23 feb. 2010

El libro de Gutenberg





Tengo la impresión de que quienes hablan del libro electrónico toman dos problemas muy diferentes como si fuera uno solo. Para empeorar las cosas, inspirados en el «ceci tuera cela» (esto matará aquello), hay otros que predicen la inminente desaparición del libro impreso.


¿De qué hablamos cuando hablamos de «libro electrónico»?

El libro, tal como lo conocemos ahora —un cierto número de hojas unidas a un lomo y protegidas por dos tapas— aparece cuando los rollos de papiro son reemplazados por el pergamino.

Este formato revolucionario, que empieza a ser común alrededor del siglo seis, requería el infatigable concurso de un pequeño ejército de monjes que, encorvados sobre sus mesas de trabajo en un scriptorium, los copiaban a mano, dotándolos también de hermosas ilustraciones.

No resultaba raro que un ejemplar fuera tan caro como una casa. Con la aparición de la imprenta, alrededor de 1440, el libro sufre el primer cambio importante en su historia.

¿Qué había creado Gutenberg?

Un libro con tres características esenciales:

  1. Comparado con su predecesor, el libro de Gutenberg es ridículamente barato, lo que le permite convertirse en un artículo popular.
  2. El libro se hace portable. Los libros escritos en pergamino, aún los que no estaban encadenados a un estante, eran objetos pesados que difícilmente se llevaban fuera de una biblioteca.
  3. Es muy fácil de usar. No hace falta ningún manual de instrucciones para usar el libro de Gutenberg ya que los códigos de interacción se aprenden en unos pocos minutos. Lo más importante, sin embargo, es que una vez que uno usa un libro, ha aprendido a usar todos los libros.

El libro de Gutenberg es tan revolucionario que también señala un giro fundamental en Europa: el paso de una cultura visual y oral a una cultura escrita.

De cara a nuestro asunto es fundamental notar que el libro de Gutenberg funde el contenido con el medio de una manera perfecta. Tanto así que cuando decimos la palabra «libro» nos referimos tanto al soporte físico como al texto incluido en dicho soporte.

En el libro electrónico, por el contrario, esa integración no existe. De hecho, una de las características fundamentales del libro electrónico es que puede existir independientemente de su soporte. Eso puede ser una gran ventaja, aunque, por ahora, ha sido una gran desventaja.
El libro electrónico, entendido como «contenido», aparece cuando Michael S. Hart lanza en 1971 el Proyecto Gutenberg, cuyo fin es crear un archivo digital de todos los libros en dominio público.

Entonces ya era posible leer un libro en una pantalla, aunque esta perteneciera a una computadora tan cara, y quizá casi tan voluminosa, como una catedral. Pocos años después, con las primeras computadoras personales, el libro electrónico llega a los hogares de los países avanzados. El problema, por supuesto, es que a nadie se le habría ocurrido llevar una PC a la playa para poder leer su libro favorito.

Inclusive hoy, cuando las computadoras portátiles son relativamente baratas, resulta raro que alguien las use sólo para leer libros. Sin embargo, es justo decir que el libro electrónico, en términos de contenido, goza de buena salud y tiene mucho futuro. No ocurre lo mismo con el «soporte», entendido como un dispositivo dedicado, diseñado para facilitar la lectura de libros electrónicos, que todavía padece una menesterosa infancia.

El primero, el Sony Reader que aparece en el 2006, marca la pauta. Su innovación consiste en ser un dispositivo pequeño, liviano y portable, con una pantalla basada en la tecnología e-ink, desarrollada para simular el comportamiento de la tinta en el papel (haciendo que el texto sea mucho más fácil de leer en condiciones cambiantes).

Muy pronto aparecen otros lectores. El Kindle de Amazon en el 2007 y el Nook de Barnes & Noble en el 2009. También hay, como uno podría imaginar, otra docena de lectores de diversos fabricantes. Pero todos están basados en e-ink, y todos, a mi juicio, tienen las mismas carencias.

Si estos medios sueñan con reemplazar al libro de Gutenberg tendrán que igualar sus tres características básicas.

Empecemos por la portabilidad. Es cierto que la mayoría de lectores pesan y ocupan el espacio equivalente a un libro de Gutenberg, y que, por lo tanto, son igualmente portables. Pero los lectores todavía usan baterías cuya vida útil resulta ridícula en comparación. Uno puede dejar un libro de Gutenberg durante años sin que se borre el contenido. Los lectores de libros electrónicos todavía dependen demasiado de sus baterías. Pero portabilidad no es sólo tamaño, peso y batería: también hay que tener en cuenta la durabilidad.

Durabilidad Uno puede sentarse sobre un libro de Gutenberg, sumergirlo en el agua por unos instantes, inclusive arrojarlo contra la pared, sin que se pierda la información. Cualquiera de estos maltratos usuales destruiría un lector de libros electrónicos.

En términos de uso, las cosas no mejoran demasiado. Inspirados por las computadoras, los diseñadores de los lectores de libros electrónicos (probablemente ingenieros que no leen libros de Gutenberg) no tienen empacho en incluir una serie de botones, cada uno a su aire, además de menús de navegación que supuestamente facilitan el acceso al contenido.

Cada fabricante tiene su propio menú, y aunque algunos modelos, como el Nook, tratan de simplificarlos al máximo, todavía no resultan tan intuitivos, ni suficientemente rápidos. De hecho, éste es uno de los problemas de la tecnología e-ink: es embarazosamente lenta. Cada cambio de página ocurre con un parpadeo y un par de hipos que al principio parecen graciosos pero que pronto se convierten en una molestia.

En el libro de Gutenberg es muy fácil marcar la página que estamos leyendo, volver una páginas atrás para chequear un nombre o avanzar al índice para comprobar algo, todo en unos pocos segundos, y sin perder la ilación de la lectura. Los lectores del libro electrónico hacen esa simple tarea imposible, o, en el mejor de los casos, frustrante. ¿Hojear un libro?

Todavía es un sueño. ¿Escribir unas marcas o comentarios al margen? Es un proceso lento que obliga al lector a responder preguntas tan tontas como: ¿Quiere grabar los cambios? En pocas palabras, para poder convertirse en un medio viable, los lectores de libros electrónicos tienen que ser tan fáciles de usar, tan versátiles y tan intuitivos como un libro de Gutenberg.

Pero el problema principal de la generación actual de lectores es el precio. El Sony Reader costaba más de $400. En los últimos meses, gracias a la competencia, su precio ha bajado. Pero inclusive los más baratos (Nook y Kindle), que cuestan $259, todavía son ridículamente caros comparados con un libro en rústica que se puede comprar por $12. Perder un libro en rústico no es un drama. Tampoco lo es perder un Kindle, pero el tener que pagar otros $259 para reponerlo puede producir indigestión.

Esto no significa que los lectores de libros electrónicos actuales no tengan un mercado. Existe, y parece que muy vigoroso, a juzgar por los reportes de ventas del Kindle. También seguirá en aumento la producción de libros electrónicos. Pero este mercado, que tiene ciertas necesidades, hábitos y poder adquisitivo particulares, será por un tiempo una fracción del mercado del libro de Gutenberg. Esto no significa que, en el futuro, las cosas puedan cambiar.

¿Qué características debería tener un lector de libros electrónicos para desplazar al libro de Gutenberg?


  • En primer lugar, debe ser capaz de leer diversos formatos electrónicos, empezando por el formato de texto, que es el más universal, y en el cual están almacenados los cada vez más crecientes archivos del Proyecto Gutenberg.
  • Debe ser pequeño, liviano, y debe ser capaz de aguantar un maltrato razonable, sin mostrar una apreciable degradación de rendimiento. Una caída, por ejemplo, debería ser cosa de nada.
  • Debe usar un interfaz universal, tan fácil que uno no tenga que abrir un manual de usuario para saber cómo se avanza al índice, o cómo se escribe una nota al margen.
  • Finalmente debe costar el equivalente a unos actuales $25. Sí, diez veces menos que los lectores actuales. Que además puedan llevar docenas de libros en su memoria debe ser la cereza.

¿Es demasiado pedir? El libro de Gutenberg logró metas más ambiciosas. El incentivo para el nuevo lector de libros electrónicos existe. El libro, como concepto, no va a desaparecer de nuestra civilización. Cambiará el medio, quizá, si se cumplen estos requisitos. Mientras tanto, la mayoría de lectores todavía preferirá llevar un libro de Gutenberg en el bolsillo, con la seguridad de que estará allí, dispuesto a recibirlos, cuando tenga unos minutos libres para leerlo.


Fuente: http://blog.josedepierola.com/?p=217

El uso de la tecnología en el aula


Es un hecho que el uso de la tecnología en el aula, hoy en día, se hace necesario para poder lograr la motivación del alumnado y la identificación del mismo con el tema.

A continuación te presentaremos algunos puntos a favor y en contra de convertir tu salón de clases en un aula 2.0.

Ventajas
El objetivo es lograr utilizar la
tecnología al servicio de la educación y no la educación como una justificación para usar la tecnología.

Ventajas para los alumnos y familias:
  • - Los alumnos pueden trabajar con mayor autonomía, de manera individual y en grupo.

  • - Posibilidad que los alumnos estén más activos en la clase.

  • - Mayor atención y motivación por el aprendizaje, más ansia de saber, más preguntas por su parte.

  • - Aumenta las posibilidades de la interacción del alumno con los medios que le rodean para aprender y con el profesor.

  • - Los alumnos realizan más ejercicios en menor tiempo. No tienen que copiar enunciados, usar diferentes colores en la pregunta que en la respuesta, no tienen que perder tanto tiempo copiando. Ahora, es más fácil y rápido buscar el significado de una palabra que no entienden.

  • - Para los alumnos las clases en las que se usan TIC son más "cortas". Me hablan de que el tiempo pasa más rápido que en otras asignaturas. Me comentan que lo pasan mejor (este dato es subjetivo, pero sí es satisfactorio en la práctica docente).

  • - El alumno puede asumir roles que van desde el aprendiz, pasando por el colaborador, el ayudante del profesor (monitor) hasta el investigador (bien sólo o en grupo cooperando).

Ventajas para el docente

  • - Cambios en la motivación del profesorado: mayor compromiso en la búsqueda de nuevos modos de presentar cada tema.

  • - Cambios en la interacción del profesorado con los alumnos.

  • - Disponiendo además de un software de control de aula, es muy fácil orientar el trabajo que están haciendo al poder acceder a sus ordenadores.

  • - Los contenidos se pueden presentar en formatos más atractivos y adecuados a lo que el alumnado está acostumbrado a ver en su vida cotidiana, se pueden completar con la indagación personal.

  • - Es más sencillo el uso del vídeo, de una simulación, de materiales digitales, etc..

  • - Las TIC o TAC nos proporcionan que los docentes desarrollemos unos trabajos más cooperativos con los estudiantes y así cambiemos la organización de las aulas atendiendo mucho mejor a la diversidad del alumnado de las mismas.

  • - El conocimiento que se va construyendo en el tiempo escolar se puede almacenar para usar cuando ser vuelva a necesitar, transmitir al instante, etc.
Incovenientes: puntos en contra

Tiempo

  • - La docencia con apoyo de las plataformas y las TIC ocupa mucho tiempo.

  • - Escasez de tiempo para preparar materiales específicos.

  • - Tiempo e incentivos para el profesorado. Horas para que los coordinadores de los centros puedan mantener las aulas en buen estado y apoyar a otros que se sienten menos seguros.

  • - Es necesario valorar el trabajo virtual y en equipo, proporcionando los recursos necesarios, especialmente el más caro de todos: el tiempo.
Formación
  • - La escasa formación inicial y permanente del profesorado. Se requiere formación del profesorado en TIC, web 2.0, búsquedas en Internet, didácticas, gestión del tiempo en las aulas 2.0.

  • - Conseguir que el profesor sea capaz de conjuntar un buen dominio de las tecnologias de aprendizaje y concimiento, y la utilización de metodologías que promuevan un aprendizaje más reflexivo, colaborativo, autonomo y autoevaluador del alumno. Para conseguirlo, el profesor debe creer en la efectividad de estas nuevas tecnologías y metodologías, y por lo tanto sentirse suficientemente motivado como para invertir el tiempo y esfuerzo que requiere este cambio.

  • - Los profesores inmersos en esta andadura son muy heterogéneos (desde los que no saben nada de tecnología hasta algunos que tienen buena disponibilidad y preparación).

  • - Es necesario disponer de espacios donde compartir experiencias y recursos con otros profesores.- Es necesaria una revisión y actualización de las metodologías. Hay que aplicar nuevas metodologías que, entre otras cuestiones, suponen relaciones para los alumnos y los docentes.

22 feb. 2010

libro y su importancia social

En cada país, una de las inversiones más fuertes de los sistemas educativos ha sido siempre la de incrementar el porcentaje de población alfabetizada. Sin embargo, al contrastar las cifras de población alfabetizada con las de libros leídos por habitante, nos encontramos con que existe una pobreza importante, porque quien sabe leer, no lo hace.




Leer es crecer.

Por esta razón, hoy existe un reto adicional al de alfabetizar; el de lograr que la población alfabetizada se convierta en una población lectora. Esta tarea no es ya una tarea exclusiva del sistema escolar; los maestros, bibliotecarios, librerías, editoriales y, sobre todo, los padres de familia, deben procurar convertir a las personas capaces de leer en lectores efectivos.

En algunas familias, las lecturas no son fuente de cultura, los padres no dan importancia a los libros y no relacionan las lecturas de los hijos con los objetivos que persiguen en su educación integral; ven la lectura como medio para que sus hijos cumplan la tarea, como simples pasatiempos o las rebajan al uso de historietas.

Si esto no fuese suficiente, la televisión y otros medios que manejan principalmente la información a través de imágenes, han colaborado a darle prioridad a la imagen misma que utiliza un lenguaje perceptivo y concreto, muy sencillo de asimilar, frente a la palabra y a los conceptos, que implican un lenguaje conceptual y abstracto y que requieren de un proceso creativo de pensamiento.

Por esta razón es muy importante considerar que el hecho de tener al alcance las diferentes herramientas educativas (libro, CDROM, videos, Internet), no garantiza por sí mismo el aprendizaje y la adquisición de conocimientos y habilidades, sino que el factor que las hace realmente útiles y trascendentes es la lectura de su contenido; es por esto que el desarrollar en sus hijos el hábito de la lectura se convierte en una de las cualidades principales con que una persona debe contar para enfrentar con éxito los retos del mundo por venir.

  • Es fundamental para los padres de familia conocer todos los beneficios que la lectura brinda y las condiciones propicias para crear en sus hijos el hábito de la lectura:


  • Cómo favorecer una actitud positiva de las personas, en particular de los niños, hacia la lectura.


  • Qué actividades familiares, tipo de lecturas y ejercicios les hacen ameno el desarrollo del hábito.Qué no hacer.


  • De qué manera aprovechar integral e inteligentemente las herramientas tecnológicas.

Los siguientes son lineamientos generales para crear, fomentar y afirmar el hábito de la lectura en los pequeños, desde temprana edad.

En futuros contenidos relacionados con este tema se harán sugerencias más puntuales sobre acciones directas para favorecer dicho hábito en los pequeños que todavía no saben leer y los que ya lo hacen, y que además pueden ser de mucha utilidad para los adultos que hayan decidido adquirir este hábito tan enriquecedor.

Antes del nacimientoLas experiencias sensoriales y motrices ocupan la mayor parte del desarrollo del niño.

Se recomienda:a. Leerles cuentos y acompañar esta actividad con mímica y variaciones en la voz de acuerdo a los personajes.b. Mostrarles los libros ilustrados mientras se lee. Hacer hincapié en las formas, colores, tamaños y texturas. c. Proporcionarles libros de tela y libros sorpresa de actividades.

De 0 a 2 años: Las experiencias sensoriales y motrices ocupan la mayor parte del desarrollo del niño.

Se recomienda:

a. Leerles cuentos y acompañar esta actividad con mímica y variaciones en la voz de acuerdo a los personajes.

b. Mostrarles los libros ilustrados mientras se lee. Hacer hincapié en las formas, colores, tamaños y texturas.

c. Proporcionarles libros de tela y libros sorpresa de actividades.

De 2 a 7 años: En esta etapa comienza el cambio de la percepción de la realidad del niño a un lenguaje simbólico y de abstracciones en su cerebro; por esto, es muy importante continuar favoreciendo el enriquecimiento del lenguaje para que así pueda expresar correctamente la creciente cantidad de sensaciones e ideas que se crean en su mente.

Se recomienda:

a. Lectura de fábulas y cuentos .

b. Hacer dramatizaciones y contar con su participación.

c. Permitir y favorecer el contacto físico con libros hechos de materiales y con contenidos adecuados a la edad particular y a sus intereses.

d. Además de libros de lectura, contar con libros de actividades y juegos.

De 7 a 11 años: Se inicia el desarrollo intelectual. El niño se hace preguntas sobre el cómo y el por qué de lo que sucede a su alrededor. El lenguaje es más significativo y más plástico; en esta etapa su imaginación es más fecunda y estimulable.

Se recomienda:
a. Promover la elaboración de un diccionario personal.

b. Ayudarle a la elaboración de una antología de sus cuentos favoritos y de poemas.

c. Acompañarles para que inventen sus propias rimas e historias.
d. Grabación de sus rimas y representación de las historias creadas.

e. Compra regular de libros de los títulos de su preferencia, tanto de lectura como de actividades y juegos de destreza e ingenio.

f. Afirmar los días y la hora de la lectura en familia.

De 11 a 15 años Se presenta el pensamiento abstracto. Si el niño, en sus etapas previas de desarrollo, ha tenido la suficiente estimulación y acercamiento a los libros y la lectura esto significa una presencia familiar para él; en esta etapa requiere menor estímulo directo.

Se recomienda:

a. Fomentar su capacidad crítica.

b. Estimular la creación de una biblioteca propia con enciclopedias y textos específicos, así como la línea o líneas de lectura de su preferencia.

c. Presentarle la opción de participar en concursos de oratoria, poesía, de redacción y similares.

d. Intentar o sugerir que se involucre en ayudar a otras personas a que adquieran el hábito que él ya posee.


19 feb. 2010

Siguen las objeciones en contra de la biblioteca digital de Google

Todo el debate se centra en que la biblioteca digital más grande del mundo en Internet podría ser un beneficio para la sociedad o violará las protecciones a la propiedad intelectual y la privacidad de los lectores, según los defensores de Google y sus oponentes.

Existe un punto importante a favor de la biblioteca digital de Google y es el concerniente al audio digital, según Marc Mauer presidente de la Federación Nacional de Ciegos de USA, la capacidad de audio del sistema de Google les dará acceso a 10 millones de libros.

Mientras que para la oposición sostuvo que la biblioteca explotará a sus clientes, según su abogado Andrew DeVore, un acuerdo propuesto por Google ofrece "una compensación lamentablemente inadecuada" a cambio de "usos desconocidos y no revelados", otros opositores a la biblioteca mencionan que los planes de Google tenían más que ver con el comercio que con el acceso a los libros.

Este debate también enfrenta a gigantes tecnológicos: un abogado de Sony Corp., que fabrica lectores electrónicos, dijo que la compañía apoya el esfuerzo de Google porque promoverá la competencia. Pero un abogado de Microsoft Corp. se quejó de que daría a Google una ventaja injusta.

"Nadie disputa seriamente que la aprobación del acuerdo abrirá las puertas virtuales a la mayor biblioteca de la historia, sin restar a los autores un solo centavo de lo que reciben ahora o de lo que es probable que reciban si no se aprueba", dijo Google, que ya ha escaneado más de 12 millones de libros.

17 feb. 2010

Recomendaciones para fomentar la lectura en familia

Respetar los tiempos de descanso del niño, y estimularlo a seguir el texto con los ojos, son algunas de las sugerencias formuladas por expertos en la nueva publicación del CRA.La capacidad lectora es en gran medida una herencia familiar que pasa de padres a hijos a través de la cotidianidad del hogar. Cuando el padre o la madre leen cuentos en voz alta, le añaden una calidez adicional, al tiempo que con la entonación adecuada, le devuelven la riqueza sonora al texto. Los niños aprenden así las inflexiones del idioma y se ejercitan en el manejo de sus propias emociones.

Es atendiendo a esto que “Leamos juntos”, la última publicación del Centro de Recursos para el Aprendizaje (CRA), de la unidad de currículum y evaluación del MINEDUC, entrega un excelente material de apoyo orientado a guiar a los padres y apoderados para ser parte activa de la formación lectora de sus hijos. Se trata de artículos y orientaciones para incorporar a la familia en el fomento a la lectura, así como actividades que sirven de punto de partida para lograrlo.

Constanza Mekis, coordinadora de las bibliotecas escolares CRA, enfatiza que sin poner en duda la importancia de la escuela en la adquisición de conocimientos y en la formación del individuo, la familia es el primer educador y el lugar donde se desarrollan sus principales valores y afectos. “Si desde la primera infancia los niños y niñas ven que sus padres, abuelos o hermanos están en contacto con la lectura (dice), ya sea de libros, diarios, revistas, o incluso en formatos digitales, su iniciación como lectores se producirá de manera natural y espontánea pues, además, estará asociada a una vinculación afectiva”. Si, en cambio, el entorno familiar es menos proclive a la lectura, la sola motivación de la escuela, probablemente no producirá un efecto tan inmediato: “entonces la escuela y la biblioteca escolar tendrán que esforzarse por encantar también a la familia para llevarla al placer de leer”.

La lectura es parte del modelo de conducta que copian los niños, a partir de los adultos más cercanos. Con el tiempo, cualquier persona cercana con la cual pueda establecer una relación afectiva, es susceptible de convertirse en un positivo modelo de lectura. Seguidamente entregamos algunas de las valiosas recomendaciones, formuladas por expertos en Leamos Juntos.

Sugerencias para generar una actitud positiva del niño frente a la lectura

  • Validar las competencias del niño
La lectura es un proceso largo. en cada uno de los pasos del aprendizaje el niño debe ser legitimado a través de la visibilización de los comportamientos positivos y de la legitimación de los logros alcanzados. se contribuye así a formar una imagen personal positiva de sí mismo. esto significa, por ejemplo, que si un niño logra leer una palabra, de inmediato se debe legitimar el logro con una frase positiva, en lo posible acompañada de una metáfora: “Qué buen lector eres, seguro que en poco tiempo más estarás leyendo como los (las) periodistas de los noticiarios”.
  • Prestar atención a lo positivo
Prestarle atención a un niño o niña cuando lo hace bien es una poderosa herramienta para fijar lo aprendido. por ejemplo, comentar la cantidad de libros que ha leído o la cantidad de conocimientos que tiene sobre un tema es un aliciente para seguir leyendo; a medida que el niño o niña progresa encuentra más agrado en el trabajo.
  • Evitar etiquetar al niño y criticarlo
Se debe evitar etiquetar a los niños con clasificaciones como “eres mal alumno” o “eres mal lector”, porque puede generarse lo que se denomina “profecía autocumplida”. es muy difícil librarse de las etiquetas. no obstante, la familia puede revertir este proceso cambiando el discurso y destacando aspectos positivos que, antes ocultos, afloran con el cambio de actitud –como el buen humor, la creatividad y la energía. el exceso de crítica aumenta un problema en vez de disminuirlo: si el niño no logra realizar una tarea, a pesar de haberse esforzado, es preferible cambiar el ejercicio por una tarea más fácil que criticarlo.
  • Reconocer los logros y progresos del niño
Que un niño aprenda no sólo depende del interés que él tenga, sino de la visibilización que hacen sus padres de sus progresos, por lentos que sean. esta visibilización debe hacerse en forma inmediata tras el logro de una actividad, con el fin de fijar el aprendizaje. los aprendizajes se logran en forma muy lenta al comienzo, por ello es necesario que la familia no se impaciente y legitime cada progreso.

  • Afianzar la autoestima
Es importante generar situaciones en que el niño sienta que logra realizar lo que se le pide. el sentimiento permanente de fracaso puede afectar seriamente la autoestima. mientras más dificultades tiene un niño, más importante es destacar sus progresos.

Sugerencias para realizar lecturas compartidas

*Incentivar al niño o niña a que narre un cuento utilizando sus propias palabras y escucharlo con atención sin corregirlo ni interrumpirlo.
*Proponer un título y pedirle que adivine de qué se trata la historia. por ejemplo, “rosita y las zanahorias mágicas”.
*Estimularlo a seguir con los ojos la lectura. para esto, seleccionar textos con letras grandes e imágenes, para que el niño pueda seguir la lectura con facilidad.
*Pedirle que termine la historia de otra manera. por ejemplo, leerle el siguiente microcuento de una línea de augusto monterroso: “cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Luego, incentivarlo a jugar a encontrarle un principio y un final.
*Leerle las lecturas todas las veces que el niño lo solicite, de tal manera que domine el vocabulario, aprenda la secuencia de la historia y se vaya encariñando con los héroes y heroínas de los cuentos.
*Ayudarlo a describir qué sienten los personajes de los cuentos, para que entre al mundo emocional de ellos percibiendo los matices de las emociones.
*Cuando el niño tiene más edad, pedirle que muestre sus libros favoritos y que lea aquellas partes que más le gustaron. es importante que el padre demuestre interés por lo que el niño o niña le está mostrando.
*En la etapa adolescente, los padres pueden hacer lecturas familiares de los diarios e ir comentando las noticias que les llamen la atención.

Los SÍ y los NO de la lectura



*Proporcione al niño materiales de lectura atractivos y que lo motiven.
*Cuando el niño ha aprendido algo, deje que lo disfrute todo el tiempo que quiera o que necesite para practicarlo.
*Déle tiempo y espacio para practicar el juego libre, a fin de que desarrolle su creatividad y capacidad para tomar iniciativas.
*Respete las necesidades de descanso del niño.
*Valorice lo más explícitamente posible cada logro del niño y así aumentará su sentimiento de “ser capaz de...”
*Frente a las dificultades, simplifique todo lo que sea posible la tarea o solicite apoyo a alguien especializado.
*Mantenga un cierto nivel de desafío sin sobreexigir.
*Utilice metáforas positivas que contribuyan a mejorar la imagen personal.


No
*No obligue al niño a escuchar lecturas sobre temas que no le interesan.
*No lo presione a que logre etapas de aprendizaje para las cuáles no está maduro.
*No ocupe todo el tiempo del niño en actividades didácticas para no producirle sobresaturación y rechazo.
*No insista en actividades relacionadas con la lectura cuando esté cansado.
*No se centre en los errores que pueda cometer, enséñele en otra ocasión.
*No etiquete al niño de disléxico o disgráfico si tiene dificultades.
*No se ría de los errores de los niños: son extraordinariamente sensibles a sentirse ridiculizados.
*No utilice calificaciones ni metáforas negativas si el niño se equivoca, pues tienen una alta probabilidad de afectar negativamente la imagen personal.


Umberto Eco: "Internet es una parodia de la enciclopedia porque incluye información falsa"


El filósofo y escritor italiano Umberto Eco, quien fue investido este miércoles doctor honoris causa por la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, afirmó que Internet es una "especie de parodia de la enciclopedia que reúne todo el saber del mundo, porque incluye también información falsa", por lo que consideró que el medio ha "fracasado en su intento por ordenar el conocimiento del mundo disponible".

Así, Eco, quien ha sido investido honoris causa por 38 universidades del mundo hasta la fecha, señaló que la función de la cultura "no es sólo conservar cosas, sino, también, saber desecharlas, indicando, en este sentido, que una biblioteca es la imagen representativa de una cultura "no sólo por los libros que tiene, sino también por los libros que no ha querido tener".

No obstante, el semiótico italiano, quien fue precedido en su discurso de investidura por la laudatio del catedrático de Literatura y Comunicación de la Universidad de Sevilla Manuel Angel Vázquez Medel, rechazó la idea de introducir pautas de control en el universo de internet, ya que, según aseguró, "el más mínimo criterio supondría la reducción de libertad", por lo que se mostró partidario de "educar a la gente a utilizar críticamente la libertad".

Asimismo, el autor aludió durante su discurso, pronunciado en italiano, al "sueño de toda filosofía y de toda ciencia por conocer y definir las cosas por su esencia", aspiración que ilustró haciendo un recorrido por las diferentes herramientas que ha utilizado el ser humano por realizar un compendio del conocimiento existente, entre ellas, la enciclopedia durante el Barroco.

De este modo, recordó que fue con Francis Bacon con quien se abrió camino a la idea de una enciclopedia basada en datos derivados de la experiencia científica y sobre una crítica de las falsas opiniones del pasado, como un repertorio "abierto y en continuo desarrollo", para referirse después a Emanuele Tesauro y su 'Indice Categórico', donde éste propone el modelo de metáfora como forma de descubrir relaciones todavía inéditas entre los datos del saber.

No obstante, para Eco el proyecto más "completo y articulado" en este sentido es del Wilkins, quien en 'An essay torrad a real carácter andad a philosophical language' elabora una "colosal" reseña del saber y establece una tabla de 40 géneros mayores para después subdividirlos en 251 diferencias peculiares y derivar de ellas 2030 especies.

Destacó el Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades las relaciones entre la enciclopedia barroca y la World Wide Web, indicando que el WWW no es un sistema ordenado de géneros y especies, sino una lista "infinita e indefinida" de fenómenos, definiciones, descripciones o propiedades. "La web es incapaz de reducir al orden su propia multiplicidad ni nos ofrece instrumentos para crear desde su caos un orden posible", afirmó, reconociendo, sin embargo, que "cualquier orden posible de nuestros conocimientos tendrá que ser elaborado usando la enciclopedia infinita de la web, pero sin sucumbir al vértigo de su laberinto".


16 feb. 2010

Las tablets llegan para abrir una puerta hacia el mundo virtual


Se trata de pequeñas computadoras chatas que tienen el teclado en la pantalla táctil


¿Qué es una tablet? ¿Para qué sirve? Estas son quizás las primeras preguntas que se hicieron los televidentes cuando observaron el 31 de enero, en la entrega de los últimos premios Grammy, al actor Stephen Colbert accionar una computadora que parecía, a simple vista, hecha sólo con una pantalla. Microsoft, Apple, IBM y hasta la Universidad de Córdoba, en España, por nombrar algunas, se han sumado a esta movida comercial que busca cambiar, paulatinamente y para siempre, el modo en el que se indica a la computadora qué es lo que se quiere hacer con ella.

"Las tablets, que próximamente se verán, son computadoras chatas, como una tableta, con una pantalla de entre nueve y 10 pulgadas y que usa internet móvil como lo hacen ahora los celulares. La novedad es que los fabricantes de estos productos quieren imponer el uso cotidiano y masivo de los comandos táctiles, como los botones en las pantallas de algunos teléfonos celulares, que se tocan pero que no se pueden tomar físicamente. Además, se busca lograr, en unos años, que sean virtuales, es decir, sólo proyectados en una imagen en el aire. En la aceptación masiva de este modo de operar una computadora está la puerta a una gran revolución que será aplicada a todas las máquinas", explica Leandro del Sueldo, desarrollador de software.
Del Sueldo opina que las tablets no tendrán un gran éxito comercial en 2010, y que con este lanzamiento los fabricantes buscan testear las preferencias de los usuarios para imponer en el mercado tablets cada vez más novedosas, cómodas y virtuales. "En unos tres o cuatro años todo el mundo querrá una tablet, pero no ahora.

A pesar de que las pantallas táctiles están presentes en algunos teléfonos celulares y en otros equipos, en informática no se avanzó significativamente en torno de la interacción entre el ser humano y la computadora. Este elemento de unión entre el hombre y la máquina es lo que en computación se denomina interfaz y que desde hace más de 40 años está representado por el teclado y el mouse.

Vimos con los años mejorar la imagen de las pantallas y aumentar la velocidad de los microprocesadores, pero la interfaz se quedó en el tiempo", comenta.

Añade que quizás se deba a que imponer comercialmente una nueva interfaz supone también tener éxito en lograr cambios de hábitos muy profundos. En el caso del teclado, basta pensar que este se retrotrae inmediatamente al uso que tuvo por décadas la máquina de escribir, un elemento que permitió el paso hacia la aceptación masiva de la computadora.

"A las tablets les sobra tecnología pero no está muy claro para qué sirven y a qué mercado apuntan", dice Javier Graña, empresario y estudiante de Licenciatura en Informática. Graña informa que muchos aseguran que estas máquinas son un híbrido entre las palms, las notebooks y las netbooks. "Son opiniones. Lo que hoy es cierto es que disponer de una tablet es como llevar un cuaderno bajo el brazo todo el tiempo. Permite tomar la máquina con una mano y escribir con la otra, como las antiguas palms, pero con la capacidad, potencia y funciones de una computadora. Además, se puede llevar una gran cantidad de textos en formato digital", explica.

Hacia el futuro

Imponer el libro digital frente al formato papel es otro desafío que quieren ganar los fabricantes de tablets para instalar el concepto de que es posible transportar toda una biblioteca de un modo cómodo, estético y práctico. Sin embargo, esta idea fue llevada a la práctica sin mucho éxito hace unos años por la compañía Amazon.

"En unos años podremos doblar la pantalla como doblamos una hoja. Hoy no es posible reproducir la sensación visual y táctil de leer en papel. Incluso hay errores de escritura que usualmente se perciben en la hoja impresa, pero no en la pantalla. Esto es porque hacemos el aprendizaje de la lectoescritura en formato papel y porque las pantallas no son muy buenas", señala Del Sueldo.
Para estos expertos el paso hacia adelante que significa tablet es el comienzo de un mundo virtual en el que será usual que se maneje a diario la computadora con la voz y con los movimientos de los ojos. Todo tiende a lograr, en el futuro, un único aparato con el cual se pueda hablar, escribir, comerciar, en fin, vivir de un modo real pero en forma virtual.

12 feb. 2010

Las redes sociales buscan un lugar en la educación


En los blogs esa temática pisa fuerte. Pero además existe una amplia gama de herramientas que la llamada web participativa ofrece a docentes y maestros, entre ellas las redes sociales. No es un dato menor: según un estudio los jóvenes pasan cada vez más tiempo online. Los especialistas advierten que “hay obstáculos importantes"



Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación evolucionaron en los últimos años de manera exponencial. La capacidad de interconexión a través de la red y programas de fácil manejo son parte de ese crecimiento. En ese sentido, las redes sociales, con su capacidad innata de crear comunidad, se perfilan como una alternativa interesante para incluir en los procesos educativos.

Según Daniel Krichman, consultor especializado en educación y comunicación mediadas por tecnologías, “si partimos de la idea de Pierre Bordieu, según la cual la escuela es donde se fabrican las personas y pensamos las redes sociales como ámbitos de inmersión y desempeño de personas, es factible la utilización de redes sociales en el ámbito educativo”, expresó consultado por Rosario3.com.

Sin embargo, aclaró que “hay obstáculos importantes que tienen que ver con la implementación, con el involucramiento. Para empezar, las redes sociales configuran un espacio de prácticas de lenguaje sin cuerpo, como dice Franco Ingrassia, y el dispositivo educativo hoy no podría contrapesar esa falta. La formación de la personalidad requiere la puesta en juego del cuerpo además del lenguaje. No somos lo uno sin lo otro”.

Asimismo analizó que, mirado desde las prácticas educativas, “tampoco concuerdan los modelos de abordaje y apropiación. Mientras que la red, por su configuración, necesita un metaconocimiento que sostenga la autonomía, el sistema educativo actual sigue teniendo una estructura que privilegia la acumulación de conocimiento como recurso de poder y por lo tanto promueve la dependencia”.

Para Krichman, “la participación en una red requiere un pensamiento con autonomía creciente, estrategias de aprendizaje probadas para cada actor, buenas definiciones de sentido y capacidad de riesgo para explorar y establecer lazos que vehiculicen el intercambio. En el sistema educativo lo social no está basado en el desempeño horizontal sino en el orden y el disciplinamiento, en la verticalidad”. En ese sentido afirmó que “es un choque cultural fuerte, donde, con seguridad, no hay una sola manera de hacer las cosas. Todavía las condiciones de aprovechamiento hay que pensarlas punto por punto. En cada caso particular”.

Ante tal panorama, la pregunta que surge está centrada en cuánto se capitalizó el boom de las tic´s en el sistema educativo. Según Kirchman, la respuesta depende que aspecto educativo se mire: “En la experiencia individual de muchos docentes, creo que se capitalizó bien. Muchos incluyeron en sus rutinas las nuevas prácticas, se los ve participar en las redes sociales, intercambiando con pares y en plena producción”, mencionó Krichman y agregó que “es fácil advertir que manejan otras herramientas conceptuales, que aprovechan mejor la información disponible, que están involucrados en prácticas diferentes y eso modela en un pensamiento de otra calidad”. Sin embargo recalcó que “faltan más docentes en ese proceso, faltan más alumnos, falta el ingreso masivo de las instituciones, para empezar a inclinar el fiel de la balanza”.

En relación al otro aspecto educativo relacionado a lo institucional, el especialista analizó que “hay dificultades, mucho voluntarismo y poca comprensión del fenómeno global. Es un proceso interesante para seguir, aunque por ahora creo que la dinámica principal es de vaciamiento; cada vez hay más prácticas que se implementan extracurricularmente y por fuera de la instituciones”. En ese sentido agregó que “la tensión que genera la demanda de los pibes confrontando contra la rigidez institucional, por ahora parece estar contribuyendo al deterioro en la calidad de la gestión y en el espesor de la experiencia educativa para todos”.

Cientos de propuestas recorren la web
En facebook diversos grupos apuestan a sumar adeptos para generar debate sobre la educación. en ese sentido "Mi granito de arena para mejorar la educación" creado por Antonio Torres Este grupo pretende recoger las opiniones del mayor número posible de profesionales de la educación del mundo de habla española sobre los principales factores que inciden sobre la calidad de la educación y los posibles métodos para mejorarla.

Por su parte el microbloggin más famoso no se queda atrás y con una iniciativa llamada Edutwitter los educandos se suman al debate en 140 caracteres. Además la iniciativa cuenta con una Wiki con el objetivo se hacer de esa red un espacio participativo 2.0

Otro espacio dedicado al tema es el portal Educared. Según el sitio el amplio y vertiginoso desarrollo de las Tics "plantean nuevos retos y desafíos a la educación en general y a la infantil en particular". En ese sentido plantean propuestas desde la "Sala con Tic´s" y "Ticollage".

Por su parte a nivel más global, el sitio Virtual Educa lleva 10 años fomentando un espacio de convergencia para el intercambio de experiencias y la realización de proyectos vinculados a la Sociedad del Conocimiento.
El uso de redes sociales y web 2.0 aumentó un 82 por ciento.

Según las cifras de un estudio llevado adelante por la consultora Nielsen el tiempo de permanencia de los jóvenes en sitios de redes sociales como Facebook y Twitter aumentó 82 por ciento durante el 2009. Facebook fue la red social número uno con 206,9 millones de visitantes únicos en dicho mes, lo que equivale al 67% de los usuario de los medios sociales en todo el mundo.

Según la investigación, los usuarios pasaron en diciembre una media de 5 horas y media en sitios de redes sociales, frente a las tres horas que pasaron durante el mismo período el año anterior. El estudio está basado en los hábitos de navegación Web en EEUU, el Reino Unido, Australia, Brasil, Japón, Suiza, Alemania, Francia, España e Italia.

Fuente: http://www.rosario3.com/tecnologia/noticias.aspx?idNot=64859

7 feb. 2010

La misión del lector

Por: Isabel Espinosa Arronte

Resumen: La problemática del «fin del libro», nacida no solo a partir de la eclosión de las nuevas tecnologias, ha situado al lector en una nueva posición intelectual. La lectura ha dejado de ser exclusivamente lugar de reflexión, para convertirse en lugar de intervención. Con ello el lector ha asumido una responsabilidad inédita y, al mismo tiempo, fácilmente eludible. En este artículo se hace un breve recorrido por las características del viejo y el nuevo paradigma textual y se abren cuestiones acerca del sentido de la lectura en el actual discurso de la inestabilidad. Los recientes acontecimientos históricos, finalmente, servirán para apuntar posibles claves conceptuales para la construcción de la nueva figura del lector.


La biblioteca.
Pensar el lector quiere decir identificar el lugar en que «acontece» el momento significativo del texto. Tradicionalmente, consideramos que lee quien, al pasar la vista por lo escrito, «reconoce» los signos y los comprende [1]. Esta definición se apoya en la estructura de aquello que aun hoy identificamos como libro, un objeto que presupone la mirada, dirigida y lineal. Desde el inicio de la lectura individual y silente en el s.v, este movimiento hacia la comprensión incluye un momento de reflexión, es decir, de repliegue del lector hacia sí mismo inducido por «eso otro» que es el texto. La superficie del papel actúa entonces como espejo es decir, como exterioridad que refleja y restituye, en un giro que modifica al lector y consiente su «autorreconocimiento». Algunos autores (Kerchkove,1999: 83) ven precisamente en la tecnología del libro el caldo en que se cuece la filosofia de la conciencia y la identidad privada.

Según esta línea, el proceso de interiorización, la lentitud y el estatismo que implica la lectura en papel serían perfectos acompañantes -hábitos intelectuales óptimos- para la aparición de la conciencia. El libro, por su condición material, delimita la existencia de un afuera, al otro lado de los recorridos silenciosos e internos de la página.

Es en este «más acá» íntimo donde el lector por fin existe y se recoge, por oposición al mundo exterior. En esta tesitura, el libro aparece como instrumento «productor» de un tipo peculiar de personaje conceptual: el lector mudo y solitario, «autoconsciente».

La lectura, en el modelo que acabamos de mencionar, se presenta como primordialmente introspectiva. Las palabras fijadas en la hoja impresa dictan el gesto ocular que retiene al lector en la labor, volcada hacia dentro, de interpretación. En este sentido el libro «ocupa» al lector, lo invade -y lo paraliza físicamente- separándolo temporalmente del mundo. Solo diferidamente el lector puede llegar a exteriorizar el texto y transformarlo en acción. Mientras tanto, la lectura permanece contemplativa.

El rasgo que estructura esta relación con el libro es la distancia. La separación del objeto -que permanece siempre allí en frente, esperando- consiente la organización dicotómica de la lectura. Existe un lector y, a treinta centímetros, un texto. De este modo, se impone no sólo una cierta actitud intelectual (la contemplación) sino también una relación particular con el espacio y el tiempo.

La distancia con el objeto marca fronteras y nos coloca en espacio de volumenes diferenciados en que se distinguen las posiciones. Por su parte, la necesidad de seguir las lineas de un texto estático obliga a la lentitud. El tiempo deviene lento y lineal. Además, desde que el libro salió de los monasterios y se abandonó su lectura comunitaria, el elemento propicio para leer es el silencio (que convoca la atención del lector y le permite elaborar su propia interpretación).

Por otro lado, el caracter unitario y delimitado de la página convierte el acto de leer en un trabajo acumulativo, de acopio y sedimentación de contenidos. Sin embargo, el lector no es exactamente un «recipiente» puesto que el trabajo de incorporación es dinámico y dialéctico. El resultado, tras la lectura, tiene que ver con la conformación de nuestra identidad tanto personal como cultural. En el primer caso, como vimos más arriba, el lector accede a un reconocimiento de sí mismo y del mundo a través de la experiencia lingüística. En el segundo caso, la adquisición de un determinado saber libresco nos inscribe en un contexto preciso (saber culto-occidental) que conforma nuestra relación con la comunidad.

La persona «leída», es decir, aquella que ha acumulado una cierta cantidad de información a través de los libros, ocupa un lugar concreto en la sociedad: el del intelectual, que ejerce un cierto poder espiritual o ideológico en la colectividad.
En este paradigma el lector encuentra su sitio cómodamente. Su tarea consiste en acceder al texto que le viene dado y con el que dialoga. Su objeto es el libro.

La tradición nos dice, sin embargo, que este objeto contiene en sí mismo la voluntad de autoperversión. Desde el libro lleno de libros que es el Quijote, a la Rayuela o «libro para saltar» de Cortázar, se ha tenido siempre la tentación de interpelar al lector, de modificar, pues, el esquema de responsabilidades (que, en este modelo clásico asume fundamentalmente el autor).

El libro por venir
La famosa «crisis del libro», y del modo de leer que lo acompaña, no nace con la eclosión de las nuevas tecnologías [2]. Los intentos de desestructurar el modelo dicotómico de lectura recorren los planteamientos del arte conceptual del s.xx, la poesía de Mallarmé, los trabajos de Derrida, Blanchot… Sin embargo, la aparición del texto digital inaugura un nuevo laboratorio de experimentación de formas anheladas de lecto-escritura.

Lo interesante de este tipo de texto no es que plantee nuevos desafios sino que se revela como realización positiva de un viejo ideal lingüístico de dispersión y descentramiento. Quedan por ver los límites de este nuevo texto y las modificaciones que introduce en el papel del lector.

La cuestión se presenta en forma de problema. Las llamadas «nuevas tecnologías», así como los intentos poéticos y artísticos de desestabilización del texto, no definen claramente el nuevo objeto de lectura. Es más, éste se presenta como esencialmente problemático, no hay garantía de un «punto de llegada» en esta búsqueda. La problemática del libro lo es también del lector, en tanto figura relativa.

La intromisión de nuevos lenguajes a través de videos, sonidos, interfaces de toda clase, u obras textuales dispersas en elementos arquitectónicos de una ciudad, performances, etc. hacen que leer se convierta en una forma de exploración e improvisación que implica no solamente la mirada.

Desde hace ya varios años, ante estas desconcertantes experiencias de lectura y su creciente difusión, nos debatimos entre el entusiasmo (sobre todo tecnológico) y el miedo.

Miedo.
Para ilustrar el miedo, como desde siempre ha hecho la literatura de ciencia ficción, nada mejor que fijarnos en las nuevas tecnologías. Sus teóricos no cesan de advertirnos de los cambios en nuestros modos de relación con la información y con el entorno surgidos de nuestra relación cotidiana, por ejemplo, con la pantalla:
[...] la distinción importante es que, en la pantalla, lo que es accesible a nuestra entrada, lo experimentamos en un diálogo, un intercambio que se remonta a un tiempo anterior de comunicación oral en el que la información era procesada externamente, por medio de nuestras interacciones con el resto del mundo. El significado nacía de la acción en lugar de nacer de la contemplación.

Fue con la contemplación, con el procesamiento interno de la información suministrada por las palabras fijadas de la hoja impresa, que nació el yo. En la Red, la identidad se hace muy flexible. [3]

La oralidad recuperada con las nuevas formas de lectura se presenta como activadora de fuerzas de interacción pero, al mismo tiempo, constituye una importante amenaza al yo tradicional. El mismo Kerchkove, teórico de las nuevas tecnologías pero pensador neoliberal, recomienda a las instancias educativas y a los gobiernos «informarse sobre la relación existente entre alfabetismo[libresco] y la privacidad de la mente».

Para él: Todos deberíamos darnos cuenta de que [los libros] no pueden desaparecer, que es crucial mantener la presencia de los libros no sólo como tecnologías para el procesamiento de la información, sino como tecnologías del ser. [4]

La desazón surge por el posible debilitamiento de las «mentes privadas», esto es, por la disolución del individuo aislado típico de las sociedades capitalistas. Pero la defensa del texto sobre papel está también asociada al discurso nostálgico de algunos pensadores como Baudrillard:
Con mi máquina de escribir el texto está a cierta distancia; es visible y puedo trabajar con él. Con la pantalla es diferente, uno tiene que estar dentro; se puede tratar con ella, pero solo si se está en el otro lado, inmerso. Esto me asusta un poco y el Ciberespacio no me resulta de gran utilidad personalmente.[5]

El miedo de Baudrillard también tiene que ver con la pérdida y la desaparición de esa instancia íntima del yo «separado». Con el ordenador ya no existe el momento de reconocimiento que la distancia procura. La identidad se ve en crisis por las modificaciones de nuestra relación con el espacio y el tiempo. El riesgo, otra vez, es el de la disolución:
Uno ya no está frente al espejo; uno está en la pantalla, lo que es completamente diferente. Uno se encuentra en un universo problemático, se esconde en la red, lo que quiere decir que ya no está en ninguna parte. [6]

«Estar en niguna parte» es la condición del nuevo lector. Identificar ese «momento significativo» de la escritura, del que hablabamos al principio del artículo, se torna una tarea compleja, que nos obliga a modificar los parámetros mismos de la búsqueda, puesto que las partes en causa (texto-escritor-lector) se funden.

En el nuevo texto, el lector abandona su posición en el juego del yo y el tú, se esconde. El camuflaje y simulacro se convierten en prácticas naturales precisamente porque el lector ya no permanece distante fisicamente, sino que pasa a estar dentro del texto, se ve obligado a intervenir, y por ello mismo, a intentar ocultarse (en tanto autor involuntario o avergonzado). La simulación es la actitud intelectual subyacente a esta modalidad de lectura.

El texto digital, pues, modifica el modo de aproximación a «lo otro». Por su carácter «inmersivo» la pantalla desdibuja definitivamente los perfiles lector/texto y rompe de esa manera la estructura dicotómica que permite el juego del reflejo. Con la nueva perspectiva textual, entra en crisis el reinado de la conciencia.

Este lenguaje plantea nuevas condiciones para la lectura, alejadas de la hegemonía de la introspección. Los temores que despierta tienen que ver, entre otras cosas, con el abandono de una tradición (filosofia de la conciencia) pero también con el desconcierto por la nuevas responsabilidaes que recaen sobre el lector. El espesor significativo de la lectura ya no se apoya en un trabajo de interiorización del individuo, sino en la interacción y la operatividad.

Acción, reversibilidad, fluidez.
Al vincularlo con la oralidad, Kerchove ponía el acento de la nueva textualidad en el carácter activo de la producción de significados. Otros autores (Colina, 2002) también han señalado este aspecto, poniendo de manifiesto el traslado de la centralidad del acto comunicativo hacia el canal de comunicación:
El lenguaje informático está conformado, fundamentalmente, por actos ilocutivos: una instrucción de un programa, más que decir algo, hace algo.

Programadores, operadores y usuarios conviven en un mundo de acciones por más que estén compartiendo sentidos. Las palabras del hipertexto tienen el ostensible poder de realizar acciones, y los enlaces no vinculan exclusivamente contenidos: relacionan recursos y modalidades comunicativas [7]

El texto digital «es acción o no es» [8]. Se constituye como un campo de fuerzas que va más allá de la intertextualidad clásica. Leer consiste, entonces, en conectar unos puntos con otros, mover el ratón, esperar, escuchar o levantarse, trasladarse entre los contenidos. El gesto intelectual pasa del acto contemplativo a la puesta en marcha de interacciones.
Este tipo peculiar de acción está, además, marcada por un rasgo que la torna aún más inasible teóricamente: la reversibilidad.

En el lenguaje digital, el hacer genérico de la ejecución de un programa informático está acompañado de haceres, acciones y prácticas sociales variopintas. Sin embargo, el lenguaje electrónico introduce un tipo específico de hacer que tiene como originalidad su propia reversibilidad; por ejemplo, en cierto tipo de programas del entorno Windows, nuestra actividad inmediata puede eliminarse o revertirse con sólo pulsar «deshacer». El hacer virtual es reversible, a diferencia de la vida y del hacer real, que serían más sencillos si poseyeran dicha característica.[9]

En teoría, este aspecto aligera el peso conceptual y ético de las palabras. La decisión -y la palabra- pierden relevancia en la posibilidad del infinito avance y retroceso. Braudillard denuncia el peligro de la pérdida del sentido de la escritura, en cuanto que la reversibilidad supone una perfección virtual del texto, excluye el error y, en esa medida, la «voz» que comunica y produce significados:
La posibilidad de ajustar indefinidamente la versión correcta crea una suerte de ilusión de perfección del texto que le proporciona otro encanto, una construcción diferente de aquellas que antes poseía la escritura. El resultado de esta búsqueda de perfección resulta problemático. Tenemos la impresión de que la máquina opera más allá de los fines de la escritura.[10]

La reversibilidad del texto electrónico desorganiza la estructura de imputabilidad de la escritura ligada al texto fijado; por otro lado, sostiene una fantasía de perfección virtual y con ello privilegia el aspecto operativo de la producción de discursos. No importa el sentido de la elocución, lo importante es que se puede cambiar. De esta manera se debilita la voz -o las voces- significantes en favor de una plasticidad ilimitada. Sin embargo, esta misma característica es la que confiere a la lectura un papel inusual. Si en el modelo clásico el lector se enfrentaba a una unidad textual acabada, a un discurso más o menos perfecto, en esta nueva modalidad el discurso nace de la voluntad del lector. El peso conceptual surge con la intervención necesaria, aunque no suficiente, de quien lee.

En la medida en que las palabras pueden en cualquier instante deshacerse y volver atrás el texto digital es inestable y en este sentido fluido. Sin embargo, su fluidez no tiene que ver solo con la reversibilidad. La densidad del hipertexto -con su entrecruzamiento de líneas, superposición de niveles, saturación de conexiones y significados- es fácilmente traspasable, y este es otro de los rasgos de su fluidez. Los nodos son inmediatamente accesibles unos a otros a través de los enlaces.

La estabilidad se pierde en el momento en que se puede «navegar» sin obstáculos de una unidad textual (si se puede conservar todavía tal noción) a otra u otras de distinta profundidad. Lo digital es dinámico, abierto y «viscoso». Además actúa siempre facilitando la liquefacción. Todo texto volcado electrónicamente pierde en ese instante los límites y se transforma en un nuevo nodo abierto al resto y manipulable en pequeños gestos de lecto-escritura o navegación digital.

Uno de los principales efectos de la digitalización es la transformación de lo sólido el líquido. Cualquier cosa que pueda ser digitalizada puede trasladarse a cualquier otra cosa que pueda digitalizarse.[11]

En este contexto, la critica literaria, por ejemplo, perdería su estructura tradicional para convertirse en una ciencia hidráulica. Ya no es concebible aquí el análisis de un volumen acabado, ni el estudio de un autor, sino tan solo la observación del equilibrio y comportamiento de textos inestables en canales de comunicación variopintos. Efectivamente, la tarea se vuelve problemática. Mucho más si tenemos en cuenta que la traspasibilidad de los enlaces pone al lector en contacto con una multiplicidad de acontecimientos que atraviesan distintos niveles de realidad: movimientos de capital, flujos de información, activismo político, etc circulan en la red y se pueden introducir en el texto por voluntad o por azar. La otra cara de la hipermediatización de la realidad es, precisamente, la intromisión de estos aconteceres históricos (concretos) entre medias de la lectura. Ambos polos -texto y suceso- se alimentan y comparten una común inestabilidad. El arte ha sabido interpretar el efecto licuefactor de esta textualidad y el modo en que ello altera nuestro aproximación al mundo:

Nosotros pensamos que no todo lo sólido se desvanece en el aire, sino que se diluyen en la multiplicidad de fluidos que conforman la experiencia del hoy. Un mundo compuesto de corrientes, siempre cambiante y siempre en movimiento, donde los elementos son transformables y dependen de ese entorno que es variable también.[12]

En este discurso de la viscosidad surge el interrogante fundamental acerca de los itinerarios. La simple navegabilidad, esto es, la completa dispersión del texto, aniquilaría la existencia de rutas intelectuales. La figura del nómada, para hablar en terminología deleuziana, encarnaría entonces la nueva figura del lector. No hay un destino prestablecido pero sí la necesidad de establecer «puntos» (de acampada, de reunión, de agua…) en el desierto.

En ausencia de «libros», de límites materiales a la escritura, las unidades textuales posibles corresponden a los «puntos de sentido», es decir, a las decisiones del lector. Sin ellas sería imposible distinguir entre operatividad ciega (azar) y lectura.

¿A qué llamamos leer?
Nuestros libros conforman, como hemos visto, una cierta relación el espacio y el tiempo que se ve totalmente alterada en el nuevo modelo. Por ejemplo, con el universo hipermedia desaparece la distancia, por la posibilidad de intervención del lector y por la conexión inmediata entre textos. La palabra es el propio medio, el enlace, la acción que empasta y condensa unos nodos con otros. Se debilita la «unidad textual» y con ello, inevitablemente, la posibilidad de poner en juego contenidos articulados y dialogar con ellos, como solemos hacer ante la página impresa.

Asimismo, el tiempo se comprende de manera distinta en tanto que lo escrito pierde su relación con la memoria, deja de ser registro para ser lugar de constante actualización (como observamos, por ejemplo, en los periódicos electrónicos). La reversibilidad y la inestabilidad del texto digital anulan la historicidad del discurso y el tiempo se vincula entonces a la conectividad y la inmediatez.

La alteración de estos ejes importantes de discursividad (espacio-tiempo) tienen como consecuencia que el texto pierda su eficacia como instrumento para la producción de significado o para el reconocimiento. La palabra, traspasable e inestable, se convierte en proyectil arrojado al azar, sin contexto definitivo, ni, por tanto, sentido si no es por voluntad del lector, que debe insertarla en un texto del que es responsable. Se convierte, de este modo, en la nueva herramienta, es decir, el medio por el cual se confecciona el discurso. Ya no puede «aprovecharse» del texto para sus fines, sino que se convierte en su mecanismo para la transformación y elaboración.

El arte se ha inquietado por explotar y experimentar esta nueva condición. En ocasiones, sin embargo, estos intentos conducen a propuestas paradójicamente pasivas. Un ejemplo lo encontramos en esta declaración en que el grupo Transnational Temps invita a la lectura de su instalación:
Palabras de agua es un sistema que pretende invitar a navegar a través de las ideas, de los conceptos, de los datos, buscando siempre una transversalidad en el viaje, una transgresión de los límites preestablecidos.

Las cartas de navegación que marcan recorridos nos obligan a salir de unos mares para poder entrar en otros, a esperar a que baje la marea antes de que suba otra vez, y nosotros soñamos con ser surfistas en el pico de la ola, una ola que no rompe nunca y en la que hacemos un floater sin fin. Pasar de un punto álgido a otro y que en medio sólo acontezca un dulce devenir. [13]

Se propone aquí una aproximación casi inercial al texto. El «dulce devenir» abstracto y recreado en sí mismo es expresión del abandono del texto jerárquico, facilitado por los nuevos modos de lecto-escritura. Esta actitud es frecuente también en la interacción dentro de la red, en que a menudo nos encontramos no navegando, sino «flotando» de un lugar a otro. La pregunta que se plantea es, en este caso, dónde queda el significado, hacia dónde se dirige el discurso, cuál es, en estas circunstancias, el sentido de la lectura. ¿Cómo es posible el dialogo (con el texto) en ausencia de logos?

Evidentemente este no es el único camino que se abre. El éxito discursivo, por ejemplo, de ciertos movimientos políticos, artísticos y literarios en la red demuestran que existe la posibilidad establecer rutas. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que internet no corresponde exactamente a la plaza pública. La ocultación del yo, de la que hablabamos más arriba, impide el reconocimiento de las «marcas sociales» de cada uno y, favorece, por tanto, la perversión del texto y la intromisión de discursos no deseados (comerciales, publicitarios, etc). El continuo entrecruzamiento de niveles hace de la red un ámbito de vulnerabilidad de la escritura.

Por otro lado entra el crisis la figura del intelectual, de la persona «leída». ¿Seguimos considerando que quién pasa mucho tiempo «leyendo» frente a la pantalla representa la referencia culta de la colectividad? Más allá del discurso de casta, el sentido de esta pregunta tiene que ver con la acción del texto, su huella significativa sobre la persona que lee.

La construcción personal que se asocia al libro, ¿sigue siendo posible? ¿Sigue existiendo esta huella en el paradigma de la nueva textualidad? Una vez que ha desaparecido la tinta, ¿hay algún rasgo reconocible que permita identificar la intención, el significado y el peso de la escritura y la lectura?

El sentido de la lectura.
La cuestión es problemática. Si tiene algún sentido formular estas preguntas es solo porque la posmodernidad no ha saturado el espacio social. Además, algunos hechos históricos recientes están contribuyendo a reducir el poder simbólico de la desjerarquización absoulta y armonizan con la búsqueda de formas de lectura de nuevo significativas.

Con el estallido de la crisis se ha restituído en un amplísimo nivel el esquema de imputación, en cuanto que el aparente mecanismo abstracto del mercado se ha revelado un instrumento utilizado por personas identificables. De este modo, se ha recuperado en el discurso público la noción de autoría.

Simultáneamente, se ha inciado un proceso de empobrecimiento económico entre la población del mundo occidental que presagia un repliegue anti-consumista y creativo (simbólicamente dirigido) ligado a la experiencia de la precariedad, que, en principio, implica la recuperación del valor de la palabra intencionada (para protestar, para llorar, para desesperarse). Ambos fenómenos contradicen la práctica de la pura navegabilidad.

Por otra parte, la corporalidad y la afectividad -presentes en estas como en todas las experiencias dolorosas- llaman a esta búsqueda del sentido y establecen prioridades, por lo que reaparecen como coordenadas posibles para orientarse en la nueva textualidad fluída. Son, por lo demás, nociones viejas, muy presentes en la tradición de pensamiento occidental (desde Platón hasta las corrientes feministas).

El nuevo lector-autor, en un tiempo y espacio distorsionados, cuenta apenas con la propia experiencia (afectiva, corporal, intelectual) como referencia para discernir en la amalgama de contenidos y elaborar un texto, siempre y cuando quiera. La gran diferencia frente al libro es, justamente, que la voluntad del lector es aquí la que determinará la importancia, la secuencia y la articulación del contenido.

A lo largo de este artículo hemos intentado rastrear el sentido de la lectura en el rompecabezas de la nueva textualidad. No se trata de una mera discusión acerca de los soportes -pantalla o papel- sino más bien una reflexión sobre la misión del lector en este contexto. Hemos visto que su posición ante los fenómenos de licuefacción textual le atribuye responsabilidades inéditas y, al mismo tiempo, le permite escabullirse y diluir su presencia en favor de la mera operatividad.

La hipermediatización de la realidad, el carácter inmersivo de los nuevos medios, la conectividad exasperada en la red y otros fenómenos que hemos observado en este artículo convergen para componer un panorama indefinido, sin límites textuales ni jerarquización de contenidos.

En la «búsqueda del texto perdido», el lector puede incorporar la experiencia al ejercicio de leer, lo quiere decir restablecer en cierta medida el tiempo (la memoria), el cuerpo y la afectividad, que se presentan de momento, solo como herramientas posibles para operar el discurso y, con ello, preservar el sentido mismo de la lectura.

NOTAS
[1] r.a.e. « Pasar la vista por lo escrito o impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados» 2. «Comprender el sentido de cualquier otro tipo de representación gráfica.»
[2] Santana, s. «El libro por venir. Acerca del texto virtual y su lectura matérica.» En Escritura e imagen, vol.2 (2006), Universidad Complutense de Madrid.
[3] Derrick de Kerckhove, Inteligencias en conexión. Hacia una sociedad de la web, Barcelona, Gedisa, 1999 (Traducción del inglés TsEdi, Teleservicios editoriales, S.L.), p. 83-84
[4] Kerchkove, p.157
[5] Jean Baudrillard (1996): «Baudrillard on the New Technologies: An interview with Claude Thibaut» en Cybersphere 9: Philosophy (en red). Disponible en World Wide Web: http://www.egs.edu/faculty/baudrillard/baudrillard-baudrillard-on-the-new-technologies.html (Última revisión: 16/7/2008) «With my typewriter, the text is at a distance; it is visible and I can work with it. With the screen, it’s different; one has to be inside; it is possible to lay with it but only if one is on the other side, and immerses oneself in it. That scares me a little, and Cyberspace is not of a great use to me personally»
[6] Baudrillard
[7] Carlos Colina, El lenguaje de la red. Hipertexto y posmodernidad, Caracas, Universidad Católica Andrés Bello, 2002, p.55.
[8] Colina, p. 5
[9] Colina, p.56
[10] Baudrillard «The possibility of indefinitely adjusting the correct version creates a sort of fantasy of perfection of the text which gives the latter another allure, another construction than those which their earlier writing possessed. The result of this quest for perfection remains problematic. We have the impression that the machine operated beyond the ends of the writing.»
[11] Kerchkove, p.179
[12] Transnational temps, «Palabras de agua: viajar fluidos», en Dinámicas fluidas, catalogo del I Festival Internacional de arte, ciencia y tecnología, Madrid (Centro Cultural Conde Duque), 2002, p.101. Instalación, creación de una interface.
[13] Transnational temps, p.101
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Fuente:http://hernanmontecinos.com/2009/10/28/la-mision-del-lector/
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