.lanueva.com/sociedad/908579/la-tecnologia-no-va-a-reemplazar-a-los-docentes.html. 

15 ago. 2017

Guía básica para ser un "madrugador" sin esfuerzo


Por: Chris Winfield

¿Quieres forjar una buena rutina matinal, pero odias levantarte temprano? ¡Te damos claves simples para ser más productivo por las mañanas!



¿Tienes una relación de amor – odio con las mañanas? Sí, ya sabes que levantarte temprano puede hacerte más productivo y motivado y que es una práctica que emprendedores exitosos como sir Richard Branson destacan como clave de su éxito.  

El único problema es que… tú absolutamente odias abandonar tu cama por las mañanas.

Si te gusta la idea de tener una rutina matinal que te permita tener un día lleno de actividades, pero odias salir de tus cobijas para cumplirla, tenemos la solución para ti. Aquí hay algunas estrategias simples que puedes seguir para empezar tu jornada de mucho mejor manera.

1. Empieza la noche anterior 
Muchos estudios han vinculado la motivación con los ciclos REM de descanso (la parte en la que sueñas). Si no aprovechas bien tu tiempo de relajación nocturna, con varios ciclos REM, tu motivación se verá afectada por las mañanas.

Una manera de aprovechar mejor las horas de sueños es tener una rutina para antes de irse a la cama que te permita descansar mejor.

Algunos tips para tener mejores hábitos son:

-Limitar tu ingesta de cafeína. Elon Musk, el fundador de Tesla y SpaceX, asevera que toma una o dos tazas de café al día para evitar sentirse “acelerado” al momento de dormir.

-Aléjate de los electrónicos. El brillo de las pantallas de tu smartphone, tableta o laptop afecta negativamente a tu cuerpo cuando te expones a ellas por las noches. Arianna Huffington, fundadora de The Huffington Post, deja su celular en otra habitación, un hábito que inició después de desmayarse de cansancio por seguir trabajando hasta tarde en su cama.

-Lee un libro. Bill Gates, cofundador de Microsoft, suele leer por al menos una hora por las noches (generalmente biografías y textos históricos) para dormirse más rápido.

También ayuda tener un ambiente que sea propicio para dormir. Asegúrate de que tu habitación sea lo más oscura posible, voltea tu reloj despertador para que las luces de su pantalla no te afecten y trata de disminuir el ruido.

2. Define por qué es importante para ti volverte un madrugador 
Es difícil hacer cualquier tipo de cambio cuando no sabes cuál es la razón particular por la que debes hacerlo. ¿Por qué quieres empezar mejor tus mañanas? ¿Qué buscas lograr con una rutina matinal? ¿Crees que seguir ciertas acciones al inicio de la jornada te ayudarán a mantenerte en forma o a enfrentar mejor tus pendientes?  Tal vez despertarte más temprano te permita hacer cosas que te gustan como meditar, desayunar sin prisas o leer.  

Una vez que descubras tu razón para levantarte temprano, podrás hacer el cambio de manera más fácil. 

3. Di no a los “Cinco minutitos más”
¿Cuántas veces apagas el despertador por las mañanas para dormir un poco más? ¿Una? ¿Dos? ¿Más?

Aunque no lo creas, apretar el botón “Siesta” (o “Snooze”) no te da más tiempo de sueño, al contrario, hace que te sientas más cansado. Tomar esas pequeñísimas siestas afectan tus ciclos de sueño y te hacen sentir adormilado todo el día.

Además, imagina cuál será tu actitud en las siguientes horas si tu primera acción del día es postergar el levantarte. Esto manda un mensaje a tu subconsciente de que no tienes la autodisciplina necesaria ni siquiera para dejar la cama.

Una buena manera de destruir este hábito es poner el despertador lejos de la cama para que cuando suene, tengas que pararte para apagar la alarma.

4. Cambia tu rutina lentamente 
Tratar de cambiar todos tus hábitos matinales de un momento a otro puede no ser lo mejor. Es decir, intentar levantarte a las cuatro de la mañana cuando generalmente dejas tu cama a las 10 a.m. puede ser imposible.

Mejor empieza haciendo pequeños cambios que te llenen de entusiasmo. Estas modificaciones te harán sentir más calmado y te guiarán hacia las transformaciones profundas.

Por ejemplo, si generalmente te levantas a las 7 a.m., trata de despertarte mañana a las 6:45 am. Una vez que lo logres, intenta salir de la cama a las 6:30 am y así sucesivamente. Empieza haciendo estos pequeños cambios y antes de que te des cuenta te estarás levantando más temprano que nunca.

5. Llena tus mañanas de actividades que disfrutes 
Es suficientemente difícil dejar la cama en la madrugada, ahora imagina hacerlo para dedicarle tiempo a cosas que no disfrutas. Puede parecer una tortura.

Por esta razón debes tener una rutina llena de actividades que te gusten, de cosas que te hagan sentir mejor sobre ti mismo y mejoren tu vida.

Puedes hacer ejercicio ligero, meditar, escribir o incluso pasar tiempo de calidad con tu familia. Crea tu propia lista de cosas que te animen por las mañanas para facilitar el abandono de las almohadas y cobijas tibias en invierno.


Ahí lo tienes: cinco cosas que puedes hacer para facilitar tus mañanas y ser más productivo. Ahora, solo tienes que probar una (o todas) para ser madrugador. ¿Quién sabe? Tu relación de amor – odio con las mañanas puede transformarse gracias a una rutina perfecta.

Fuente bibliográfica
WINFIELD, CHRIS, [sin fecha]. Blogger: RINCON DEL BIBLIOTECARIO - Crear entrada. [en línea]. [Consulta: 15 agosto 2017]. Disponible en: https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=6346004892505425247#editor/target=post;postID=4562672279021220521. 

14 ago. 2017

Franck Bohbot y sus increíbles imágenes de Museos y Bibliotecas del mundo

Por: eleazarortuno



Pasear por Museos y Bibliotecas de la mano de grandes fotógrafos como Franck Bohbot es un auténtico placer. Espacios que son más que espacios, son mundos llenos de belleza tanto en su arquitectura como por los objetos, libros y piezas que albergan.

Franck Bohbot es uno de esos fotógrafos que sabe captar la magia de estos espacios. De origen francés, instalado en Estados Unidos, lleva años fotografiando interiores y exteriores con una increíble maestría.

La casa de los libros (House of books)

En 2011 comienza un proyecto para documentar las grandes bibliotecas del mundo: Paris, Oxford, Venecia, Roma, Boston etc…compartiendo impresionantes fotografías de éstas: Biblioteca Bodleiana,  la Biblioteca Marciana, La Biblioteca Nacional de Francia, La Biblioteca Angelica etc.. 

El texto que acompaña a este proyecto que titula “House of books”, comienza con la fantástica carta que escribió Isaac Asimov a la Biblioteca Pública de Troy con motivo de su apertura en 1971:


“Queridos niños y niñas,


Felicidades por la nueva biblioteca, porque no es sólo una biblioteca. Es una nave espacial que os llevará a los confines del universo, una máquina del tiempo que os llevará al pasado remoto y al futuro remoto, un profesor que sabe más que cualquier ser humano, un amigo que os entretendrá y consolará –y sobre todo, una puerta, a una vida mejor y más feliz y más útil.”




Y continúa, con palabras de Elizabeth Breiner: “House of Books reúne un compendio visual de estos portales literarios, cada espacio seleccionado por su grandeza distinta, que refleja la belleza fantástica y compleja contenida en sus estantes. En la reiteración rítmica de diminutos volúmenes multicolores que retroceden en un punto de fuga incognoscible, la arquitectura del conocimiento toma su forma; La vertiginosa inmensidad de los interiores incluso llega a parecerse, en muchos casos, a la sala de control de un transbordador espacial, testamento perfecto de la metáfora vívida de Asimov.”


Biblioteca universitaria de la Sorbonne
Biblioteca Bodleiana
Biblioteca Nacional de Francia
The Lincoln College Library, Oxford
The Lincoln College Library, Oxford
Biblioteca Nacional de Francia, Paris.
El Louvre 

En 2013 Franck  tuvo la oportunidad de fotografiar el Louvre, una serie comisariada por el propio museo, dejándonos impresionantes fotografías de sus salas.


Podéis ver las series completas en su página web:

Fuente bibliográfica
ELEAZARORTUNO, [sin fecha]. Franck Bohbot y sus increíbles imágenes de Museos y Bibliotecas del mundo — inQnable. [en línea]. [Consulta: 15 agosto 2017]. Disponible en: http://www.inqnable.es/blog/franck-bohbot-y-sus-increibles-imagenes-de-museos-y-bibliotecas-del-mundo. 

Las redes sociales no están destruyendo al mundo

Por: Emily Parker



Cada que entro en alguna red social, parece que hay alguien advirtiendo sobre los peligros de las redes sociales. Las opiniones negativas son demasiadas como para enumerarlas, pero los temas principales son, entre otros, que Twitter difunde información errónea, que Facebook contribuyó al triunfo de Donald Trump, que Rusia está en una guerra de redes sociales con Estados Unidos y que los filtros burbuja arruinan la democracia. Básicamente, el debate postula que Facebook y Twitter están destruyendo a Estados Unidos y al mundo.

Estos son solo algunos de los argumentos de los tantos que circulan. Si bien hay puntos válidos, cuando todos los alegatos se combinan contribuyen a formar una impresión general de que Internet hace más mal que bien. Pero no siempre fue así. El discurso mediático sobre Internet parece haber dado una vuelta completa y una opinión simplista reemplaza a la anterior. Hubo un tiempo en que Internet era visto como un catalizador para derrocar dictadores. Hoy en día, se considera una herramienta para los autócratas. Las redes sociales solían conectar a la humanidad; hoy en día nos separan. Lo que una vez sirvió como plataforma para disidentes valientes, hoy en día es un terreno fértil para promover el terrorismo, el racismo y la misoginia.

Los medios no son los únicos que argumentan en contra de la red. Los responsables de elaborar políticas también. Theresa May, la primera ministra del Reino Unido, no tardó en culpar al Internet por el ataque terrorista que ocurrió en Londres a principios de mes. “No podemos permitir que esta ideología cuente con el espacio seguro que necesita para reproducirse”, dijo. “Sin embargo, es precisamente eso lo que proporciona tanto el Internet como las grandes compañías que brindan servicios de conectividad”. Actualmente, May planea trabajar en conjunto con el primer ministro de Francia, EmmanuelMacron, para multar a las compañías de tecnología que no tomen medidas contra el extremismo en línea.

Incluso Barack Obama, el primer presidente de Estados Unidos en tener una gran presencia en las redes sociales, cambió su actitud. Se habló mucho de cómo las redes sociales ayudaron a que Obama fuera elegido en 2008, y, durante su presidencia, reinaba una sensación de optimismo con respecto a la tecnología. Por eso, resultó llamativo que en su discurso de despedida Obama haya mencionado a las redes sociales solo una vez y de forma negativa. Dijo que en las redes sociales nos rodeamos de gente que “comparte nuestras perspectivas políticas y nunca desafían nuestras conjeturas”. También habló de Internet de forma poco halagadora. “Si estás cansado de discutir con extraños en Internet, intenta hablar con uno en el mundo real”, dijo.

Hillary Clinton también parece haber cambiado su opinión sobre las redes sociales. En una reciente participación en el Code Conference, Clinton resaltó el rol de las redes sociales al momento de difundir noticias falsas. Clinton ya había hablado de las ventajas y desventajas de Internet en otras ocasiones, pero su tono solía ser más optimista. Como Secretaria de Estado, dio dos discursos importantes sobre la libertad en Internet, en los que remarcó el poder de las tecnologías de conexión. Además, el Departamento de Estado de Clinton, donde trabajé, mostraba un gran entusiasmo por el poder de la diplomacia digital en Twitter. 

No sorprende que tanto Obama como Clinton desconfíen de Internet después del uso experto que hizo Trump de las redes sociales, del surgimiento de la “derecha alternativa”, de la interminable controversia por los correos electrónicos de Clinton, de la irrupción de WikiLeaks en el Departamento de Estado de Clinton, y del infame hackeo al Comité Nacional Demócrata. Sin embargo, durante las elecciones, el pesimismo tecnológico fue un tema en común de los dos partidos. Por ejemplo, los candidatos no hablaron demasiado sobre el poder liberador de las redes sociales. En lugar de eso, Trump hizo declaraciones como: “De ninguna manera quiero permitir que la gente que quiere asesinarnos y asesinar a nuestra nación use nuestro Internet” y “Debemos ser muy duros con los ataques cibernéticos y las ciberguerras”.

Sí, Internet tiene desventajas muy graves, entre ellas, una cultura de redes sociales que no funciona. Pero, si bien es importante enfatizar los peligros de la tecnología, el pesimismo excesivo también tiene sus riesgos. Los responsables de elaborar políticas públicas pueden usar a las noticias falsas como justificación para la censura. Por ejemplo, en China, se amenaza con encarcelar a los que difundan rumores en línea. El temor al terrorismo también puede llevar a la formulación de leyes que obliguen a las plataformas tecnológicas a eliminar inmediatamente ciertos contenidos, lo que puede tener un efecto intimidatorio sobre la libertad de expresión. Algunos creen que esto es lo que sucederá en Europa.

En una época en la que los activistas políticos necesitan la tecnología más que nunca, el pesimismo excesivo puede hacer que la gente pierda fe en el poder de las redes sociales como herramienta de resistencia. Los disidentes no pueden darse el lujo de ceder el campo de batalla de las redes sociales a los regímenes autoritarios. Si los gobiernos usan la tecnología para vigilar a la oposición y para difundir propaganda política, entonces los activistas deben usar la misma herramienta para difundir sus propios argumentos. Si Trump usa las redes sociales para atraer seguidores, la oposición debe poder aprovechar el poder movilizador de las redes sociales para contraatacar.

La tecnología es al mismo tiempo un problema y una solución, dice Cory Doctorow, activista y autor de la novela Walkaway. Pero, según él, los usuarios de las tecnologías todavía tienen una ventaja enorme. “La única forma de reivindicar la resistencia popular contra el control autocrático de la tecnología es apoderándose de los medios de información. No es algo que vamos a lograr con latas y estambre”.

Es posible que el pesimismo actual que provoca la tecnología sea, en parte, consecuencia de las expectativas poco realistas de que Internet nos “liberará”. Las sobredimensionadas revoluciones organizadas desde las redes sociales, como las de Irán, Egipto y la llamada “Occupy Wall Street”, han tenido resultados desalentadores. Algunos países, como China, han probado ser expertos notables en controlar la disidencia en línea. El optimismo tecnológico que alguna vez revoloteó en Washington y Silicon Valley contribuyó a formar iniciativas como la infame ZunZuneo, el intento fallido del gobierno de Estados Unidos de crear una red social en Cuba. Es necesario y hasta positivo que haya cierto grado de escepticismo tecnológico tanto de parte de los usuarios como de los responsables de elaborar políticas. Los disidentes necesitan saber cómo protegerse contra la vigilancia. También es importante entender hasta qué punto los extremistas y otros grupos peligrosos pueden manipular las redes sociales, y cómo las empresas de tecnología pueden contribuir para que las plataformas sean más seguras. 

La cuestión fundamental es que Internet no es ni liberador ni represivo por naturaleza. Si alguna vez nos excedimos con nuestro entusiasmo en el uso de las tecnologías, parece ser que ahora vamos hacia el otro extremo. No volvamos a cometer el mismo error.
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Este artículo es publicado gracias a una colaboración de Letras Libres con Future Tense, un proyecto de Slate, New America, y Arizona State University. 


Fuente bibliográfica
PARKER, EMILY, 12 julio de 2017. Las redes sociales no están destruyendo al mundo. Letras Libres [en línea]. [Consulta: 15 agosto 2017]. Disponible en: http://www.letraslibres.com/mexico/ciencia-y-tecnologia/las-redes-sociales-no-estan-destruyendo-al-mundo. 

10 ago. 2017

La biblioteca que congela todos sus nuevos libros a 36 grados bajo cero

Por:  Guillermo Carvajal

Interior de la Biblioteca Beinecke / foto Gunnar Klack en Wikimedia Commons


Si se pudiera hacer una comparación con la gran biblioteca perdida de Alejandría una de las candidatas sería sin duda la Biblioteca de Beinecke de Libros Raros y Manuscritos.

Perteneciente a la Universidad de Yale y situada en New Haven (Connecticut), la biblioteca sobresale no solo por la cantidad de ejemplares que atesora o por la calidad de algunos de sus principales tesoros, como el Manuscrito Voynich, sino también por el magnífico y sorprendente edificio que la alberga.

Se construyó entre 1960 y 1963 siguiendo el diseño de Gordon Bunshaft con una fachada sin ventanas, en granito y mármol translúcido inscrito en una cuadrícula de hormigón que deja pasar la luz solar de manera muy tenue, adecuada para la conservación de los libros, y que al mismo tiempo proporciona una ambientación interior especial en consonancia con el contenido. Por la noche el mármol permite transmitir la luz del interior produciendo un efecto de ámbar resplandeciente.

El edificio, que parece flotar sobre el suelo sostenido únicamente por pilares en sus cuatro extremos, tiene seis pisos de altura, pero continúa bajo tierra hasta una profundidad de 15 metros. Sus dimensiones siguen las proporciones platónicas 1:2:3.


En la parte que está sobre el suelo alberga unos 180.000 volúmenes, mientras que en la subterránea se guardan otros 600.000, así como varios millones de manuscritos de todas las épocas.

El sistema de iluminación pionero de la biblioteca sería más tarde adoptado por otras instituciones como la Biblioteca Británica o la Biblioteca Nacional de Francia.

La seguridad de la biblioteca incluye un sistema anti-incendios que libera una mezcla de Halon 1301 e Inergen, gases supresores del fuego que, aunque reducen el nivel de oxígeno, permiten sobrevivir a los bibliotecarios y usuarios que puedan quedar atrapados en su interior. No obstante la exposición a estos gases puede conllevar daños en el sistema nervioso.

Además las vitrinas interiores, que albergan los ejemplares más valiosos, están cerradas herméticamente al vacío, para frenar y prevenir el deterioro de los libros.


Esto es una opción efectiva, salvo cuando el problema ya está dentro de los libros. Así, en 1977 se propagó una plaga de escarabajo del reloj de la muerte (Xestobium rufovillosum) desde uno de los nuevos ejemplares adquiridos que amenazó con destruir buena parte de la colección.

Las larvas de este coleóptero son xilófagas, esto es, comen madera y papel, y están consideradas una de las peores carcomas que puede sufrir una construcción de madera o, efectivamente, una biblioteca.

Debido al sistema de almacenado hermético resultó imposible emplear el método tradicional con fumigación de insecticidas, por los que los responsables de la institución pidieron ayuda al entomólogo Charles Remington. Siguiendo sus recomendaciones todos los libros afectados fueron envueltos en plástico y congelados a 36 grados centígrados bajo cero durante tres días.


El sistema funcionó aunque llevó más de dos años completar el proceso y, desde entonces, la biblioteca lo utiliza con todas sus nuevas adquisiciones. Cualquier libro que llega a la Beinecke es congelado durante tres días antes de pasar a integrar la colección como medida de precaución.

Su efectividad es tal que muchas otras bibliotecas del mundo, sobre todo las que guardan ejemplares especialmente raros, lo han adoptado también desde entonces.


Fuentes: Beinecke Rare Book and Manuscript Library / Yale Daily News / Wikipedia.


Fuente bibliográfica
CARVAJAL, GUILLERMO, 2017. La biblioteca que congela todos sus nuevos libros a 36 grados bajo cero. LBV [en línea]. [Consulta: 10 agosto 2017]. Disponible en: http://www.labrujulaverde.com/2017/07/la-biblioteca-que-congela-todos-sus-nuevos-libros-a-36-grados-bajo-cero. 

Los libros que olvidarás



La cultura genera ansiedad. O díganme si no se les ha venido a la cabeza alguna vez una de estas frases:

1) No he leído lo suficiente.
2) Los demás parecen haber leído más que yo.
3) Compro libros y luego no los leo.
4) No voy lo suficiente al cine / teatro / museos / exposiciones / conciertos.
5) Este libro / película / cuadro es importante, y no lo estoy entendiendo.
6) Leo, pero luego me olvido de lo que he leído.
A pesar de la carga de agobio y vergüenza que arrastran, estas ansiedades son una buena señal. Su mera existencia demuestra una mentalidad que valora positivamente la cultura, y que nos anima a soltar el móvil y ponernos las pilas con ese libro que lleva semanas acumulando polvo en la mesilla. Pero también demuestran algunos errores de perspectiva sobre los que vale la pena reflexionar, sobre todo ahora que empezamos a preparar esos carnavales bajtinianos que son las listas de lecturas veraniegas.

Tomemos como ejemplo la ansiedad por olvidar los libros que hemos leído. Por un lado, es una tensión sumamente natural: nunca agrada constatar que la inmensa mayoría de lo que hacemos y pensamos se esfuma en el voraz éter del tiempo. Pero, por otro lado, es sospechoso que esta sensación se manifieste fundamentalmente con libros cuyo conocimiento indica un cierto estatus intelectual, ya porque formen parte del canon (Don Quijote, Crimen y castigo) o porque estén de moda (Chaves Nogales, Carrère).

La ansiedad por los libros olvidados suele evidenciar, así, una idea de la lectura como acumulación enciclopédica. Leer un libro sería como cargar un programa en Matrix: cierras el Ulises y murmuras "ya me sé las vanguardias". O sería una inversión en capital social que no ha rendido como debía: encima que uno dedica cuatro meses de su vida a La montaña mágica, lo mínimo sería quedarse con una cita ingeniosa que poder soltar en una cena.
Ante esta mentalidad habría que recordar dos cuestiones. La primera es que parte de una idea equivocada de los efectos de la lectura. Que uno no recuerde ni una sola frase pronunciada por el protagonista de un libro, ni si ese protagonista se llamaba Pedro o se llamaba Pablo, ni si el libro en cuestión era de Flaubert o de Balzac, no significa que no haya alterado de alguna forma nuestra manera de ver el mundo; que es de lo que va la cosa.Habría que tenerle un poco más de fe al aprendizaje subconsciente. Nadie recuerda el momento de la infancia en el que aprendió a tenerse en pie, ni dónde fue, ni qué llevaba puesto, y sin embargo es una enseñanza que ponemos en práctica todos los días.

La segunda cuestión es que la lectura, por encima de todo, es un ejercicio de disfrute del momento. El valor primordial de un libro es hacernos vivir, mientras lo leemos, unos instantes más intensos y especiales de los que nos aportaría ver fotos en Instagram o responder “jajajajajajaja” en el Whatsapp. Sí, la lectura es vehículo de conocimiento y por tanto tiene un efecto a largo plazo; pero su mayor activo es el efecto inmediato. Si dices de un libro "no recuerdo nada excepto que me gustó" no estás constatando un fracaso. Estás glosando una pequeña victoria.


Fuente bibliográfica
JIMÉNEZ TORRES, DAVID, 2017. Los libros que olvidarás. El Español [en línea]. [Consulta: 11 agosto 2017]. Disponible en: http://www.elespanol.com/opinion/columnas/20170714/231356869_13.html. 
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