30 may. 2015

Chirlos: el debate que reabrió el Papa: ¿sirven para educar?

El nuevo Código Civil los prohíbe; los especialistas los rechazan






Las declaraciones del papa Francisco acerca del castigo físico -"dos o tres palmadas en el traste no vienen mal", dijo- provocaron polémica. Sobre todo porque a partir de agosto también en la Argentina esta forma de castigo, que ya resulta extemporánea (aunque habitual), pasará a estar prohibida por ley, cuando rija el nuevo Código Civil.
El padre que golpee a sus hijos podrá ser denunciado ante la Justicia, aunque el Código no habla de cuáles serán las sanciones. Especialistas consultados por LA NACION dicen que el castigo corporal es un planteo de otra época, inconducente y que en muchos casos, lejos de mejorar la conducta de los niños, sólo sirve para que los padres descarguen su bronca por situaciones que no logran manejar.
Otras formas de crianza, como la disciplina positiva, el tomarse un tiempo para pensar (padres e hijos) y hacerlos asumir la responsabilidad por las decisiones son las que se recomiendan para criar hijos felices, con autoestima y buen comportamiento social.
A partir de agosto, cuando entre en vigor el nuevo Código Civil, el castigo corporal pasará a estar prohibido explícitamente, junto con cualquier otra forma de maltrato. El artículo 647 del Código dice: "Se prohíbe el castigo corporal en cualquiera de sus formas, los malos tratos y cualquier hecho que lesione o menoscabe física o psíquicamente a los niños o adolescentes".
Hasta ahora no existía una ley que prohibiera explícitamente el castigo físico por parte de los padres. Por el contrario, el artículo 278 del actual Código Civil, redactado en 1871, señalaba: "Los padres tienen la facultad de corregir o hacer corregir la conducta de sus hijos menores. El poder de corrección debe ejercerse moderadamente, debiendo quedar excluidos los malos tratos, castigos o actos que lesionen o menoscaben física o psíquicamente a los menores". Este texto, que es anterior a la Convención Internacional de los Derechos del Niño, ha hecho que distintos jueces interpretaran que el castigo físico "moderado" estaba incluido entre "los deberes correctivos parentales".
"Se deroga el llamado poder de corrección, por ser ésta una facultad más acorde con la vieja idea dede patria potestad, es decir el padre dueño de la mujer y los hijos, totalmente contraria a la noción de responsabilidad parental. En cambio, el nuevo Código regula el deber de los progenitores de prestar atención y dirección. Y se expresa que para esta labor se requiere un intercambio con el hijo de acuerdo con cada etepa de su desarrollo", apunta Marisa Herrera, abogada especialista en derecho de familia, una de las juristas que redactaron el nuevo Código.
Las estadísticas de la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia indican que en abril último, el 24% de las denuncias recibidas fueron de casos de violencia ejercidas contra niñas o niños. En sólo un mes, 285 casos, una cifra que viene creciendo. Y en el 9% del total de casos denunciados, los agresores fueron los mismos padres o madres.
Según un trabajo publicado por la investigadora Elizabeth Gershoff, del Centro para la Disciplina Efectiva de la Universidad de Michigan, Estados Unidos, las palizas en la cola, los tirones de oreja y los sopapos no mejoran la conducta de los hijos a largo plazo, sino que incrementan las posibilidades de que se vuelvan agresivos, desafiantes, con predisposición a desarrollar un carácter antisocial y a establecer, en el futuro, relaciones violentas. Se estableció una lista de once conductas y experiencias asociadas al castigo físico, diez de esas conductas fueron negativas y sólo una "positiva": un incremento de la obediencia inmediata.
"Los castigos físicos los aplican los padres porque son violentos o porque se sienten impotentes y no saben cómo ejercer la autoridad. El que tiene autoridad la tiene porque es respetado por los demás y no porque ejerce la violencia. Lo que produce es miedo, odio, humillación, descalificación", asegura la psicóloga Eva Rottemberg, directora de la Escuela para Padres, una ONG que da cursos de crianza.
"Todos los niños necesitan límites para crecer sanos, pero el castigo corporal implica dolor físico y sufrimiento psíquico. Es un claro indicador de impotencia y desborde por parte de los adultos", apunta la psicóloga Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).
Algunos especialistas desalientan el establecer límites mediante un sistema de premios o castigos. "Porque el niño puede condicionarse a obtener algo a cambio por su conducta. El resultado es temporal y no ayuda a internalizar valores y a hacerse responsables de su comportamiento. Un límite es una pauta de comportamiento, un aprendizaje y una modificación de una conducta instaurada principalmente por los padres. Hay que enseñarle al niño a generar su capacidad de espera", dice Cruppi.
"Como padres tenemos que pensar en la importancia de predicar con el ejemplo. Los hijos miran nuestra conducta y la imitan. Es necesario que como padres nos planteemos objetivos educativos, en los que ambos estemos de acuerdo y sobre los que trabajemos en conjunto a partir de las distintas situaciones que se presenten", dice Adriana Ceballos, orientadora familiar y directora de la Red Interpadres.
Hay formas de comunicación que resultan más eficaces. "Por ejemplo, no decirles por la negativa, lo que no deben hacer, por ejemplo «no grites» sino «hablá bajo». Cuando un chico entiende el motivo de una pauta, como por ejemplo prevenir un peligro, obedece más rápidamente", dice Cruppi. "La sanción negativa, a diferencia de la positiva que premia el logro, y es muy necesaria para reconocer y estimular a los hijos, tiene que ser acorde con el acto equivocado de un hijo, y también posible de cumplir. Muchas veces, en el fragor de la situación, el enojo lleva a tomar una decisión tajante, tan tajante, que al rato los padres comprenden que es imposible de sostener. Dejar de aplicar la sanción es lo mismo que decirle que todo es posible y que da lo mismo como se comporte", agrega Ceballos.
"El castigo físico es atemporal, tiene que ver con una sociedad medieval que educaba con el castigo porque los hijos debían continuar con el oficio de los padres y los hombres debían ir a las guerras. Se debía educar en la obediencia y sometimiento. Hoy hay que enseñarles a pensar y a respetar, Cuando los padres tienen autoridad, le dicen claramente no, no deben dar ninguna recompensa. Educar con recompensas es pagar por obedecer. Estamos dando un mensaje equivocado", agrega Rottemberg.
Fuente bibliográfica
HIMITIAN, EVANGELINA 2015. Chirlos: el debate que reabrió el Papa: ¿sirven para educar? [en línea]. [Consulta: 27 mayo 2015]. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1796226-chirlos-el-debate-que-reabrio-el-papa-sirven-para-educar. 

¿Qué pasaría si nos quedáramos un día sin internet?


LUIS PAREJO


Hace una semana la cadena francesa TV5 Monde permaneció en negro durante casi 24 horas tras sufrir un ciberataque reivindicado por el Estado Islámico. La emisora perdió el control de sus páginas web y redes sociales y se bloqueó todo su sistema informático. Su director señalaba que tardarían semanas en recuperarse y que este atentado tendrá "costes económicos importantes". "Necesitamos tres personas o cuatro para desarrollar una labor que antes realizaba un sólo empleado y tardamos tres horas en hacer algo que antes se resolvía en tres minutos", lamentaba.


Este ejemplo real ocurrido en la cadena gala sirve para ilustrar el caos que generaría un apagón similar a escala nacional. Varios expertos analizan para EL MUNDO las consecuencias que tendría esta desconexión durante 24 horas para un país como España. Para Enrique de la Hoz, experto en ciberdefensa de la Universidad de Alcalá, este día a oscuras "sería una hecatombe a nivel de gestión". "Habría un parón técnico que afectaría a todas las capas económicas, del consumo y de las empresas", analiza José Díez Medrano, experto en comunicación y economía de la Universidad Europea de Madrid (UEM).


·         ¿PODRÍA OCURRIR?

Esta hipótesis no es ningún disparate pues la amenaza de un ciberataque "es real", explica Raquel Ureña, del departamento de Economía y Finanzas de la UEM. Según De la Hoz, una potencia extranjera "puede desenganchar a un país de internet", pervirtiendo el sistema. "Es como forzarte a coger una ruta distinta de la habitual con el objetivo de pasar por un sitio determinando y así que el atacante te pueda observar", ejemplifica.

Tampoco hay que ponerse en el caso extremo de la manipulación por parte de un grupo terrorista. Un sabotaje de las redes también tendría consecuencias nefastas. Este periódico publicaba el martes las inquietudes dentro del Ministerio del Interior por los daños colaterales que podría ocasionar la huelga de instaladores y técnicos de Telefónica.

Este paro, que comenzó a escala nacional el pasado día 7, ha dejado sin línea a centenares de hogares, incluidos los que tienen el servicio contratado con otras operadoras. Según Interior, esto "podría afectar a servicios esenciales como la teleasistencia o la seguridad en la violencia de género", que funciona por control telemático.
Para Ureña, "vivimos en una sociedad en la que manda el llamadoInternet de las cosas. Cada vez más los servicios están conectados unos a otros a través de la Red. Y la amenaza de un ciberataque ya no es una utopía sino algo real. Por eso hay que plantearse si esta conectividad tan global es buena o no", plantea la experta.



·         ¿QUÉ SERVICIOS COTIDIANOS SE INTERRUMPIRÍAN?

Las Bolsas no podrían abrir, pues las transacciones se hacen a través de la Red. No se podría comprar con tarjeta de crédito ni sacar dinero. Los servicios de teleasistencia a las personas dependientes y los contadores de la luz inteligentes se quedarían en stand by. También se perturbaría la actividad en los hospitales y en las redes ferroviarias. "El país prácticamente se paralizaría, sería como estar un día hibernando", analiza Ureña.

El escenario sería especialmente desastroso para las empresas que dependen del comercio electrónico. "Aunque las empresas realizan sus propias copias de seguridad, muchos de los datos serían irrecuperables", dice Ureña. Según Enrique de la Hoz, "las redes privadas de la mayoría de las compañías están conectadas a internet y se quedarían bloqueadas".


·         ¿CÓMO AFECTARÍA AL ESTADO?

Según De la Hoz, el peligro está en los sabotajes a infraestructuras que son sensibles, que usan redes que son accesibles a través de internet y cuyo funcionamiento, si quedase perturbado, podría afectar incluso a la seguridad del país. Es el caso de los mecanismos de monitorización de una ciudad, sus redes de transporte, las de control del tráfico, cualquier centro de control de un ayuntamiento o de la DGT. "En caso de sabotaje a estas redes, el Estado se quedaría a ciegas", dice.

El experto explica que hay muchas infraestructuras que se conectan a redes que usan la misma tecnología que internet y que el Estado las controla de forma remota. Es el caso de las centrales eléctricas. También de los trenes de alta velocidad. Su interrupción desataría un caos. "Lo más importante es ese conjunto de redes sensibles que están detrás y que son accesibles a través de internet", dice.

Este invierno desenchufados tendría también consecuencias a nivel individual. Estaríamos más estresados y más solos, según Javier Díez Medrano, doctor en comunicación de la UEM, pues la sociedad "ha supeditado su funcionamiento tanto a las nuevas tecnologías que sólo el hecho de estar un día desconectados derivaría en un caos".


·         ¿QUÉ CONSECUENCIAS TENDRÍA A NIVEL PERSONAL?

Según explica, estas 24 horas de oscuridad sumirían en un alto nivel de estrés a la generación de los nativos digitales, los nacidos a partir de 1995, con un ratón en una mano y una tablet en la otra. Estos jóvenes "se quedarían totalmente perdidos, pues han vinculado su capacidad para resolver problemas a la existencia de una tecnología", dice.

El impacto sería menor en la generación de baby boommers, los nacidos entre 1945 y 1964, y los que tuvieron una infancia analógica y una madurez digital. Estas personas tendrían, a su juicio, más facilidad para adaptarse y sobrevivir en ese hipotético día de tinieblas.

"La ausencia de internet no perjudicaría su capacidad de comunicarse, tomar decisiones y transmitir información pues llevan toda la vida adaptándose a los nuevos cambios. Los nativos digitales tienen más capacidad multitarea pero siempre en mundos virtuales", dice.
Pone como ejemplo el de una empresa donde los directivos o empleados mayores de 40 años "vivirían el percance como una anécdota mientras que los jóvenes no sabrían cómo defenderse, verían totalmente interrumpida su actividad y pedirían ayuda a los veteranos".


·         ¿CUÁNTO TARDARÍAMOS EN RECUPERARNOS?

Al país "le costaría recuperarse" de las consecuencias de este día a oscuras aunque los daños serían difíciles de cuantificar. "Mucha información se perdería y para algunas empresas sería vital", relata Ureña.

Todos los expertos destacan que la inteligencia de los países "se centra precisamente en tratar de protegerse contra ciberataques y en cómo obrar en caso de desconexión".


Fuente bibliográfica
VILLAÉCIJA, RAQUEL 2015. ¿Qué pasaría si nos quedáramos un día sin internet? ELMUNDO [en línea]. [Consulta: 30 mayo 2015]. Disponible en: http://www.elmundo.es/economia/2015/04/16/552e471de2704e3a3f8b4580.html. 

Trabajo 3.0: freelance, online y por proyectos cortos

Desde casa. Los jóvenes eligen el trabajo remoto y sin atarse a una empresa.

Estar en las nubes ya no es sinónimo de holgazanería o distracción. Actualmente, se está desarrollando un área de servicios profesionales que se prestan directamente desde "la nube". Si bien aún es incipiente en la Argentina, se trata de una tendencia que avanza velozmente, especialmente para perfiles de tecnología, diseño, marketing y comunicación. Esta modalidad crece junto con las plataformas que funcionan como punto de encuentro entre clientes y talento digital.
Freelancer.com inició sus operaciones en Latinoamérica en 2012 -en Argentina y Chile- y tuvo un crecimiento vertiginoso, según informa Sebastián Siseles, director internacional de la firma. Hoy tiene 800.000 usuarios de habla hispana y 145.000 en la Argentina. El promedio de pago por proyecto es de 200 dólares.
"Los jóvenes que están ingresando al mercado laboral no quieren repetir el modelo de trabajo de sus padres y abuelos, que suponía trabajar muchos años en una empresa, con muy poco tiempo libre disponible. En las empresas hay crisis de talento porque los chicos no quieren sumarse a la vida corporativa. A eso hay que agregar que la Argentina tiene una tasa de conectividad de 65%, superior a la de la región. Y así tenés la posibilidad de equilibrar vida personal y laboral, algo que también interesa especialmente a las mujeres", analiza Siseles.
Jorge Araujo, director general de Nubelo.com para América Latina, explica que se denomina "trabajo 3.0" a la modalidad laboral desarrollada exclusivamente online, basada en las plataformas que permiten la gestión del trabajo a distancia. "La diferencia fundamental entre el teletrabajo y el trabajo 3.0 es que en el teletrabajo hay un colaborador en relación de dependencia con una organización, que tiene permitido durante determinado tiempo trabajar a distancia (desde su casa), mientras que el trabajo 3.0 incluye una web inteligente: es un trabajo a la carta, virtual y remoto. Los proyectos se obtienen por una plataforma online que permite generar e intercambiar información y trabajar en red. No requiere de un lugar físico y cada uno tiene la libertad para administrar con flexibilidad la relación entre su tiempo personal y laboral", puntualiza Jorge Araujo. Nubelo -con 55.000 empresas y 350.000 profesionales registrados- realizó un Informe Regional sobre la Industria del Trabajo 3.0 que revela que al 72% de la Generación Y le gustaría dejar su trabajo actual y comenzar un estilo de vida freelance.

Desde la nube
Juan Martitegui, cofundador de MindValley Hispano, desarrolló su empresa -mientras vivía en Malasia- contratando personal a través de la modalidad online. Cuando volvió a la Argentina fundó VirtualiaNet, una academia en la que se enseñan las nuevas profesiones de Internet. Además, produjo el documental Desde la nube (www.desdelanubelapelicula.com), que aborda este cambio de paradigma a partir de la exposición de experiencias personales que destacan sus aspectos positivos pero también da lugar a voces críticas. "Queremos transmitir que existe una forma de trabajar diferente a la que estamos acostumbrados", dice Martitegui.
Con un espíritu similar, Sandra Lopez Lauro y Victoria Miles fundaron MotiVAcional, un portal de capacitación, recursos e ideas para mujeres, que ofrece cursos prácticos y a distancia para emprendedoras. "Volcamos nuestra propia experiencia en consultoría tecnológica, asistencia virtual y marketing online", cuenta Victoria Miles, que trabajó muchos años en multinacionales como asistente ejecutiva y luego tomó un camino independiente. "Hay que aprender a trabajar a distancia y vender servicios, a organizar tu vida y tu negocio. Capacitamos sobre cómo arrancar, armar una estrategia, vender, todo a partir de tácticas concretas", afirma Victoria.

CLAVES
Cómo conseguir trabajos freelance
* Identificar qué tareas concretas realizar y ofrecer.
* Investigar si estas tareas están siendo demandadas en portales de trabajos freelance.
* Capacitarse en las habilidades, herramientas y tecnologías necesarias para trabajar de manera remota o a distancia.
* Diseñar una estrategia y un plan de acción para conseguir trabajos freelance.
* Familiarizarse con la idea de tener que vender los servicios.
* Evaluar y definir cuánto cobrar por estos servicios y/o tareas específicas.
* Ser o convertirse en experto en algún tema en particular.
Fuente: MotiVAcional.

Fuente bibliográfica
BROITMAN, ANA 2015. Trabajo 3.0: freelance, online y por proyectos cortos. Clarin.com [en línea]. [Consulta: 26 mayo 2015]. Disponible en: http://www.ieco.clarin.com/recursos-humanos/Recursos_Humanos-trabajo_a_distancia-trabajo_freelance-Nubelo-Freelancers-com_0_1364263879.html. 

22 may. 2015

La delgada línea entre bibliotecas públicas y el uso compartido de archivos

Por: Rick Falkvinge


El propósito de las bibliotecas públicas es el mismo que el efecto que tiene el uso compartido de archivos. No se puede defender uno y atacar el otro.





Las bibliotecas públicas comenzaron a aparecer a mediados de 1800. En ese momento, las editoriales enfurecieron, pues llevaban un tiempo haciendo lobby para que el préstamo de libros fuera ilegal porque, en su opinión, leer un libro sin haber pagado antes era “robar”. Como consecuencia, consideraban que las bibliotecas públicas del momento eran un hervidero de criminales y robos (aquellas instituciones eran llamadas “bibliotecas por suscripción”, así que se les tildaba como organizaciones con ánimo de lucro, además).

En ese momento, el Parlamento británico, a diferencia de los políticos de hoy, estuvo en sabio desacuerdo con el lobby de la industria editorial. Los legisladores vieron el valor económico de tener un público educado y culto e introdujeron una ley que permitía la existencia de bibliotecas públicas gratuitas en 1850.

En otras palabras, hicieron excepciones explícitas al monopolio del derecho de autor para beneficiar el acceso a la cultura y el conocimiento. En buena parte de la legislación sobre derecho de autor actual dice explícitamente que los dueños de los derechos no pueden objetar la lectura y préstamo de sus trabajos en el contexto de las bibliotecas públicas. Este hecho puede ser rastreado hasta las discusiones de 1850.

¿Esto como difiere de la práctica de compartir archivos de hoy, de la manufactura de una copia propia del conocimiento y la cultura derivada de otras fuentes? ¿Hay alguna diferencia?

Sí, son diferentes. Son diferentes en cuanto a la eficiencia. Allí en donde las bibliotecas públicas pueden educar a un ciudadano a la vez por cada libro original, el uso compartido de archivos tiene el potencial de hacerlo con millones a la vez, todo con el mismo esfuerzo que ya se invierte.  
Las bibliotecas y el uso compartido de archivos no son diferentes en términos de pagos ante los titulares de derechos de autor (ante los dueños del monopolio). Es muy común escuchar que los autores reciben regalías cuando sus libros son prestados en una biblioteca. Esto no es cierto. Los autores reciben una porción de dinero muy diluida en la mayoría de países europeos, que está basada en las estadísticas de lectura de estas instituciones, pero no es una forma de compensación por la actividad en esa biblioteca en particular. La diferencia es crucial.

En cambio, ese dinero “proveniente de las bibliotecas” es una especie de subvención que se otorga de forma unilateral cuando se utilizan los datos estadísticos de las bibliotecas. No es cierto que los autores reciban dinero cuando sus libros son prestados. En algunos casos sí sucede, pero esto es apenas una coincidencia. Cuando un libro de Harry Potter es pedido en préstamo en una biblioteca pública en Suecia, por ejemplo, J.K. Rowling (la autora) no recibe un solo centavo por esto. Cosa que sí pasa con el traductor, como parte de un apoyo para promover la disponibilidad de la cultura en el idioma local, no para compensar al autor. La conexión entre préstamos y compensaciones puede ser derrotada con ejemplos triviales.

Las bibliotecas y el uso compartido de archivos no son diferentes en  el fin que persiguen. El propósito de estas instituciones es poner la cultura y el conocimiento gratuitamente a disposición de tantas personas como sea posible, tan sólo por los grandes beneficios socioeconómicos de tener una población educada y culta. ¿En qué difiere esto de lo que sucede cuando se comparten archivos?

Uno simplemente no puede defender las bibliotecas públicas y oponerse al uso compartido de archivos. Ambas cosas hacen parte del mismo fenómeno, sólo que uno es vastamente más eficiente que el otro. 

Durante la discusión de 1850, un editor argumentaba que, parafraseándolo, “no se puede permitir que la gente simplemente lea libros gratuitamente. Si hay una ley que avale esto, entonces ningún autor va a volver a recibir un centavo por sus libros de nuevo. No se van a escribir más libros si esta legislación es aprobada”. Tristemente, he perdido la fuente original de esta cita, que llegó a mí en febrero de 2009.

En efecto, ningún libro ha sido escrito desde 1850. Y ninguna película o pieza musical ha sido creada desde que, alrededor de 1999, se comenzaron a compartir archivos a gran escala a través de internet. La cosa ha sido así o, más bien, estos argumentos son falaces.

Hemos construido la biblioteca pública más grande de todos los tiempos. Toda la humanidad puede acceder al conocimiento colectivo de la especie 24 horas al día, siete días a la semana, y además contribuir a este repositorio comunitario. Todas las herramientas y la infraestructura necesarias están listas. No hay que invertir un solo centavo en dinero de los contribuyentes para lograrlo. Lo único que se necesita es remover las restricciones que hay para acceder a estos servicios. 

¿Por qué permitimos que una industria se interponga en el camino?


FALKVINGE, RICK 2015. La delgada línea entre bibliotecas públicas y el uso compartido de archivos. ElEspectador [en línea]. [Consulta: 22 mayo 2015]. Disponible en: http://www.elespectador.com/tecnologia/delgada-linea-entre-bibliotecas-publicas-y-el-uso-compa-articulo-560194. 

10 SORPRENDENTES LIBROS ANTERIORES AL SIGLO XVIII

10 sorprendentes libros anteriores al siglo XVIII
10 sorprendentes libros anteriores al siglo XVIII
   Desde hace algunos años el mundo editorial ha sido testigo de extraordinarias propuestas que van mucho más allá de la publicación de libros tradicionales. Entre los experimentos que poco a poco he ido recopilando se incluyen libros que se plantan ‒aquí y aquí‒, que se comen ‒aquí y aquí‒, que se bebenque se fumanque se autodestruyenque crecen al ritmo de un embarazoque cambian de temperatura o vibran dependiendo de su argumentoque te dejan que los abras dependiendo que la expresión de tu caraque es capaz de saber tus emociones, etc. La tecnología, sin duda, ha ayudado mucho para que haya sido posible poner tanta creatividad al servicio de los libros. Sin ella, muchos de los ejemplos que he puesto, todos ellos actuales, no existirían.
   Pero también se corre el riesgo de perder perspectiva y llegar a pensar erróneamente que la única manera de ser originales editando un libro es haber nacido en el siglo XXI en adelante. Y para nada es así. En el pasado, mucho antes de que hubiera tanta tecnología, también se hacían auténticas virguerías libreras. Para demostrarlo hoy traigo diez sorprendentes libros anteriores al siglo XVIII y a la Revolución Industrial. Para ello he echado mucha mano del Tumblr de Erik Kwakkel, un historiador holandés especializado en manuscritos antiguos y en paleografía al que recomiendo de todo corazón no perderle la pista.
El libro circular en miniatura
   El hecho en sí de ser una miniatura ya convierte a un libro en una joya, pero si además es circular es todavía más impresionante. Este libro es el Codex Rotundus y fue elaborado en torno a 1480. Se trata de un libro devocional cristiano escrito en latín y en francés. A pesar de ser medir solo 9 centímetros de diámetro consta de 266 páginas. Como la columna vertebral del libro solo mide 3 centímetros el libro debe mantenerse unido por 3 broches. Los cierres son monogramas con la forma de diferentes letras del alfabeto gótico. El creador del Codex Rotundus, un pintor anónimo de Brujas, no solo hizo un espectacular diseño con el texto el texto sino que pintó 30 iniciales excepcionales.
El pop-up medieval
El pop-up medieval
El pop-up medieval
   El 3D y los pop-ups parecen un invento de anteayer pero ni mucho menos es así. Este pop-up fue impreso en 1482, muy poco después de que Gutenberg inventara la imprenta. El ejemplar muestra el movimiento de la luna con la ayuda de una una serie de ruedas de papel que flotaban delante de la página. Es sorprendente que con solo dos décadas de experimentación con la imprenta pudiera crearse algo así, un libro que puede considerarse como uno de los primeros pop-ups del mundo occidental.
El libro faja
El libro faja
El libro-faja
   Este tipo de libro era un volumen portátil que una persona podría meter debajo de su faja o de su cinturón. Un nudo de cuero formaba parte de la cubierta exterior para sostener el libro detrás de la cinta. De esa manera el libro estaba colgando boca abajo, por lo que el propietario podía recogerlo y leer en cualquier momento, sin necesidad de quitar el libro de debajo del cinturón. Los libros faja fueron comunes en Alemania y los Países Bajos entre 1400 y 1550. Este en concreto fue editado en 1508, aunque la cubierta exterior con el nudo fue añadido en 1589.
Los libros siameses
Los libros siameses
Los libros siameses
   Esta extraña encuadernación llamada «dos-à-dos» ‒espalda con espalda‒ se produjo casi exclusivamente en los siglos XVI y XVII. Los libros así encuadernados se presentan como si fueran dos hermanos siameses: son libros distintos pero están unidos por una parte de la encuadernación. Dos libros no se unen así de forma caprichosa: sus contenidos están muy relacionados y a menudo son incluso complementarios, como un libro de oraciones y un salterio, o uno del Antiguo y del Nuevo Testamento. El tipo de encuadernación permite al lector a consultar pasajes de los dos libros a la vez: mientras se lee uno de los textos basta con darle la vuelta al libro para consultar el otro. Esta técnica puede aplicarse con libros tantas veces como se quieran, llegando a unir hasta siete ejemplares distintos.
El libro que se puede leer de seis maneras distintas
El libro que se puede leer de seis maneras distintas
El libro que se puede leer de seis maneras distintas
   Se trata de una sorprendente variación de los libros siameses editada en algún momento a finales del siglo XVI. Con los libros siameses se podían unir hasta siete libros distintos, pero saltaba a la vista que eran diferentes libros. Este, sin embargo, contiene seis libros escondidos con una única unión y con la apariencia de un solo ejemplar. Son todos los textos devocionales impresos en Alemania durante la década de 1550 y 1570 ‒incluyendo el Der kleine Catechismus de Martín Lutero‒ y cada uno de ellos se cierra con su propio pequeño broche.
El libro con arte escondido en el canto
   Este tipo de libros se volvieron virales hace algún tiempo. Los cantos de los libros ‒tanto el superior y el inferior como el lateral‒ son sitios muy populares para la decoración de libros, desde la Edad Media hasta nuestros días. Los ejemplos más antiguos datan del siglo XIV, y suelen ser dibujos muy sencillos, como escudos de armas o alguna sentencia. La técnica se perfecciona a partir de los siglos XVI y XVII y los cantos pasan a convertirse en lienzos para espectaculares pinturas. Especialmente famosa es la colección de libros propiedad de Odorico Pillone, que encargó no menos de 172 dibujos para su biblioteca y que hoy en día cuestan una fortuna. Si nos acercamos al siglo XX, podemos encontrar esta práctica en Johns Hopkins, que decoró un ejemplar de A.A. Milne.
El libro hecho con piel humana
El libro hecho con piel humana
El libro hecho con piel humana
   Por increíble que parezca, la práctica de encuadernar libros con piel humana no es solo una siniestra leyenda negra. Muy al contrario, se convirtió en una práctica habitual entre los siglos XVII y XIX, casi siempre vinculada a criminales a los que se les quitaba la piel después de ser ejecutados. En la década de 1830, por ejemplo, se le quitó la piel a un asesino para encuadernar un volumen con las obras poéticas de John Milton. El ejemplar de la imagen data de principios del siglo XVII y fue encuadernado con la piel del sacerdote Padre Henry Garnet, que fue ejecutado en 1606 por su papel en la Conspiración de la Pólvora. Paradójicamente, el libro impreso con la piel de Garnet trataba sobre la historia de esa conspiración. Muchos de estos ejemplares se conservan en bibliotecas y museos de todo el mundo y cada uno de ellos tiene una historia que, lógicamente, coincide al menos en parte con la del dueño de la piel.
El libro de casi dos metros
El libro de casi dos metros
El libro de casi dos metros
   En concreto mide 1,75 metros de altura y se trata de uno de los libros más grandes jamás editado. Este libro, llamado Atlas Klencke, fue un regalo que hizo en 1660 el profesor de Amsterdam Johannes Klencke al rey inglés Carlos II. Los grandes mapas de este tipo de ejemplares solían estar destinados a ser cortados y pegados en la pared, algo que con este ejemplar no ocurrió. Para moverlo hacen falta por lo menos seis personas, así que no es apto para llevarlo a la playa como lectura veraniega.
El libro que es una biblioteca portátil
El libro que es una biblioteca portátil
El libro que es una biblioteca portátil
   De este ya he hablado alguna vez. Sí, quizá el ebook sea un concepto del siglo XX, pero lo de guardar muchos libros dentro de un solo libro no es para nada algo moderno. En el siglo XVII se puso de moda entre los extremadamente ricos fabricarse pequeñas bibliotecas portátiles con forma de libros para poder leer con comodidad durante sus viajes. La de la imagen es una biblioteca del siglo XVII, encontrada en la Universidad de Leeds, y que se sospecha que podría ser una de las primeras del mundo. Se trata de una caja de madera con forma de libro, del tamaño de un folio y encuadernado en cuero marrón, que alberga tres pequeños estantes con cincuenta libritos en perfectas condiciones, encuadernados en vitela, de letras y cantos dorados. Contiene todo lo que podría interesar a un amante de la cultura de la época: desde historia y poesía hasta teología y filosofía, pasando por autores clásicos como Cicerón, Virgilio, Ovidio, Séneca, Horacio o Julio César.
El libro convertido en retrete portátil
El libro convertido en retrete portátil
El libro convertido en retrete portátil
   Los libros se han reciclado en todas las épocas. En los siglos XVI y XVII, por ejemplo, se cortan manuscritos medievales para reforzar encuadernaciones. Sin embargo, pocas veces se llega al extremo de esta copia de la Historia universal, que en el siglo XVIII se convirtió en un retrete portátil. Este singular libro se abre desplegando dos tablas de roble dejando una tercera tabla, con un agujero en el centro, lista para ser usada. El ejemplar salió a subasta en 2008. Podría afirmar que es el sueño de cualquier amante de los libros, aunque no sé si atreverme a decir que cualquier amante de los libros sueña con hacer sus necesidades encima de uno de ellos.

Fuente bibliográfica
GAMERO, ALEJANDRO 2015. 10 sorprendentes libros anteriores al siglo XVIII. La piedra de Sísifo [en línea]. [Consulta: 22 mayo 2015]. Disponible en: http://lapiedradesisifo.com/2015/05/19/10-sorprendentes-libros-anteriores-al-siglo-xviii/. 



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