24 feb. 2014

Decálogo para resolver con eficacia conflictos entre compañeros de trabajo

Por: Bruno Pérez
  • Detectar pronto el problema, tener una idea clara de la solución y permitir a los empleadosenfrentados que se expliquen es clave para resolver un conflicto.
  • La Organización Internacional del Trabajo recomienda resolver los problemas por vías informales, pero si no es posible tener previsto un protocolo formal de mediación y arbitraje.

El arbitraje o mediación es el mecanismo más habitual para tratar de resolver conflictos en el lugar de trabajo.

El roce no siempre hace el cariño. A veces ocurre todo lo contrario. Pasar juntos muchas horas, bajo importantes dosis de tensión y estrés, hace surgir situaciones puntuales de tensión y, en el peor de los casos, puede llegar a generar verdaderas guerras abiertas entre compañeros.
Un reciente estudio realizado por Universia revela que en el 88% de los casos las empresas no reaccionan ante este tipo de situaciones, que, cuando se enquistan, no sólo afectan a los trabajadores implicados sino que pueden deteriorar ostensiblemente el ambiente de trabajo e incluso los resultados.
No actuar no es una opción y, por ello, consultoras, expertos en recursos humanos y empresas de asesoría se han esforzado por definir protocolos de actuación específicos para afrontar esta clase de situaciones y convertirse, como aseguran en el gigante de la intermediación laboral Monsteren el Henry Kissinger de los conflictos laborales.
A partir de sus recomendaciones hemos elaborado este decálogo de actuación para jefes al mando de equipos en conflicto:
1. Detectar el problema a tiempo y actuar sin demora. Si aprecia un conflicto en el seno de su plantilla no ejerza de mero espectador. Los expertos de Monster advierten de que "un conflicto no resuelto puede convertirse en algo peor". Así que afronte el problema y reúna a los empleados lo antes posible para intentar atajarlo.
2. Vea el problema con perspectiva amplia. Un conflicto entre dos trabajadores dentro de un grupo de trabajo puede no limitarse a ellos dos, puede suscitar adhesiones y terminar creando una lucha entre bandos con consecuencias muy negativas. Téngalo en cuenta a la hora de actuar.
3. No imponga la paz. Irrumpir en medio de una discusión entre sus empleados o subordinados obligándoles a callarse y centrarse en su trabajo no solucionará los problemas. Cree la atmósfera adecuada, espera al momento más apropiado, reúna a las personas en conflicto y hágales ver que esa reunión se celebra para resolver un problema.
4. Tenga clara la solución. Antes de reunirse con sus empleados, infórmese. Trate de entender la naturaleza del conflicto e idee una solución. Deje que se expresen, escuche sus puntos de vista, pero no sea comprensivo con sus razones. No tome partido. Recuérdeles que ambos tendrán que ceder y cambiar su actitud para resolver el problema.
5. Incida en los objetivos comunes. Detectar los aspectos en los que los antagonistas pueden estar de acuerdo es esencial para crear un buen clima de negociación y le puede ayudar a alcanzar un diagnóstico compartido sobre la naturaleza del problema.
6. Muestre su optimismo. Haga ver a sus empleados que considera relativamente sencillo llegar a un acuerdo para resolver el conflicto a poco que cada uno de los trabajadores enfrentados ponga algo de su parte.
7. Céntrese en el problema. Es vital que limite el debate a la cuestión laboral. Ataje cualquier suspicacia, ironía o valoración de carácter personal que hagan los implicados entre ellos. Hágales ver que el objetivo de la reunión es resolver un problema de funcionamiento en el equipo de trabajo, no un conflicto de carácter personal.
8. Profesionalidad por encima de personalidad. Apele a la profesionalidad de los empleados. Acepte que es normal que existan desavenencias entre personalidades diferentes, pero hágales entender que no se puede permitir que éstas dificulten el trabajo. No se trata de que uno u otro lleven la razón, sino de conseguir que un grupo de trabajo funcione de forma correcta.
9. Llegue a acuerdos y póngalos por escrito. Lo ideal sería alcanzar un acuerdo compartido por todos, pero si no es así, intente arrancar al menos compromisos parciales. Defina claramente una serie acciones específicas para mejorar el funcionamiento del grupo de trabajo y póngalas por escrito para que no haya lugar a cuestionarlas posteriormente.
10. Realice un seguimiento de la situación. No dé por solucionado el problema. Realice una evaluación periódico del éxito del proceso tanto a nivel individual como colectivo, y si la situación mejora refuerce la sensación de éxito con elogios verbales. Si no mejora...
Las recomendaciones de la OIT
Si no mejora, tal vez tenga que adoptar decisiones en otro nivel. La Organización Internacional del Trabajo ha diseñado un modelo de protocolo de actuación para resolver conflictos dentro de los grupos de trabajo.
La organización se muestra partidaria de la resolución de problemas por cauces informales, en la línea del decálogo detallado anteriormente, con el argumento de que son más rápidos, más flexibles, se adaptan a todo tipo de problemas, no tienen límite temporal y restringen las discusiones al ámbito confidencial.
Sin embargo, también recomienda la existencia de órganos formales de resolución de conflictos en el ámbito de las empresas, principalmente las de mayor tamaño, para afrontar los problemas internos.
La OIT prevé una examen de la situación por parte del Departamento de Recursos Humanos, que a partir de la documentación disponible y entrevistas personales con los empleados en conflicto, sus superiores y terceros que puedan haberse visto afectados por el mismo adoptará una resolución.
El organismo incluso prevé la opción de una junta de apelación ante la que poder alegar si la resolución no se considerara justa.

La realidad es que este esquema tan garantista tiene poco encaje en el funcionamiento normal de una empresa y el fracaso del trámite informal puede desencadenar soluciones más agresivas como el despido de alguno de los trabajadores en conflicto, si no de los dos.
Fuente:http://noticias.lainformacion.com/mano-de-obra/conflictos-laborales/decalogo-para-resolver-con-eficacia-conflictos-entre-companeros-de-trabajo_rCHVGpDvRE4tllCw1Oa0I/

Seis tipos de compañeros que pueden convertir tu lugar de trabajo en un infierno

Por: Bruno Pérez 
  • Los expertos en coaching y recursos humanos han aislado media docena de personalidades tóxicas que pueden convertirse en fuentes constantes de conflicto.
  • Narcisistas, chismosos, insatisfechos, manipuladores... vaya con cuidado si se encuentra con uno de estos perfiles.




Un lugar de trabajo es un pequeño tubo de ensayo sociológico. Individuos de orígenes, formación y personalidades completamente diferentes conviven, interactúan y cooperan con un objetivo común: el buen funcionamiento de la empresa.

Que esta dinámica sea más o menos fluída depende de un conjunto bastante amplio de factores entre los que la personalidad de losempleados no es un asunto menor.


Los expertos en Recursos Humanos han acudido a la psicología de la personalidad para aislar media docena de perfiles particularmente conflictivos, que es preferible evitar en los procesos de selección pero con los que hay que convivir si ya forman parte de la empresa. 

Son los siguientes:

1. El narcisista. Este tipo de empleado se muestra particularmente activo a la hora de exponer sus puntos de vista en juntas y reuniones, algo que no sería un problema si no fuera porque rara vez tolera los planteamientos que no coinciden con el suyo y, en los casos más radicales, tiende directamente a despreciarlos. Es extremadamente competitivo y mira únicamente por sus intereses.

¿Cómo se debe actuar con él? Reuniéndose con él, haciéndole ver que su comportamiento, aún sin ser con mala intención, puede generar mal ambiente y ofreciéndole ayuda para cambiarlo.

2. El informal. No llega a tiempo a las reuniones de trabajo, no cumple con diligencia sus responsabilidades, no respeta los tiempos de entrega...Genera tensión porque sus 'olvidos' deben ser cubiertos por los compañeros.

¿Cómo se debe actuar con él? Definiéndole con claridad sus responsabilidades, los plazos en los que debe trabajar y, en general, lo que se espera de él en el grupo de trabajo.

3. El chismoso. Un clásico. Se dedica a revelar información, en la mayoría de los casos irrelevante pero dañina, sobre otros compañeros. Suele ser el candidato ideal a convertirse en el 'espía oficioso' de los jefes o supervisores que creen necesitar de esta figura.

¿Cómo se debe actuar con él? Reuniéndose con él en privado y cuestionándole directamente sobre si mantiene esa actitud para hacer daño a los compañeros. Instándole también a que realice esos comentarios a la persona criticada.

4. El eterno insatisfecho. Es aquel empleado que siempre piensa que todo va a ir mal, que saca la parte negativa de cualquier iniciativa ajena sin aportar ninguna alternativa y que cree que todos tienen la culpa menos él.

¿Cómo se debe actuar con él? No se debe discutir con él, tampoco darle la razón o admitir sus excusas, hay que pedirle que aporte soluciones a los problemas e impedir que su negatividad afecte al equipo de trabajo.

5. El indolente. No hace sus tareas de trabajo o las completa de forma deficiente, lastrando de ese modo el trabajo del resto. Se le puede sorprender entreteniéndose con las redes sociales o jugando en horas de trabajo. Siempre encuentra una coartada o excusa para su comportamiento.

¿Cómo se debe actuar con él? Si pierdes tu tiempo y energía en estar enojado o molesto con tu compañero, tu rendimiento también se puede ver afectado, así como tu carácter. Al final un compañero hostil  es tan malo como un perezoso. No te conviertas en uno.

6. El manipulador. Se identifica cómo ese clase de trabajador que cultiva especialmente las buenas relaciones con los superiores y luego las utiliza para reforzar su posición ante los compañeros o incluso como instrumento de amenaza.

¿Cómo se puede actuar con él? Tratándole del mismo modo que al resto de compañeros, delimitando claramente las responsabilidades de sus compañeros y también la suya cuando las cosas funcionan mal.

Fuente:http://noticias.lainformacion.com/mano-de-obra/empleados/seis-tipos-de-companeros-que-pueden-convertir-tu-lugar-de-trabajo-en-un-infierno_ZCzkORtxb2zo98Jch8IbD6/

20 feb. 2014

¿Y si atamos de pies y manos al bibliotecario? [Opinión]

Por: Julian Marquina

Parece descabellada la idea… incluso un poco sadomasoquista, para algunos. 

Pero así es como se siente muchos de los profesionales que trabajan en las bibliotecas y que ven como avanzan otros compañeros de profesión según lo hace la sociedad o las nuevas tecnologías mientras ellos no pueden porque “los de arriba” no les dan el OK para hacer nada o prefieren que no se hable de ellos por ningún medio. Lo que viene siendo el “no destacar por si acaso la cagamos”.

A eso se le llama miedo. Miedo por innovar, miedo por imaginar y miedo por emprender desde dentro de la biblioteca. Y ese miedo es el que hace que los bibliotecarios prefieran no salirse de sus labores diarias y se queden sentados viendo pasar un tren al cual les da pereza subir, por no decir miedo. En otro lado estarían los bibliotecarios que ven pasar ese tren y NO sienten ese miedo o esa necesidad por innovar, imaginar un nuevo futuro o emprender porque ven que con las labores diarias de la biblioteca ya tienen más que suficiente, y que piensan que están más cerca de la antigua biblioteca de Alejandría que de todos los avances futuristas aplicados a las bibliotecas. En este caso no hablo de ellos, sino de los que quieren y no pueden.
Lo que está claro es que hace falta contagiar la actitud, energía y positividad para afrontar el futuro. Para cuando pase ese tren del que os hablaba no le coja desprevenido a ese bibliotecario. Hay que empezar por esos pilares básicos para poder construir una biblioteca con unos pilares fuertes que resistan toda la carga del futuro.
No hay que tener miedo al fracaso. El fracaso es lo que nos va a enseñar cómo es la vida, más que los éxitos. Las bibliotecas no pueden vivir en el mundo de la perfección continuamente. Tampoco estoy proclamando a saltarse las reglas escritas de lo que es una biblioteca, lo que quiero decir es que a esas reglas se les pueden ir sumando nuevas reglas y caminos a andar y explorar.
En muchas ocasiones no hace falta tener un gran conocimiento sobre cómo hacerlo o cómo llegar a lo quiero conseguir. Lo principal es tener la idea de lo que se quiere hacer e ir andando poco a poco, y sin miedo, por ese camino. En ocasiones son caminos con baches y trampas, pero creo que estando la idea se pueden buscar caminos alternativos para llegar al objetivo final.
Luego existe la soledad del bibliotecario en su trabajo, cuando desde un principio (por no decir de los orígenes) es una actitud corregible. La actitud del bibliotecario debe basarse en el apoyo y en la colaboración interna y externa con sus usuarios u otras entidades. Lo que viene siendo trabajo en equipo e indistintamente de quien forme ese equipo. Necesita compañía para emprender todo lo que quiere hacer y saber si lo que va a hacer va a tener algún resultado, ya sea negativo o positivo.
El bibliotecario tiene que ser el perfecto anfitrión de la biblioteca, un perfecto relaciones públicas en todos los escenarios donde esté la biblioteca presente. Un bibliotecario que escucha a sus usuarios y asimila los cambios sociales. Un bibliotecario que incentiva la colaboración y que tiene un alto grado de compromiso con la biblioteca. Un bibliotecario que lucha porque crezca la biblioteca y que experimenta sin miedo al fracaso.
En definitiva, un bibliotecario sin ataduras ni miedos. Un bibliotecario que contagia su actitud, energía y positividad a quien haga falta con tal de poder innovar, imaginar y emprender dentro de la biblioteca. Un bibliotecario por y para su biblioteca, por y para sus usuarios y sin la necesidad de colgarse medallas.
Texto inspirado en el ThinkEPI El bibliotecario desactivado tras su lectura.
Fuente: http://www.julianmarquina.es/y-si-atamos-de-pies-y-manos-al-bibliotecario-opinion/

19 feb. 2014

La última biblioteca en la que trabajé y su triste situación

Por: Llorona Guapachosa

Era un lunes de Abril del 2012 cuando empecé a laborar en la biblioteca de una de las facultades de la universidad del estado; ya contaba con experiencia de cinco o seis años en bibliotecas de este tipo y en ninguna de ellas, ni en ninguna otra biblioteca que he visitado, vi menos consideración hacia sus usuarios como en esta.


Este era un lugar que tenía, o tiene, fuertes problemas con el orden de sus prioridades, sobreponía el control de documentos para auditorías (indicadores, estadísticas, registros, etc.) antes que la comodidad de sus usuarios. Sólo el 25% del total de volúmenes podían ser prestados a domicilio, las multas por retardo costaban el triple del precio regular, los usuarios externos debían pagar por concepto de consulta en sala y para los usuarios internos el mismo servicio de consulta resulta tedioso, más aparte cabe mencionar la mala distribución de espacio, un equipo de seguridad (guardián magnético) puesto justo en medio de la biblioteca, en el peor lugar, el más desprotegido y más inútil en el que se puede poner un equipo como este. Y por cierto, las voces de los empleados nunca son escuchas, todas estas inconsistencias sólo las puedo explicar con la frase “Donde manda capitán, no gobierna marinero”.

Hasta aquí la historia no parece tan interesante, pues  la verdad sea dicha, muchas bibliotecas de la ciudad, quizás la gran mayoría, padecen este tipo de cosas; pero ahora este lugar sufre por la indiferencia de sus autoridades ante su precaria situación. El pasado mes de Septiembre una tormenta llegó a la ciudad de Monterrey durante todo un fin de semana y los días siguientes (lunes y martes), las actividades escolares estaban suspendidas por ser día festivo y en parte por la tormenta; hasta el día miércoles la biblioteca fue abierta sólo para encontrarse completamente inundada. Más de 90 volúmenes se perdieron, unos 80 estaban siendo rescatados, algunos muebles se dañaron, las lámparas del techo tenían agua dentro y no se podían prender por temor a un corto circuito.

Se hicieron grandes esfuerzos de parte de todo el personal de la biblioteca, tanto empleados como alumnas becarias; cuando el lugar estuvo más o menos seco fue cuando dejé de laborar ahí. Han pasado cuatro meses desde que estoy en mi nuevo trabajo, y como he seguido en contacto con mis excompañeras me he enterado que no les han solucionado nada todavía. Las terribles goteras que ocasionaron la inundación siguen igual, se inundaron una segunda vez, temen por una tercera pues no han resuelto nada, en los ductos de ventilación se ha estado formando hongo, se tuvo que cerrar la estantería para todos los usuarios, y por más que la coordinación de la biblioteca ha estado insistiendo por solución, ésta aún no ha llegado.


Son ya cinco meses de indiferencia que está causando estragos en el edificio, está afectando la actividad estudiantil y está poniendo en peligro la salud de sus empleadas; parece increíble que estaba biblioteca rodeada de grandes escuelas y que se jacta de ser  de calidad se encuentre en un estado tan denigrante, a la espera de que sus autoridades se apiaden de ella. Deben comprender primeramente que ese espacio que le designaron ya no es suficiente, cada semestre aumenta la matrícula y ni el lugar ni el acervo bastan para dar servicio siquiera al 50% del alumnado. Es ahí donde radica una solución verdadera y efectiva, la biblioteca requiere un edificio nuevo y no nada más pintar los hongos del ducto como sé que hicieron.

18 feb. 2014

Ci2: Competencias informáticas e informacionales

Por: Lia González

CI2 es el acrónimo de competencias informáticas e informacionales y surge en la Comisión mixta intersectorial CRUE-TIC (Comisión Sectorial de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones) y REBIUN (Red de Bibliotecas Universitarias), con el objetivo de incorporar estas competencias transversales en las universidades españolas y adaptarlas al ámbito digital.
DEFINICIONES
¿Qué son las competencias informáticas?
El conjunto de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que capacitan a los individuos para saber cómo funcionan las TIC, para qué sirven y cómo se pueden utilizar para conseguir objetivos específicos: Conocer el ordenador y sus periféricos, saber instalar y configurar las aplicaciones más comunes, acceder a la red, buscar y navegar eficazmente.
¿Qué son las competencias informacionales?
El conjunto de conocimientos, habilidades, disposiciones y conductas que capacitan a los individuos para: buscar, analizar, seleccionar, organizar, utilizar y comunicar la información.
¿Qué es la alfabetización informacional?
La alfabetización en información (ALFIN) consiste en la adquisición de un conjunto de competencias entre las que se encuentran habilidades de búsqueda, selección, evaluación, reelaboración, uso ético y comunicación de información.
competiencias informaticas
La información es una potente herramienta democrática, pero es necesario organizarla y gestionarla para que los ciudadanos no se sientan desbordados por ella (Pautas Calimera, 2005)
Ci2 EN EL ÁMBITO DE LAS BIBLIOTECAS
La biblioteca puede jugar un papel importante en la solución de problemas de información para la vida diaria llevando a cabo actividades de formación que capaciten a sus usuarios para ser autónomos en el acceso y uso de esa información. Si trasladamos el acrónimo CI2 al ámbito de las bibliotecas hacemos referencia sobre todo a un aspecto, el relacionado con la Alfabetización informacional.
En España el interés hacia las necesidades de aprendizaje permanente y el papel que las bibliotecas y otras instituciones documentales pueden jugar en su promoción queda reflejado en las distintas iniciativas que se vienen desarrollando desde el año 2006:
  • Declaración de Toledo sobre la alfabetización informacional (Toledo, febrero 2006): Establece los puntos fundamentales para la creación de una agenda nacional de promoción de la alfabetización informacional.
  • Jornadas de Cooperación bibliotecaria (Mérida, marzo de 2007): Se establece la creación de una comunidad virtual para el estudio, promoción y puesta en marcha de servicios ALFIN a través de un sitio web específico, siendo responsable de su desarrollo el Ministerio de Cultura. Se propone además, la creación de un grupo de trabajo ALFIN coordinado por REBIUN, para recabar recursos, buenas prácticas e intercambio de experiencias.
  • En 2007 se crea un Grupo de trabajo ALFIN con representantes del Ministerio de Cultura, el Ministerio de Educación, la Biblioteca Nacional, departamentos competentes en materia de bibliotecas de las Comunidades Autónomas y REBIUN.
Desde 2007 el grupo de trabajo, dependiente del Consejo de Cooperación bibliotecaria, ha venido desarrollando su labor y elaborando informes anuales sobre las actividades e iniciativas emprendidas.
Entre las iniciativas ALFIN que el grupo de trabajo ha llevado a cabo durante este tiempo destacamos las siguientes:

Fuente:
Ci2: Competencias informáticas e informacionales (http://www.ci2.es/)
Informes anuales del Grupo de trabajo de Alfabetización informacional (http://www.mcu.es/bibliotecas/MC/ConsejoCB/GruposTrabajo/GT_Alfabetizacion.html)
Foro Red. Alfabetización informacional (http://www.alfared.org/)

17 feb. 2014

La biblioteca ante los nuevos retos de la comunicación: el bibliotecario desorientado

Por:  Fernando Juárez Urquijo


Nokia, la empresa que lideró la llegada de la telefonía móvil a nuestros bolsillos, ha sido comprada por uno de los grandes, Microsoft, escenificando algo que muchos colegas no quieren asumir: la comunicación ha cambiado. La próxima vez que vayamos a comprar un móvil ya no habrá “teléfonos”; seguirá habiendo un lugar para la voz pero dentro de un engranaje multimedia en el que tendremos que decidir cómo usar las posibilidades.
El otro día, en un curso de formación, un bibliotecario se jactaba de no tener uno de esos smartphones que están tan de moda y al que él personalmente no veía beneficio alguno; tenía más que suficiente con un simple móvil. Era su reacción a mi comentario sobre que lo primero en lo que me fijo cuando conozco a algún colega es en su móvil y en cómo lo usa. Sin entrar a valorar los tópicos que manejamos para justificar nuestra renuncia a su uso (son una intromisión de lo laboral en lo personal, alienan a las personas, son cacharros para jóvenes que ya no leen por su culpa y lindezas similares) considero que una persona que no esté familiarizada con estos dispositivos no podrá entender ni interiorizar las nuevas formas de comunicación. No afirmo que mi dispositivo sea mejor ni mi opción la correcta, pero sí que el uso de estos dispositivos es un buen entrenamiento para entender cómo se produce la comunicación en la sociedad de la información. Y ese conocimiento, a diferencia de períodos anteriores, se adquiere y perfecciona en el ámbito personal.
Consolidar los canales de comunicación es clave para fomentar una implicación emocional que fortalezca las relaciones interpersonales. En las bibliotecas la comunicación con el usuario, que tradicionalmente hemos vehiculado desde nuestros mostradores, está siendo modificada por las nuevas reglas de la sociedad en red. Entre los nuevos factores a tener en cuenta destacan la pérdida del monopolio de la información, la desmaterialización del libro y la importancia de la tecnología en la relación no presencial. Con internet y los buscadores se desvanece la posición privilegiada a la hora de contactar (el usuario no necesita venir a nosotros), las nuevas formas de intermediación y acceso a la lectura derivan a los posibles lectores hacia otros intermediarios y en la relación no presencial, cada vez más importante si tenemos en cuenta los factores anteriores, se interpone entre nosotros y el usuario una tecnología que tenemos que aprender a utilizar y, sobre todo, entender.
Ahora que el subidón 2.0 está finalizando descubrimos que asociar internet con cierta facilidad para hacer funcionar rápidamente cualquier iniciativa es un espejismo. Comentaba Natalia Arroyo que estar en las redes sociales no garantiza establecer un vínculo que se traduzca en una mayor utilización de nuestros servicios1. La comunicación, que antes estaba muy mediatizada a nuestro favor por la posesión de la colección, depende ahora de nuestra destreza con herramientas y dispositivos con los que hay que familiarizarse en un entorno personal, cotidiano y no laboral.
Las bibliotecas estamos en las redes (como todo el mundo) pero el feeling con nuestros usuarios no mejora como esperábamos. ¿Por qué no tenemos éxito en la relación no presencial? Habrá muchas causas pero en mi opinión influyen el entorno laboral (nos estamos centrando en utilizar unas nuevas herramientas desde una organización que mantiene una mentalidad excesivamente analógica) y nuestra actitud personal. El mismo profesional que tiene que alimentar Facebooknecesita que le den permiso para poder hacerlo, recela del smartphone al que considera una intromisión de lo laboral en lo privado y no sabe muy bien qué quiere conseguir. Hemos actualizado las herramientas pero no el contexto…no me extraña que no demos con la tecla.
Cuando la informática llegó a las bibliotecas no había PCs en los hogares ni habíamos oído hablar de internet; las máquinas eran para trabajar y existía una división nítida entre lo laboral y lo personal. Aquel primer contacto con las nuevas herramientas digitales propició un mejor rendimiento analógico; podíamos seguir haciendo lo mismo de siempre en menos tiempo: comprar libros, describirlos, almacenarlos y prestarlos. No parecía necesario un cambio de mentalidad para usar el ordenador: teníamos el control sobre los soportes, marcábamos el ritmo de implantación tecnológica y dominábamos el tempo de una comunicación que se mantenía jerárquica, vertical y unidireccional.
A diferencia de lo sucedido con los PCs, la biblioteca se acerca sin ventaja al smartphone y parece haber llegado con recelo y precipitadamente a lo digital. El uso social de la tecnología nos ha sobrepasado y nuestros usuarios se mueven por unos terrenos a los que podemos acceder fácilmente desde casa pero no desde el trabajo. En los nuevos canales de comunicación el yo personal adquiere ventaja sobre el yo profesional. Viendo nuestros móviles parece que nos cuesta asumir la necesaria “persoprofesionalización” de nuestra profesión…
Fuente http://www.thinkepi.net/la-biblioteca-ante-los-nuevos-retos-de-la-comunicacion-el-bibliotecario-desorientado#sthash.vY42E9Df.dpuf

Leer en los tiempos de las bibliotecas digitales y los libros impresos

Por: Johana Corrales


Hay quienes visitan la biblioteca por un buen libro. Otros, por chicanear. Algunos, para pasar el tiempo. Y están quienes, incluso, van a echarse un sueñito después del almuerzo.
Sea cual sea la razón, todavía hay público que asiste a este recinto. No como antes, por supuesto. O si no que lo diga María Beatriz García, directora de la Biblioteca Bartolomé Calvo, la primera que se fundó en la ciudad.
La funcionaria recuerda que hace unos años las filas para ingresar eran larguísimas. Tanto, que daba la sensación de que no habría espacio suficiente para albergarlos a todos.
Mas los tiempos han cambiado y por más preparados que intenten estar, hay un enemigo que rápidamente los ha ido desplazando. Se trata de la tecnología.
Cada vez hay más personas que prefieren leer los libros desde sus tabletas o dispositivos móviles, antes que salir de sus casas a buscar un libro que probablemente esté prestado o no haya llegado a esa sucursal.

“Ahora desde tu casa y desde un computador puedes acceder a la red de bibliotecas, puedes entrar a nuestra página web, consultar la programación cultural que realizamos mensualmente, prestar libros. Puedes hacer muchas cosas que no implican necesariamente que tengas que llegar hasta la biblioteca”, se defiende la directora.
Los libros electrónicos tienen la posibilidad de agrandar la letra o ajustarla al gusto del lector, gracias a las bondades que ofrecen la pantalla de estos aparatos.
“Yo prefiero los libros en físico. No me gusta leer en aparatos digitales, porque me cansa mucho la vista. Esa es la verdad. No hay nada como acostarse con un libro en la cama”, opina.

Al igual que ella, hay muchos que defienden el papel y consideran que la sensación de intimidad que proporciona tener un libro en las manos, no hay dispositivo digital que se le acerque.
No sabía cómo entrevistar a los usuarios. Todos parecían tan concentrados en sus textos que cualquier comentario que hiciera, sentía, los iba hacer enfadar. Aparte ya había incomodado a muchos con mi presencia. Soy demasiado ruidosa para ese tipo de lugares.
Hacía años no iba a una biblioteca pública y no conocía el sistema, así que en la Bartolomé todo empezó mal para mí. Saludé en tono alto al vigilante y eso incomodó a todos. Más adelante, me pidieron que pusiera mi bolso en un locker, donde tenía que insertar una moneda de $200 o $500 para que cerrara. Por desgracia, no tenía ese valor en monedas , así que la señora que saca las fotocopias me lo prestó.
Comencé a dar vueltas y vueltas por todo el lugar despertando sospechas en los vigilantes que sigilosamente me observaban.
Me acerqué a un señor que leía un libro de pie y con voz muy aguda le pregunté qué por qué seguía viniendo a la biblioteca si podía leer los libros desde su casa.
“Pues verás, me interesan los libros relacionados con mi profesión. Yo soy odontólogo y encuentro muchos libros de medicina, de odontología, eso por un lado, por el otro, ya cuando uno está pensionado tiene que buscar la manera de ocuparse en algo ¿No es cierto? Entonces, esto puede ser una buena terapia de distracción, y a la vez me ayuda a mantener la mente en actividad”, dice Armando Meza.
El odontólogo me confesó que él sí prefiere todo el rito que hay alrededor de ir a leer un buen libro en la biblioteca. Le encanta arreglarse y salir a uno de sus planes favoritos. No sólo va a la Bartolomé, considera que la biblioteca de la Cooperación Española y la de Universidad Tecnológica de Bolívar, son otras buenas opciones.
“Me he acostumbrado al papel, porque pertenezco al tiempo de cuando no existían los computadores, así que me he amañado más con ese tipo de lectura”, manifiesta.
Lo que dice nuestros cibernautas
A través de la página de Facebook de El Universal quisimos conocer qué piensa nuestros seguidores acerca de las bibliotecas y con qué frecuencia asisten a ellas.

Mariana Henao Tavera: Yo no voy mucho a las bibliotecas por falta de tiempo, pero leo muchos libros, trato de descargarlos virtualmente o comprarlos.
Amaury Jimenez: Sinceramente muy poco, ya que la información que necesito la encuentro en la internet.
Mago Menekus Alexander Marín: ¿Para qué si ya tenemos www?
Luis Daniel Monterrosa Gómez: dos veces por semana sacamos un libro a préstamo y a leer.
Laura Kstllar: Voy dos veces al año y no hago nada. Esa es la verdad.
Jim Torriente Barrios: Voy en la universidad en época de parciales y a estudiar más que todo. Aunque voy a joder también. 

Fuente:http://www.eluniversal.com.co/suplementos/dominical/leer-en-los-tiempos-de-las-bibliotecas-digitales-y-los-libros-impresos-151607

14 feb. 2014

Las parejas y los riesgos en Internet

Por: Martha E.Gómez Cruz
1 de cada 10 usuarios en Internet ingresó a la cuenta de correo o red social de su pareja o amigo sin su permiso.


Cada fecha conmemorativa es motivo para que los ciberatacantes aprovechen la oportunidad para afectar a usuarios de Internet. Symantec indica que las redes sociales y la Red han modificado la dinámica de relaciones de pareja y amigos; mientras que los cibercriminales están al tanto de este cambio de conducta e interés, por ejemplo, 71% de los usuarios de Internet entra a las redes sociales en redes Wi-Fi públicas o no seguras y 16% de los usuarios comentó que en el último año alguna vez compartió su contraseña de redes sociales con otra persona.
Datos del Reporte Norton indican que este tipo de conducta es una amenaza a la seguridad de la información e identidad; 1 de cada 10 usuarios en Internet admitió que en el último año espió la cuenta de correo o de alguna red social de su pareja o amigo sin permiso; además, en el último año y en nivel mundial, 76.3% del spam fue sobre temas y sitios de contenido sexual o citas en línea.
Respecto a la conducta de espiar sin permiso el mail o red social, 41% de quienes entraron a las cuentas de su pareja lo hizo por curiosidad; 26%  quería hacerle una broma y 18% lo hizo porque no confía en su pareja o amigo.
Para evitar ser víctima de cualquier ataque en este 14 de febrero, se sugiere analizar los hábitos en línea y se aconseja:
  • No compartir contraseñas de correo o redes sociales con nadie.
  • Si  se utiliza un equipo compartido o una red Wi-Fi pública sin protección, asegurarse de cerrar la sesión de la cuenta al terminar de navegar.
  • Revisar las configuraciones de seguridad de las redes sociales antes de aceptar el servicio o de hacer  una publicación.
  • No abrir correos que no se hayan solicitado o que provengan de remitentes desconocidos
  • No dar clic en ligas incluidas en mensajes de correo electrónico o que reciban en redes sociales, se sugiere escribir la dirección directamente en la barra de navegación para entrar a la página que se quiere visitar o verificar la autenticidad del mensaje con la persona que lo envió.

Fuente:http://www.addictware.com.mx/seguridad/5415-parejas-riesgos-internet-seguridad

13 feb. 2014

Marketing bibliotecario

Por: Araceli García Martín


Muchas veces seguro que nos hemos sorprendido ante algunas importantes campañas publicitarias que unían, a un elegante diseño, una buena dosis de sentido del humor. Esas son las que nos gustan, porque además, nos alegran un poco la vida. Pues bien, hoy nuestro barco de papel se introduce de lleno en el proceloso mar del marketing bibliotecario para traer ante nosotros un diseño casero, pero que no tiene nada que envidiar al de los más prestigiosos profesionales. Se trata, nada más y nada menos, que de una humilde carpetilla de cartulina, de esas  en que los estudiantes suelen meter unos cuantos folios, y que va envejeciendo en manos de su dueño a lo largo del curso académico. Esta carpeta nos presenta una guía de primeros auxilios que el estudiante tiene a su disposición en la Biblioteca y que promociona los más importantes servicios de una biblioteca universitaria. Lo han realizado nuestros colegas de laBiblioteca y Archivo de la Universidad Autónoma de Madrid, y es un verdadero homenaje a los estudios de Medicina, Farmacia y Ciencias de la Salud en general.
Desde nuestra Biblioteca hemos revisado a fondo  lo que contiene su  Botiquín (o Bibliotiquín) y aprovechamos para recomendar esos mismos “remedios” a nuestros usuarios. Os lo vamos a mostrar:
-Informacion bibliográfica: en dosis perfectamente adaptadas a las diferentes necesidades y siguiendo recomendaciones de expertos. Los ejemplos más destacados, son: Boletín AsdàVitrinas virtualesExposiciones digitales (elaboradas a partir de las exposiciones físicas), Bibliografías, Entradas en el blog sobre novedadesReseñas de libros y películas… Y lo dejamos aquí.
-Información y referencia: tras escuchar  atentamente al usuario, el bibliotecario le administrará la solución más idónea para resolver sus problemas de índole “hispánica”, “islámica” o de “cooperación para el desarrollo”.
-Formación de usuarios: el bibliotecario  aplicará terapias adaptadas a los distintos niveles de requerimientos, y además, podrá aplicarlo de modo individual, o en grupo. Lo último es nuestra formación de la base de datos “Index Islamicus”, todavía en proceso de vacunación… ¡ perdón ! … de inscripción, mientras escribíamos esta entrada…
-Consulta en sala: el usuario dispone de un remanso de paz  (nuestras salas de lectura) donde podrá fortalecer su intelecto y cargarse de energía con libros e informaciones de bases de datos, en un entorno claro, luminoso y lleno de obras de arte originales. Lo encontrará abierto de 9 a 19:45 en horario habitual, o de 9 a 15 en horario de verano y fechas de horario reducido.
-Préstamo: además de poder administrarse sus prescripciones en sala de lectura, el usuario podrá administrárselas en su casa (préstamo domiciliario), o por préstamo interbibliotecario. Las obras anteriores a 1958 y las revistas sólo se administran en sala de lectura, bajo estricto control bibliotecario.
-Acceso electrónico: el usuario podrá acceder, dentro de  la extensa red de centros y recursos de información a su disposición, a nuestro catálogo Cisne (Catálogo colectivo Universidad Complutense/AECID), a nuestra página Web y a nuestro Blog La Reina de los Mares.
Pero todavía tenemos muchas otras cosas más que podrás ir descubriendo si nos visitas.
¿Te lo vas a perder?
Fuente:http://biblioaecidmadrid.wordpress.com/2013/06/10/marketing-bibliotecario/

Los libros que ya no se leen, ¿a dónde van?

Por: Enrique Pfaab


VUELO. LOS LIBROS SON TESTIGOS DE LAS HISTORIAS QUE GIRAN EN TORNO DE ELLOS. DIBUJO. DIEGO JURI / DIARIO UNO.

Los libros también envejecen. Algunos lo hacen con mucha dignidad y otros simplemente juntan polvo y ocupan espacio, lo mismo que las personas. Entonces, ¿qué hacer con estos? ¿Cómo ganan espacio las librerías?
¿Cómo hacen los libreros para despojarse de esos ejemplares olvidados que nadie compró y que nadie comprará? Aún más: ¿los libreros todavía existen o solo sobreviven los dueños de librerías? Hace unos días se armó un revuelo en la calle Garibaldi: una de las librerías de esa arteria había decidido desprenderse de cuatro cajas llenas de libros y las metieron en contenedor de basura. Los peatones que pasaban por allí creyeron que era bueno hurgar para tratar de encontrar algo que mereciera ser rescatado de la ignominia.
Nada era muy útil. Textos educativos viejos y desactualizados. Algunos entendieron que tirar libros es atentado hacia la cultura y el conocimiento, pero entonces, ¿qué se hace con los libros que ya no se venden, que ya no se leen, que solo juntan polvo? Y el cronista recordó. Una antigua y tradicional librería de Buenos Aires había adquirido un gran departamento en un viejo edificio para usarlo de depósito y acumular allí los libros que ya no tenían lectores potenciales. Como una de sus especialidades era la jurídica, la librería tenía una gran cantidad de enormes ejemplares de La Ley y de El Derecho, que recopilan fallos y jurisprudencia.
Años y años de historia legan en esos enormes tomos muy bien encuadernados que ya no serían consultados por nadie. Allí estaban, apilados cuidadosamente y esperando. Cierto día apareció un tipo, un abogado más o menos joven. Se había asociado con un colega y había abierto un estudio. “Tengo una gran biblioteca en tres paredes de mi estudio. Son de 2,50 de alto por 4 de ancho y necesito llenarlas”, dijo. El tipo quería impresionar a sus clientes y necesitaba un decorado acorde. Don Alberto, uno de los libreros y dueños, le dijo: “Tengo lo que quiere. Le vendo 30 metros cuadrados de libros, pero los carga usted”. Claro que había libros no tan vistosos, pero igual de olvidados. El cadete de la esa librería (este cronista) se encargaba de ellos. Don Alberto se los entregaba a un módico precio y el muchacho se iba los sábados a la plaza Rivadavia en el subte de la Línea A.
Allí, entre libros y estampillas de colección, el muchacho los revendía con dificultad y con una ganancia escasa. Lo más interesante terminaban siendo las charlas con los puesteros, todos hombres grandes y curtidos. Pero también había una tercera opción para vaciar estanterías y dejar lugar para las nuevas ediciones. “En la librería los libros no se tiran. Espanta a los clientes”, decía Alberto. Entonces elegía aquellos ejemplares invendibles, incluso en la plaza, y hacía que el cadete los llevara a la plaza Lavalle. Allí había puesteros que competían moderadamente con las librerías formales. El muchacho intentaba sacar algunas monedas por un paquete de 20 ejemplares diversos o si no había oferta, directamente se los regalaba a esos hombres malhumorados y que sabían realizar alguna pequeña estafa para venderlos: cubiertas que no se correspondían con el texto, fechas de ediciones que no eran las reales y cosas por el estilo. Pero así como había libros viejos que nadie leería jamás, también había otros muy estropeados que no parecían valer dos pesos y que eran tratados como joyas por Alberto.
Provenían de las bibliotecas de los difuntos recientes. Compraba la totalidad de los ejemplares y seleccionaba aquellos que tenían valor por su autor, su título y su edición o alguna de estas tres cosas. Muchos llegaban sucios, manchados, ajados.
Alberto, con enorme paciencia y hasta con cariño, agarraba uno por uno y los limpiaba cuidadosamente. Con una goma de borrar blanca le limpiaba las páginas y la cubierta. Les borraba las huellas de los dedos manchados, las manchas de café o de vino, o la de una simple y cruel yema sucia. Con una lija para madera de grano muy fino les limpiaba los bordes, con el libro cerrado y después, entre sus bigotes tupidos y mirando a través de sus anteojos de leer, que no se quitaba jamás, los soplaba suavemente para quitarles lo que quedaba de polvo y de olvido. También mandaba a que el viejo Re, bicho oscuro y sabio que no salía jamás del sótano, cosiera alguna encuadernación. Pero una de las cualidades más grandes de Alberto era su capacidad de hojear un libro y en menos de 5 minutos hacer un resumen mental, archivarlo en su memoria y poder explicarle al futuro cliente de qué trataba el libro, y recordar sin dudar un instante qué otros títulos eran del mismo autor y qué fecha de impresión tenía el ejemplar ofrecido.
Un tío de este mismo cadete, Ricardo Roberto Romualdo Rolón (y otros nombres con R que ya nadie recuerda) fue fundador de una de las librerías más grandes de Asunción de Paraguay: Librería Comuneros. Allí los libros eran el motivo, pero también la excusa, de grandes reuniones de lectores, autores, políticos e intelectuales de la más variada especie.
Dicen que allí los libros jamás se tiraron. En todo caso servían para apoyar una botella de whisky y hablar por enésima vez de la vida y de mujeres. Augusto Roa Bastos supo ser uno de los concurrentes a esas reuniones mientras dejaba firmados algunos ejemplares de “Yo el Supremo”. Hace un tiempo el mismo cadete, ya demasiado grande para seguir siéndolo, pasó por la calle Garibaldi mendocina y entró a una de las librerías (otra, no la de los libros en el contenedor) y pidió Niebla, de Miguel de Unamuno.


El dependiente le preguntó quién era ese autor, qué genero cultivó y finalmente, después de 10 minutos de desesperada búsqueda encontró el ejemplar solicitado. Triunfante, el antiguo cadete regresó con el libro en la mano y con una sonrisa se lo entregó al cliente diciendo: “Están buenos los cuentitos de Unamundo ¿no?”.
Fuente:http://www.diariouno.com.ar/afondo/Los-libros-que-ya-no-se-leen-a-donde-van-20131007-0025.html
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